Conoce una parroquia singular
Al igual que llegan las musas al poeta para describir las cosas bellas e interpretar las menos bonitas, hasta convertirlas en hermosas e inalcanzables, así llega al prosista la inspiración, sobre todo, cuando su corazón siente y describe ese algo que desea compartir con otras personas.
Me refiero a una parroquia singular, ubicada en medio de trece comunidades de Chanis, bendecida por Dios, formada por católicos con insignificantes defectos, pero con extraordinarias virtudes que hacen de todos ellos, un rebaño privilegiado con mucho calor humano y de una hospitalidad singular.
Ven y conoce la parroquia de San Gerardo Mayela, Santo Benefactor de las mujeres embarazadas, al igual que de los niños, que abrió sus puertas luego de varios meses de remodelación, la cual vale la pena compartir con el lector para que conozca los detalles singulares que siguieron al proceso de los cambios de estructura física del proyecto, que lo convirtieron como debe ser para todo buen cristiano, en la casa más bella de su vecindario, en este caso de las trece comunidades de Chanis.
¿Cuántas veces no escuchamos decir, "esa iglesia no parece católica"? y se debía a su arquitectura simple, sin una sola cruz, símbolo de los católicos orgullosos de Cristo Redentor. Esa fue quizás una de las razones que precedió la firme decisión de cambiar la fachada de la iglesia. Esa decisión necesitaba de un párroco como el Reverendo Padre Julio Rodríguez comprometido con su rebaño junto a un consejo pastoral, presidido en esta oportunidad por el señor César Von Chong, quienes, juntos, asumen la responsabilidad de iniciar las obras de remodelación en el mes de enero de 1999. Para tal efecto, se escogió en forma muy atinada al señor Gumercindo López, como coordinador de las obras.
No se hizo una rifa grande, la cual pudo generar ingresos suficientes, porque no hubiésemos fraternizado con nuestras iniciativas, sin embargo, para generar ingresos, nuestra solución fue diferente, no fue una actividad sino muchas, no fue un mes de trabajo sino meses de arduo trabajo y lucha, no fue un comité sino toda una parroquia tratando de recoger fondos suficientes para costear la obra. Nos abocamos a conversar con las trece comunidades y planteamos la necesidad de darle rienda suelta a toda clase de iniciativas que no riñeran con la moral. Así nuestra meta nunca fue sólo monetaria, sino llevaba el propósito cristiano de compartir con todas las comunidades. Convencidos de nuestro plan, comenzamos con una feria, día familiar, día del bloque, día del cemento, y cada actividad debía ser evaluada para que la siguiente comunidad aprendiera y mejorara su evento a seguir.
Poco a poco se repartieron sobres para donativos, se hicieron desayunos en la iglesia, tardes de boquitas, bingos, una obra de teatro, pequeñas rifas, tómbolas después de la misa, actividades por cada pastoral, actividad del coro y la juventud, reciclaje de latas y papel, alcancías pro-remodelación, venta de suéteres con el logo de la nueva fachada, y por último, las donaciones del comercio, amigos de la parroquia y algunos políticos del circuito. Se recaudaron más de sesenta mil balboas y con un préstamo blando de treinta mil balboas completamos el costo de la obra, el cual ascendió a 100 mil balboas. Unidos a las fiestas patronales de San Gerardo y como decimos en buen panameño, "henchidos de alegría", orgullosos de haber vencido todos los obstáculos y convencidos de que se sembraron nuevas amistades, nos hicimos mejores cristianos al vestir nuestro templo pues hoy se levanta una arquitectura imponente para orgullo de todos los católicos.
Lo más difícil sería agradecer por nombre u organización, porque fueron tantas que sería injusto obviar una. A todos ellos, gracias y que Dios derrame sobre todos abundantes bendiciones por haber contribuido, de una u otra forma, en hacer de este sueño, una hermosa realidad.
Me refiero a una parroquia singular, ubicada en medio de trece comunidades de Chanis, bendecida por Dios, formada por católicos con insignificantes defectos, pero con extraordinarias virtudes que hacen de todos ellos, un rebaño privilegiado con mucho calor humano y de una hospitalidad singular.
Ven y conoce la parroquia de San Gerardo Mayela, Santo Benefactor de las mujeres embarazadas, al igual que de los niños, que abrió sus puertas luego de varios meses de remodelación, la cual vale la pena compartir con el lector para que conozca los detalles singulares que siguieron al proceso de los cambios de estructura física del proyecto, que lo convirtieron como debe ser para todo buen cristiano, en la casa más bella de su vecindario, en este caso de las trece comunidades de Chanis.
¿Cuántas veces no escuchamos decir, "esa iglesia no parece católica"? y se debía a su arquitectura simple, sin una sola cruz, símbolo de los católicos orgullosos de Cristo Redentor. Esa fue quizás una de las razones que precedió la firme decisión de cambiar la fachada de la iglesia. Esa decisión necesitaba de un párroco como el Reverendo Padre Julio Rodríguez comprometido con su rebaño junto a un consejo pastoral, presidido en esta oportunidad por el señor César Von Chong, quienes, juntos, asumen la responsabilidad de iniciar las obras de remodelación en el mes de enero de 1999. Para tal efecto, se escogió en forma muy atinada al señor Gumercindo López, como coordinador de las obras.
No se hizo una rifa grande, la cual pudo generar ingresos suficientes, porque no hubiésemos fraternizado con nuestras iniciativas, sin embargo, para generar ingresos, nuestra solución fue diferente, no fue una actividad sino muchas, no fue un mes de trabajo sino meses de arduo trabajo y lucha, no fue un comité sino toda una parroquia tratando de recoger fondos suficientes para costear la obra. Nos abocamos a conversar con las trece comunidades y planteamos la necesidad de darle rienda suelta a toda clase de iniciativas que no riñeran con la moral. Así nuestra meta nunca fue sólo monetaria, sino llevaba el propósito cristiano de compartir con todas las comunidades. Convencidos de nuestro plan, comenzamos con una feria, día familiar, día del bloque, día del cemento, y cada actividad debía ser evaluada para que la siguiente comunidad aprendiera y mejorara su evento a seguir.
Poco a poco se repartieron sobres para donativos, se hicieron desayunos en la iglesia, tardes de boquitas, bingos, una obra de teatro, pequeñas rifas, tómbolas después de la misa, actividades por cada pastoral, actividad del coro y la juventud, reciclaje de latas y papel, alcancías pro-remodelación, venta de suéteres con el logo de la nueva fachada, y por último, las donaciones del comercio, amigos de la parroquia y algunos políticos del circuito. Se recaudaron más de sesenta mil balboas y con un préstamo blando de treinta mil balboas completamos el costo de la obra, el cual ascendió a 100 mil balboas. Unidos a las fiestas patronales de San Gerardo y como decimos en buen panameño, "henchidos de alegría", orgullosos de haber vencido todos los obstáculos y convencidos de que se sembraron nuevas amistades, nos hicimos mejores cristianos al vestir nuestro templo pues hoy se levanta una arquitectura imponente para orgullo de todos los católicos.
Lo más difícil sería agradecer por nombre u organización, porque fueron tantas que sería injusto obviar una. A todos ellos, gracias y que Dios derrame sobre todos abundantes bendiciones por haber contribuido, de una u otra forma, en hacer de este sueño, una hermosa realidad.