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¿Conoces tus derechos y deberes?


Hace unos treinta y tantos años, siendo un joven adolescente, me interesé por conocer más a fondo la importancia de nuestro pabellón nacional. Esto surgió luego de escuchar a Don Ruperto Hector Chue (dirigente scout), quien luego publicara el Manual de Instrucción e Información de la Bandera Panameña en 1969.
El amor por Panamá que ese ilustre colonence (q.e.p.d.) le infundía a todo aquel que le prestase atención, era tal que nos hacía rodear de una bruma de patriotismo. De allí que le haya dedicado el resto de mi vida a conocer, divulgar y proteger los símbolos de mi país; pero, sobre todo, la importancia de los valores cívicos, los que implican el conocimiento de los deberes y derechos de todo ciudadano.
Mi abuelo Don Hortensio De Ycaza, laureado poeta, fue un patriota y político chorrerano, en ese orden, que de igual forma infundió en mí, por medio de sus ideas nacionalistas, ese deseo de hacer algo en beneficio de Panamá y de mis conciudadanos. El decía: "Cuando de la Patria se trata, no existen términos medios, el que no la defiende, la ataca." Es por eso que deseo llevar hasta los dilectos lectores, algunas reflexiones en cuanto a ser panameño y el papel que debemos desempeñar para que nuestro pequeño terruño sea mejor cada día.
Considero que el Centenario es más que un cumpleaños, aunque es parte de la celebración festejarlo con bombos y platillos. Es un alto en el camino de la patria, que debe servir para meditar lo que hemos logrado y para fijarnos nuevas metas como personas, como ciudadanos, como hermanos, porque eso somos todos los panameños, hermanos. La tierra madre nos dio albergue en su regazo istmeño y ha sido pródiga con nosotros, sus hijos. Pero, ¿qué hacemos en cambio para devolver tanto amor ?
El ciudadano común y corriente que nace dentro de nuestras fronteras, así como aquel que nace fuera de ellas, pero es hijo de panameños, tiene derecho a convertirse en un ciudadano mayor de edad y que le sea expedida por tal razón una cédula que así lo certifique. Ese día, sin embargo, transcurre como otro cualquiera - ¡Fulano de tal, siéntese allí y espere que lo llamen...!
A los 30 minutos... -¡Fulano de tal, pase a tomarse la foto y luego espere...! Transcurren 15 minutos más y luego... ¡ Fulano de tal, aquí está su cédula...! Ha pasado usted a engrosar las filas de los votantes de este país, sin darse cuenta casi... y piensa... "a partir de hoy podré entrar en cualquier cantina, fumar, beber, manejar y salir con quien me de la gana y llegar a la hora que quiera sin que mis padres puedan reprochármelo, porque ahora soy todo un adulto". Y luego buscamos culpables sin aceptar que estos pensamientos son reproducidos sistemáticamente por gran parte de nuestra sociedad, una sociedad que ha dejado que los antivalores tomen las riendas del poder, adoptando estereotipos negativos foráneos, convirtiéndonos en fotocopias de las fotocopias (cada vez menos legibles). Sin preocuparnos por conocer las reglas del juego que debemos saber como ciudadanos, sin dedicarnos a aprender nuestros deberes y a ejercer nuestros derechos con conocimiento de causa.
Sin embargo, un extranjero que pretenda adquirir nuestra nacionalidad debe pasar cursos y seminarios, aprenderse de memoria el Himno Nacional, leyes laborales, derechos humanos, funcionamiento del sistema financiero, hipotecario, etc. para optar por aquel simple documento, sólo que ellos lo celebran como la consecución de un glorioso trofeo, ganado en buena lid.
¡Dios es panameño!, dicen muchos, por haber bendecido con tantos dones esta hermosa tierra, porque a pesar de haber una desigual en la distribución de los bienes, todos nos damos la mano en tiempos difíciles, sin importar quién es quién. Entonces por qué estamos ahogándonos en un vaso de agua si podemos hacer un poquito más.
No nos conformemos con imaginar el extraordinario país que fuésemos si cada uno de nosotros hiciera permanentemente lo mismo que hacemos en aquellos momentos difíciles y hagamos de ello una realidad.
¡Panamá es de todos nosotros! Lo único que te pide a cambio es que practiques tus valores ciudadanos, para que Dios siga mostrando al mundo con orgullo, su cédula de panameño.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América