Consejos al elector inteligente
El prohombre latinoamericano y poeta Andrés Bello llamó al acto electoral "la hora de la conciencia y del pensar profundo". No podría ser menos o no debería ser menos que eso. Pero las enormes y groseras deformaciones en nuestra cultura política han terminado desnaturalizando el sentido mismo del acto electoral, hasta convertirle en una triste caricatura de la democracia por la que tanto luchamos.
La politiquería folclórica y la corrupción partidocrática han convertido la contienda electoral en un circo o en un bazar, en donde algunos candidatos irresponsables ofrecen una larga lista de cosas que no tienen nada que ver con la función originaria de gobernar o de legislar, de manera correcta y responsable. O que no van a cumplir, sencillamente. Sin embargo, todo sea por amarrar al voto y, con él, a la "papa" (Todo por la Papa).
La periodista española Pilar Portero (El Mundo, Madrid) nos recuerda que "...cuando se trata de otorgar el poder a la persona que decidirá por ti asuntos que te afectan cotidianamente, merece la pena tener el cerebro en plena forma...". Es decir, llegar a la urna recordando la sentencia de Andrés Bello, conque iniciamos este escrito. Hay que pensar muy bien a quién y porqué le vamos a dar el voto.
Para llegar a la urna con plena y activa conciencia y discernimiento, propongo al elector considerar algunas recomendaciones. Sólo cinco cosas, pero todas muy útiles para elegir bien.
1. "Averiguarle muy bien el récord a cada uno de los candidatos". Investiguémosle el pasado reciente a los que quieren nuestro voto. Y aunque sean nuestros copartidarios o nuestros amigos o parientes, no elijamos a gente de trayectoria evidentemente sinvergüenza, que sabemos que quieren un puesto público sólo para resolver sus propios problemas de enriquecimiento y de ansias de poder. Tampoco a gente incompetente e incapaz, únicamente por amiguismo o sentimentalismo. Transparencia Internacional pondrá en el Internet el currículum de los candidatos a todos los puestos, incluyendo las "bellezas" en el pasado de muchos de estos sujetos. Hay que revisar esta información con mucho detenimiento.
2. "Nada de reelección para nadie". Ninguno se merece cinco años más de dicha y felicidad, malviviendo de privilegios escandalosos, cobrando enormes sumas de dinero (lícito e ilícito), prestándose para vender su conciencia al mejor postor, apadrinando toda clase de abusos e inmoralidades. Como ninguno tuvo el coraje de renunciar (por convicción y decencia) a sus privilegios ni ninguno se rebajó el sueldo ni actuó con la gallardía de quien denuncia o repudia las prácticas pícaras de sus colegas, entonces ninguno se merece la reelección. Renovemos los cargos con gente a quienes podemos, por lo menos, darles el beneficio de la duda por ser nuevos.
3. "Practicar el voto cruzado". Ninguna alianza está repleta de santos y beatos, ni de genios y superdotados, por lo que ninguna puede pretender que, como borregos sin cerebro, les entreguemos el poder de nuestro voto ciegamente y por completo. Por cinco años tendremos que cargar con las consecuencias de lo que escojamos el 2 de mayo, así que elijamos a los mejores (presidente, alcalde, legislador, representante), aunque sean de diferentes partidos. A final de cuentas, es nuestro voto y hacemos con él lo que entendemos como más correcto, sin pedirle permiso de nadie.
4. "Raya a los sobornadores irrespetuosos". Cualquiera que pida nuestro voto prometiéndonos cosas, nos está faltando al respeto tratando de comprarnos y de prostituir a nuestra conciencia. Hoy día ofrecen sacos de cemento y "salves" a sus acólitos, prometen construir canchas deportivas y estadios olímpicos en cada esquina, convidan trabajos de burócrata a cualquiera que se trague el cuento, juran acordarse de sus compadres cuando estén en la "papa" y, en fin, de todo. Son como la serpiente del Génesis, tentándonos con obscenidades. Ante estos sujetos hay una sola forma digna de actuar: negándoles el voto para que muerdan el amargo polvo de la derrota.
5. "Nada de voto en plancha". El voto en plancha es un engendro abortivo salido de las mentes más enfermizas de la partidocracia, durante las últimas reformas al Código Electoral. Con este tipo de voto nos han negado el derecho de practicar, con libertad, el voto por quienes queramos.
Es un truco sucio que tergiversó la igualdad del voto ciudadano, de la manera más soez y oportunista. Por eso ningún partido (especialmente sus inventores: el mireyismo y el PRD) debe beneficiarse de esta artimaña del voto en plancha, con el que salen electos en grupo maleantes del mismo partido y con el que se beneficia a colectivos que no triunfan con los votos, sino con las cuentas chuecas del "cociente" y del "medio cociente" electorero.
José Martí, decía que "...La Patria es ara y no pedestal". La Patria es eso, un altar de sacrificios, no una mesa para ir a servirse y rellenarse obscenamente a costa de la buena fe de los electores. Escojamos bien quién ocupará cada uno de los cargos de elección, porque después no habrá modo de enmendar las consecuencias de haber usado mal el juicio y de haber encumbrado a sinvergüenzas, por cinco larguísimos años más. Hay buenos y malos candidatos. Escojamos a los mejores.
La politiquería folclórica y la corrupción partidocrática han convertido la contienda electoral en un circo o en un bazar, en donde algunos candidatos irresponsables ofrecen una larga lista de cosas que no tienen nada que ver con la función originaria de gobernar o de legislar, de manera correcta y responsable. O que no van a cumplir, sencillamente. Sin embargo, todo sea por amarrar al voto y, con él, a la "papa" (Todo por la Papa).
La periodista española Pilar Portero (El Mundo, Madrid) nos recuerda que "...cuando se trata de otorgar el poder a la persona que decidirá por ti asuntos que te afectan cotidianamente, merece la pena tener el cerebro en plena forma...". Es decir, llegar a la urna recordando la sentencia de Andrés Bello, conque iniciamos este escrito. Hay que pensar muy bien a quién y porqué le vamos a dar el voto.
Para llegar a la urna con plena y activa conciencia y discernimiento, propongo al elector considerar algunas recomendaciones. Sólo cinco cosas, pero todas muy útiles para elegir bien.
1. "Averiguarle muy bien el récord a cada uno de los candidatos". Investiguémosle el pasado reciente a los que quieren nuestro voto. Y aunque sean nuestros copartidarios o nuestros amigos o parientes, no elijamos a gente de trayectoria evidentemente sinvergüenza, que sabemos que quieren un puesto público sólo para resolver sus propios problemas de enriquecimiento y de ansias de poder. Tampoco a gente incompetente e incapaz, únicamente por amiguismo o sentimentalismo. Transparencia Internacional pondrá en el Internet el currículum de los candidatos a todos los puestos, incluyendo las "bellezas" en el pasado de muchos de estos sujetos. Hay que revisar esta información con mucho detenimiento.
2. "Nada de reelección para nadie". Ninguno se merece cinco años más de dicha y felicidad, malviviendo de privilegios escandalosos, cobrando enormes sumas de dinero (lícito e ilícito), prestándose para vender su conciencia al mejor postor, apadrinando toda clase de abusos e inmoralidades. Como ninguno tuvo el coraje de renunciar (por convicción y decencia) a sus privilegios ni ninguno se rebajó el sueldo ni actuó con la gallardía de quien denuncia o repudia las prácticas pícaras de sus colegas, entonces ninguno se merece la reelección. Renovemos los cargos con gente a quienes podemos, por lo menos, darles el beneficio de la duda por ser nuevos.
3. "Practicar el voto cruzado". Ninguna alianza está repleta de santos y beatos, ni de genios y superdotados, por lo que ninguna puede pretender que, como borregos sin cerebro, les entreguemos el poder de nuestro voto ciegamente y por completo. Por cinco años tendremos que cargar con las consecuencias de lo que escojamos el 2 de mayo, así que elijamos a los mejores (presidente, alcalde, legislador, representante), aunque sean de diferentes partidos. A final de cuentas, es nuestro voto y hacemos con él lo que entendemos como más correcto, sin pedirle permiso de nadie.
4. "Raya a los sobornadores irrespetuosos". Cualquiera que pida nuestro voto prometiéndonos cosas, nos está faltando al respeto tratando de comprarnos y de prostituir a nuestra conciencia. Hoy día ofrecen sacos de cemento y "salves" a sus acólitos, prometen construir canchas deportivas y estadios olímpicos en cada esquina, convidan trabajos de burócrata a cualquiera que se trague el cuento, juran acordarse de sus compadres cuando estén en la "papa" y, en fin, de todo. Son como la serpiente del Génesis, tentándonos con obscenidades. Ante estos sujetos hay una sola forma digna de actuar: negándoles el voto para que muerdan el amargo polvo de la derrota.
5. "Nada de voto en plancha". El voto en plancha es un engendro abortivo salido de las mentes más enfermizas de la partidocracia, durante las últimas reformas al Código Electoral. Con este tipo de voto nos han negado el derecho de practicar, con libertad, el voto por quienes queramos.
Es un truco sucio que tergiversó la igualdad del voto ciudadano, de la manera más soez y oportunista. Por eso ningún partido (especialmente sus inventores: el mireyismo y el PRD) debe beneficiarse de esta artimaña del voto en plancha, con el que salen electos en grupo maleantes del mismo partido y con el que se beneficia a colectivos que no triunfan con los votos, sino con las cuentas chuecas del "cociente" y del "medio cociente" electorero.
José Martí, decía que "...La Patria es ara y no pedestal". La Patria es eso, un altar de sacrificios, no una mesa para ir a servirse y rellenarse obscenamente a costa de la buena fe de los electores. Escojamos bien quién ocupará cada uno de los cargos de elección, porque después no habrá modo de enmendar las consecuencias de haber usado mal el juicio y de haber encumbrado a sinvergüenzas, por cinco larguísimos años más. Hay buenos y malos candidatos. Escojamos a los mejores.