Consideraciones sobre el mundo urbanizado
En relación con el encabezamiento de este artículo, cabe destacar que la población del mundo que vive en áreas urbanas es de más de la mitad del total, es decir 3,000 millones. La misma fuente de información -Naciones Unidas- señala que el 75% de la población de América Latina vive en áreas urbanas. En 1976, C.A. Doxiadis escribió una propuesta de acción para los asentamientos humanos, la cual se presentó en la primera Conferencia de Naciones Unidas sobre el Hábitat, en Vancouver, Canadá. Advertía en su escrito respecto del gran cambio que experimentaban los asentamientos humanos a través de un largo proceso histórico que se aceleró enormemente desde 1825 con el invento del transporte mecanizado en Inglaterra. Desde entonces, las ciudades crecieron en población y extensión territorial en todas las regiones del mundo. Veamos algunos aspectos de este fenómeno y el futuro.
Primero, nos haría bien recordar las dimensiones del problema de la población. Haremos referencia a un trabajo realizado por Joel A. Cohen, profesor de demografía de las Universidades de Rockefeller y de Columbia, titulado "Un Jardín Global en el Siglo XXI". Nos recuerda Cohen que en la obra de Thomas Robert Malthus, "Ensayo sobre el Principio de la Población", se afirma que la población crece exponencialmente. Muchas personas piensan que la población ha crecido exponencialmente, pero no es así. La población humana se dobló de unos doscientos cincuenta millones hace 200 años hasta 500 millones en 15 ó 16 siglos. La próxima vez que se dobló requirió 2 ó 3 siglos y la población pasó a 1000 millones cerca de 1830. La próxima vez que se dobló requirió sólo un siglo, porque la población pasó a 2000 millones cerca de 1930. Y la próxima duplicación a 4000 millones necesito sólo 44 años.
Viendo hacia atrás desde la población actual de casi 6000 millones, la duplicación más reciente de la población humana requirió sólo 40 años. Entonces, el tiempo para doblar la población humana aceleró aproximadamente 40 veces, de 16 siglos a 40 años. Jamás antes de la segunda mitad del siglo 20, ha vivido algún ser humano que haya visto la duplicación de la población humana, y ahora todo el mundo que tenga 40 años de edad o más han visto la población del mundo duplicarse.
El medio siglo recién pasado presenció otro evento demográfico mayor, que tampoco tiene precedente en la historia humana. Alrededor de 1965, la tasa de crecimiento alcanzó su cumbre y comenzó a declinar. En el siglo 14, una caída de la tasa de crecimiento fue causada por incrementos en muertes por plagas, por la guerra y el hambre. Por contraste, la caída en la tasa de crecimiento después de 1965 fue la reducción en partos en los países pobres, donde una mayoría de las personas vivían y viven.
Tanto la rapidez del crecimiento de la población después de la segunda guerra mundial, como también la caída dramática de la fertilidad después de 1965, no tienen precedentes. Pero, ni la fecha ni la magnitud de ambos eventos fueron pronosticados por nadie.
Pensemos sobre la población como un vértice de una pirámide en la cual los otros vértices son el medio ambiente, la economía y la cultura. Una razón por la que nadie previó la subida rápida de la población y la caída de la fertilidad fue que nuestra comprensión no incluyó (y hasta hoy todavía no incluye) estas cuatro dimensiones. Pensando en términos de esta pirámide nos permite formular un listado de dimensiones críticas, aunque no van a eliminar la incertidumbre sobre el futuro. El Dr. Lawrence Mann de la Universidad de Arizona, en Tucson, opina que hay que agregar la tecnología y la política.
Los trabajos que comentamos ofrecen algunas especulaciones sobre el futuro, las cuales (organizadas alrededor de los temas de población, medio ambiente, economía, cultura, tecnología y política) no tienen la intención de desviar la atención de los serios problemas de hoy -pobreza, desnutrición, analfabetismo, enfermedades e indignidad de la vida para billones de personas, además de las perturbaciones sin precedentes (físicas, químicas y biológicas) del planeta. Estas especulaciones se ofrecen para animarnos a todos a imaginar un futuro positivo hacia el cual podemos trabajar. El futuro es, al menos parcialmente, un objetivo de elección humana y no un producto inevitable de un mundo mecánico incontrolable.
El Dr. Cohen plantea que dentro de un siglo la humanidad vivirá en un jardín global, bien o mal entendido. La mayoría de la gente vivirá en ciudades rodeadas por extensas zonas, escasamente pobladas, para la naturaleza, la agricultura y la silvicultura. Globalmente, entre 100 y 1000 ciudades de entre 5 millones y 25 millones cada una, servirán los deseos de sus habitantes de comida, agua, energía, recolección de desechos, autonomía política y amenidades culturales y naturales.
Según el Dr. Mann, estas cifras sobre ciudades del futuro parecen demasiado bajas, demasiado parecidas a los números actuales. La estructura urbana del mundo podría llegar a ser "entre 250 y 2500 ciudades, de entre 15 millones y 50 millones cada una antes del fin del siglo 21".
A principios de la década pasada fuimos muy optimistas y veíamos las posibilidades de otra manera. Pero en sus conclusiones, el Dr. Malcolm Potts, autor del artículo "Los desafíos para los años 1990", publicado en el Boletín Médico de la IPPF; nos formula la siguiente advertencia. "Si logramos mejorar los servicios de planificación familiar al mismo ritmo que van aumentando las necesidades de la gente, la población humana podría llegar a estabilizarse en alrededor de los 10 mil millones de habitantes y tal vez hasta algo por debajo de esa cifra. Si permitimos que continúen las tendencias, las indecisiones y la falta de recursos que caracterizaron los años 1980, las poblaciones humanas podrían llegar a los 15 mil millones para fines del próximo siglo y ello bien podría resultar ecológicamente insoportable para el planeta. Jamás en la historia del progreso humano una actividad ha sido de importancia tan crítica, en el transcurso de una sola década, como lo es la planificación familiar en los años 1990".
Aquí en Panamá, también existe la situación de tener a más de la mitad de la población total en áreas urbanas, concentradas principalmente en la región metropolitana. Nuestra versión del "Jardín Global" que visualiza el profesor Cohen, es el Sistema Nacional de Areas Protegidas, que incluye los parques nacionales, los refugios de vida silvestre, los monumentos naturales y las áreas de uso múltiple. Además, habría que incluir los compromisos internacionales sobre la conservación de ecosistemas, los Planes General y Regional de la ARI y el Plan Metropolitano del MIVI, y de manera muy significativa, el Plan Normativo del Valle de Antón. En el próximo artículo, veremos más de cerca el caso de Panamá, la metrópoli y su "jardín global".
Primero, nos haría bien recordar las dimensiones del problema de la población. Haremos referencia a un trabajo realizado por Joel A. Cohen, profesor de demografía de las Universidades de Rockefeller y de Columbia, titulado "Un Jardín Global en el Siglo XXI". Nos recuerda Cohen que en la obra de Thomas Robert Malthus, "Ensayo sobre el Principio de la Población", se afirma que la población crece exponencialmente. Muchas personas piensan que la población ha crecido exponencialmente, pero no es así. La población humana se dobló de unos doscientos cincuenta millones hace 200 años hasta 500 millones en 15 ó 16 siglos. La próxima vez que se dobló requirió 2 ó 3 siglos y la población pasó a 1000 millones cerca de 1830. La próxima vez que se dobló requirió sólo un siglo, porque la población pasó a 2000 millones cerca de 1930. Y la próxima duplicación a 4000 millones necesito sólo 44 años.
Viendo hacia atrás desde la población actual de casi 6000 millones, la duplicación más reciente de la población humana requirió sólo 40 años. Entonces, el tiempo para doblar la población humana aceleró aproximadamente 40 veces, de 16 siglos a 40 años. Jamás antes de la segunda mitad del siglo 20, ha vivido algún ser humano que haya visto la duplicación de la población humana, y ahora todo el mundo que tenga 40 años de edad o más han visto la población del mundo duplicarse.
El medio siglo recién pasado presenció otro evento demográfico mayor, que tampoco tiene precedente en la historia humana. Alrededor de 1965, la tasa de crecimiento alcanzó su cumbre y comenzó a declinar. En el siglo 14, una caída de la tasa de crecimiento fue causada por incrementos en muertes por plagas, por la guerra y el hambre. Por contraste, la caída en la tasa de crecimiento después de 1965 fue la reducción en partos en los países pobres, donde una mayoría de las personas vivían y viven.
Tanto la rapidez del crecimiento de la población después de la segunda guerra mundial, como también la caída dramática de la fertilidad después de 1965, no tienen precedentes. Pero, ni la fecha ni la magnitud de ambos eventos fueron pronosticados por nadie.
Pensemos sobre la población como un vértice de una pirámide en la cual los otros vértices son el medio ambiente, la economía y la cultura. Una razón por la que nadie previó la subida rápida de la población y la caída de la fertilidad fue que nuestra comprensión no incluyó (y hasta hoy todavía no incluye) estas cuatro dimensiones. Pensando en términos de esta pirámide nos permite formular un listado de dimensiones críticas, aunque no van a eliminar la incertidumbre sobre el futuro. El Dr. Lawrence Mann de la Universidad de Arizona, en Tucson, opina que hay que agregar la tecnología y la política.
Los trabajos que comentamos ofrecen algunas especulaciones sobre el futuro, las cuales (organizadas alrededor de los temas de población, medio ambiente, economía, cultura, tecnología y política) no tienen la intención de desviar la atención de los serios problemas de hoy -pobreza, desnutrición, analfabetismo, enfermedades e indignidad de la vida para billones de personas, además de las perturbaciones sin precedentes (físicas, químicas y biológicas) del planeta. Estas especulaciones se ofrecen para animarnos a todos a imaginar un futuro positivo hacia el cual podemos trabajar. El futuro es, al menos parcialmente, un objetivo de elección humana y no un producto inevitable de un mundo mecánico incontrolable.
El Dr. Cohen plantea que dentro de un siglo la humanidad vivirá en un jardín global, bien o mal entendido. La mayoría de la gente vivirá en ciudades rodeadas por extensas zonas, escasamente pobladas, para la naturaleza, la agricultura y la silvicultura. Globalmente, entre 100 y 1000 ciudades de entre 5 millones y 25 millones cada una, servirán los deseos de sus habitantes de comida, agua, energía, recolección de desechos, autonomía política y amenidades culturales y naturales.
Según el Dr. Mann, estas cifras sobre ciudades del futuro parecen demasiado bajas, demasiado parecidas a los números actuales. La estructura urbana del mundo podría llegar a ser "entre 250 y 2500 ciudades, de entre 15 millones y 50 millones cada una antes del fin del siglo 21".
A principios de la década pasada fuimos muy optimistas y veíamos las posibilidades de otra manera. Pero en sus conclusiones, el Dr. Malcolm Potts, autor del artículo "Los desafíos para los años 1990", publicado en el Boletín Médico de la IPPF; nos formula la siguiente advertencia. "Si logramos mejorar los servicios de planificación familiar al mismo ritmo que van aumentando las necesidades de la gente, la población humana podría llegar a estabilizarse en alrededor de los 10 mil millones de habitantes y tal vez hasta algo por debajo de esa cifra. Si permitimos que continúen las tendencias, las indecisiones y la falta de recursos que caracterizaron los años 1980, las poblaciones humanas podrían llegar a los 15 mil millones para fines del próximo siglo y ello bien podría resultar ecológicamente insoportable para el planeta. Jamás en la historia del progreso humano una actividad ha sido de importancia tan crítica, en el transcurso de una sola década, como lo es la planificación familiar en los años 1990".
Aquí en Panamá, también existe la situación de tener a más de la mitad de la población total en áreas urbanas, concentradas principalmente en la región metropolitana. Nuestra versión del "Jardín Global" que visualiza el profesor Cohen, es el Sistema Nacional de Areas Protegidas, que incluye los parques nacionales, los refugios de vida silvestre, los monumentos naturales y las áreas de uso múltiple. Además, habría que incluir los compromisos internacionales sobre la conservación de ecosistemas, los Planes General y Regional de la ARI y el Plan Metropolitano del MIVI, y de manera muy significativa, el Plan Normativo del Valle de Antón. En el próximo artículo, veremos más de cerca el caso de Panamá, la metrópoli y su "jardín global".