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Constituyente o institucionalidad anacrónica


Para lograr la efectividad deseada en la conformación de una Asamblea Constituyente, se requiere enfrentar, con sentido común, la alternativa fundamentada en una actitud política imparcial, seria y responsable que incluya al gobierno de turno. Una voluntad concreta de las principales organizaciones de la Sociedad Civil y, preferiblemente, un documento pre elaborado, conjuntamente con la debida anticipación, el cual representaría las bases de los análisis, textos potenciales, debidamente sustentados, propuestas producto de conversatorios objetivos generadores potenciales, de un consenso sólido que sería sometido a los integrantes de la Constituyente; quienes, ante la presión de lo conocido y consensuado, públicamente, cumplirían su objetivo único: redactar la nueva constitución de corte, preferiblemente enunciativo, no programático, pertinente a los intereses de una patria que no conoce, desde hace más de 40 años, una institucionalidad verdaderamente democrática.

Institucionalidad que, cumpliéndose, exija a los gobiernos de turno el respeto sagrado a la independencia entre los poderes del Estado, representativos, efectivos y transparentes en su funcionamiento. Que operen con estructuras administrativas que no excedan lo necesario, tornándose en un conjunto efectivo, eficiente y equitativo que llegue a minimizar, con el transcurrir del tiempo, el vulgar oportunismo, ampliamente conocido y abusado, con sus repercusiones generadoras de corrupción, y esperada impunidad. Pactos de piratas que socavaron las bases de una labor social, prácticamente, anulada aun existiendo las instituciones y los fondos para su debido funcionamiento. Recuperando el enriquecimiento ilícito.

Alma Cortes, secretaria general del Partido Cambio Democrático criticó al PRD... "me llama la atención que el PRD, ahora quiera hablar de democracia y de participación". (La Prensa). Extraído de vamaganwes el 18 de febrero de 2010.

El anacronismo institucional requiere de un proceso bien planificado que asegure su destrucción, caiga quien caiga. Basta de la ostentación ordinaria de riquezas mal habidas, gritando a los cuatro vientos que le han dedicado sus vidas al servicio público, cuando claro está que fueron a vivir de él mediante la concreta y continuada acumulación del poder.

Los medios deben ser críticos del alarmismo inconsecuente generado por la oposición política, que se olvidaron de quienes fueron y que hicieron, mediante una acumulación de poder emanada de nuestro propio ordenamiento jurídico que hoy, podría representar la posibilidad de un cambio.

Hasta la Iglesia esta enredada. Recordemos que defender la institucionalidad, como está, no es defensa real, es un grito doloroso y profundo que requiere de un cambio absoluto; sin el cual, continuaremos con los mismos problemas que descaradamente flagelan nuestra sociedad. 85% de la ciudadanía no paga impuestos (pobreza, meros sobrevivientes y los que poco o nada tienen). 15% que paga impuestos: clase media; media alta, incluidos los ladrones gubernamentales y una clase alta criticada.

101 años de Panamá América

 
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