Construcción de verdadera ciudadanía
PARA ALGUNOS ES MÁS fácil estar sentados en un aula (¿jaula?), uno detrás del otro y cuchichear, que estar todos viéndose la cara sentados en un círculo donde el profesor está dialogando los temas. Todo proceso participativo es lento, es difícil, pues lo "fácil" es ser autoritario porque así las cosas se "asimilan" rápido; pero a la larga se siembra gente descontenta, reacia, porque en el fondo la gente siente que no se la está tomando en cuenta y que no es partícipe sino sólo receptora del conocimiento.
Un ejemplo de construcción del liderazgo democrático que no sea solamente teórico, con base en la participación, un liderazgo que se legitima con la participación, es el caso del Presupuesto Participativo .
En Porto Alegre, donde se inició el Presupuesto Participativo, la población escogió o definió las prioridades del presupuesto, lo que tuvo una repercusión positiva en los niveles de pobreza.
Hoy por hoy, esa forma participativa municipal recorre el continente... a excepción de Panamá. La participación no es, por lo tanto, solo un ejercicio bonito, sino que tiene un resultado práctico, aunque no siempre se vea de inmediato.
Los jóvenes nos dan muchas sorpresas y nos darán muchas más. Sino, miren lo que sucedió en Chile; 800 mil jóvenes de secundaria se fueron a paro y se movilizaron en demanda de una mejor calidad de la educación.
No fue un movimiento partidista, sino gestado en la propia conciencia estudiantil, lo que llevó al punto que incluso los jóvenes de colegios privados ingresaron en las movilizaciones favoreciendo a los colegios públicos.
Hoy, los/las jóvenes se resisten mucho a participar en los movimientos tradicionales como el cooperativismo, los sindicatos y los partidos políticos. Nuestras estructuras son adultocéntricas, están pensadas para adultos y manejadas para adultos y no le damos cabida al pensamiento juvenil, porque pensamos que son inestables e inmaduros.
Si no construimos una estrategia incluyente hacia los jóvenes, no solamente con publicidad sino con participación real, continuará su marginación con resultados como el aislamiento y el peligro de las conductas desviada hacia el crimen y la droga.
La educación debe ser un proceso sistemático e intencionado de comprensión de la vida para transformarla conscientemente en base a la capacidad de organizarse en el marco de los necesarios cambios de sociedades y democracias. Es un conjunto de acciones articuladas sistemática y procesualmente, con el fin de comprender colectivamente la vida, para transformarla asociativamente.
La educación que necesitamos es una propuesta social, ética y pedagógica que propone una metodología transformadora, que es válida no sólo para los hechos educativos sino para el proceso integral de transformación. En ella prevalece el sentido de proceso que permita superar la visión inmediatista y parcializada del fenómeno.
Así, pues, lo inmediato debe abordarse con visión y racionalidad estratégica. Una visión holística y compleja de la realidad, debe superar los enfoques parcializados, funcionalistas que caracterizan las propuestas tradicionales.
Se trata de la construcción de otra ciudadanía, la del sujeto democrático que gesta la participación y se gesta en ella. El desafío es cómo trabajar con realidades concretas; nuevas y otras formas de pensar y hacer educación para la democracia; otras y nuevas formas de dimensionar el papel de la sociedad, del Estado, de la escuela, de los maestros, ciudadanos, militantes, de los sujetos y los apoyadores; nuevas y otras formas de coordinar y construir alianzas sociales; nuevas formas de concebir y construir la infraestructura educativo-cultural; nuevas forma de combinar y articular las distintas formas y modalidades de educación; otras y nuevas formas de captar recursos y dimensionar espacios; hilvanados con la necesaria coherencia de las perspectivas de género, etnicidad, multiculturalidad y generacionales en todas las proyecciones de nuestro trabajo.
Busquemos potenciar la capacidad de incidencia en políticas públicas generando una perspectiva que trasciende las formas tradicionales por otras más innovadoras, efectivas, democráticas y participativas de lograrlo, y cuyos saldos sean el fortalecimiento de las organizaciones que impulsan dichos procesos de incidencia.
Para avanzar es este camino es necesario incrementar -desde nuestra especificidad- la investigación acción, la sistematización, estimulando el proceso de producción de conocimiento, el diálogo de saberes, la innovación de propuestas, la calidad de sus prácticas y propuestas dado "que la educación popular no tiene una dimensión ética, sino que es una educación ética, así como también es una educación política y pedagógica, en sí misma" (José Luis Rebellato).
Escribe Eduardo Galeano: La palabra y el acto no se habían encontrado nunca. Cuando la palabra decía sí, el acto hacía no. Cuando la palabra decía no, el acto hacía sí. Cuando la palabra decía más o menos, el acto hacía menos o más. Un día, la palabra y el acto se cruzaron en la calle. Como no se conocían, no se reconocieron. Como no se reconocieron, no se saludaron.
raulleisr@hotmail.com
Además de la malaria y otras infecciones más recientes.
Varias infecciones relacionadas con la falta de saneamiento del agua también pueden contribuir a la aparición de anemia, que es la falta de glóbulos rojos y/o hemoglobina.
Cuando ese mal no es tratado a tiempo, puede provocar un problema crónico para la salud, como impedir el desarrollo normal del feto durante el embarazo, retrasar el desarrollo cognitivo y aumentar el riesgo de infección en niños.
Nueve de cada 10 personas que sufren de anemia viven en países en vías de desarrollo.
Un ejemplo de construcción del liderazgo democrático que no sea solamente teórico, con base en la participación, un liderazgo que se legitima con la participación, es el caso del Presupuesto Participativo .
En Porto Alegre, donde se inició el Presupuesto Participativo, la población escogió o definió las prioridades del presupuesto, lo que tuvo una repercusión positiva en los niveles de pobreza.
Hoy por hoy, esa forma participativa municipal recorre el continente... a excepción de Panamá. La participación no es, por lo tanto, solo un ejercicio bonito, sino que tiene un resultado práctico, aunque no siempre se vea de inmediato.
Los jóvenes nos dan muchas sorpresas y nos darán muchas más. Sino, miren lo que sucedió en Chile; 800 mil jóvenes de secundaria se fueron a paro y se movilizaron en demanda de una mejor calidad de la educación.
No fue un movimiento partidista, sino gestado en la propia conciencia estudiantil, lo que llevó al punto que incluso los jóvenes de colegios privados ingresaron en las movilizaciones favoreciendo a los colegios públicos.
Hoy, los/las jóvenes se resisten mucho a participar en los movimientos tradicionales como el cooperativismo, los sindicatos y los partidos políticos. Nuestras estructuras son adultocéntricas, están pensadas para adultos y manejadas para adultos y no le damos cabida al pensamiento juvenil, porque pensamos que son inestables e inmaduros.
Si no construimos una estrategia incluyente hacia los jóvenes, no solamente con publicidad sino con participación real, continuará su marginación con resultados como el aislamiento y el peligro de las conductas desviada hacia el crimen y la droga.
La educación debe ser un proceso sistemático e intencionado de comprensión de la vida para transformarla conscientemente en base a la capacidad de organizarse en el marco de los necesarios cambios de sociedades y democracias. Es un conjunto de acciones articuladas sistemática y procesualmente, con el fin de comprender colectivamente la vida, para transformarla asociativamente.
La educación que necesitamos es una propuesta social, ética y pedagógica que propone una metodología transformadora, que es válida no sólo para los hechos educativos sino para el proceso integral de transformación. En ella prevalece el sentido de proceso que permita superar la visión inmediatista y parcializada del fenómeno.
Así, pues, lo inmediato debe abordarse con visión y racionalidad estratégica. Una visión holística y compleja de la realidad, debe superar los enfoques parcializados, funcionalistas que caracterizan las propuestas tradicionales.
Se trata de la construcción de otra ciudadanía, la del sujeto democrático que gesta la participación y se gesta en ella. El desafío es cómo trabajar con realidades concretas; nuevas y otras formas de pensar y hacer educación para la democracia; otras y nuevas formas de dimensionar el papel de la sociedad, del Estado, de la escuela, de los maestros, ciudadanos, militantes, de los sujetos y los apoyadores; nuevas y otras formas de coordinar y construir alianzas sociales; nuevas formas de concebir y construir la infraestructura educativo-cultural; nuevas forma de combinar y articular las distintas formas y modalidades de educación; otras y nuevas formas de captar recursos y dimensionar espacios; hilvanados con la necesaria coherencia de las perspectivas de género, etnicidad, multiculturalidad y generacionales en todas las proyecciones de nuestro trabajo.
Busquemos potenciar la capacidad de incidencia en políticas públicas generando una perspectiva que trasciende las formas tradicionales por otras más innovadoras, efectivas, democráticas y participativas de lograrlo, y cuyos saldos sean el fortalecimiento de las organizaciones que impulsan dichos procesos de incidencia.
Para avanzar es este camino es necesario incrementar -desde nuestra especificidad- la investigación acción, la sistematización, estimulando el proceso de producción de conocimiento, el diálogo de saberes, la innovación de propuestas, la calidad de sus prácticas y propuestas dado "que la educación popular no tiene una dimensión ética, sino que es una educación ética, así como también es una educación política y pedagógica, en sí misma" (José Luis Rebellato).
Escribe Eduardo Galeano: La palabra y el acto no se habían encontrado nunca. Cuando la palabra decía sí, el acto hacía no. Cuando la palabra decía no, el acto hacía sí. Cuando la palabra decía más o menos, el acto hacía menos o más. Un día, la palabra y el acto se cruzaron en la calle. Como no se conocían, no se reconocieron. Como no se reconocieron, no se saludaron.
raulleisr@hotmail.com
Además de la malaria y otras infecciones más recientes.
Varias infecciones relacionadas con la falta de saneamiento del agua también pueden contribuir a la aparición de anemia, que es la falta de glóbulos rojos y/o hemoglobina.
Cuando ese mal no es tratado a tiempo, puede provocar un problema crónico para la salud, como impedir el desarrollo normal del feto durante el embarazo, retrasar el desarrollo cognitivo y aumentar el riesgo de infección en niños.
Nueve de cada 10 personas que sufren de anemia viven en países en vías de desarrollo.