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¡Construya su fortaleza! (I)


Aquí le estoy hablando de una batalla que determinará la calidad de su existencia en la tierra.

Hay que defender su energía, su vitalidad, la vida que el Señor le está dando, para poder ser una persona triunfadora. Para eso combata con fe y esté en comunión con nuestro Creador, fuente de toda vida y energía que existe. Isaías 40,31 dice: "Aquellos que sirven al Señor, recobrarán sus fuerzas; se remontarán con alas de águila: podrán correr y no se cansarán; caminarán y no se desfallecerán". El salmo 18, 3-4 dice: ¡Yahvéh, mi roca y mi baluarte, mi liberador, mi Dios; la peña en que me amparo, mi escudo y cuerno de mi salvación, mi altura inexpugnable y mi refugio. Invoco a Yahvéh, que es digno de alabanza, y quedo salvo de mis enemigos".

Al final de cuentas toda la acción de sus enemigos, y el peor es usted mismo, consiste en arrebatarle su energía, sus ganas de vivir, su ilusión, su amor, su fuerza interior y convertirlo en un mequetrefe, en un títere de las circunstancias. Pero si usted está unido a la fuente de toda energía, tanto espiritual, intelectual, nuclear, eléctrica o universal que es el Señor y se deja llevar por El, vencerá cualquier obstáculo que se le presente.

Le advierto, pues, que está en una batalla y el fin de sus enemigos es arrebatarle su energía y dejarlo tirado en la cuneta de la vida, viendo pasar a otros que sí están haciendo cambios sustanciales en la historia. Usted no nació para estar marginado de todo, débil, desanimado, hundido, fracasado y humillado. Nació para vivir haciendo el bien con fortaleza y ánimo hasta el último día de su vida.

(Sigue el próximo sábado en segunda entrega).

101 años de Panamá América

 
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