default

Contaminación militar en la República de Panamá (2)


La Convención de Armamentos Químicos - firmada en París el 12 de enero de 1993 y de la cual somos parte ratificada junto a 169 países, especialmente los Estados Unidos de América, Canadá e Inglaterra - establece que cualquiera sustancia gaseosa, líquida o sólida cuyo empleo produzca la muerte de seres humanos y animales estará prohibida su fabricación, almacenamiento y utilización como elemento bélico por cualquiera de las naciones que se han adherido al pacto en referencia.
Los principales grupos de elementos proscritos dentro del pacto en referencia son los agentes nerviosos y mostaza, el cianuro de hidrógeno, el cloruro cianógeno y los derivados del arsénico.
Los agentes nerviosos - los más peligrosos del arsenal químico y llamados así por que atacan el sistema neurológico de cualquiera criatura viviente - tienen el dudoso honor de contar dentro de su grupo con los elementos más tóxicos que hayan sido sintetizados por el ser humano. Descubiertas sus peculiaridades por científicos alemanes a principios de 1930, estos compuestos de fósforo orgánico han evolucionado desde el tabún - primero en ser empleado como arma de guerra durante la segunda confrontación mundial - el sarín y sus variaciones hasta concluir con la producción de los altamente letales agentes VX, asunto tan mortífero que sólo se necesitan 10 miligramos por metro cúbico para que un hombre adulto comience a babear, vomitar, desarrolle convulsiones, asfixia y coma hasta morir en menos de un minuto luego de ser expuesto a una dosis similar a la arriba mencionada.
Los agentes mostaza - denominados así por el peculiar olor que generaban en las fases preliminares de su fabricación - fueron empleados en la parte final de la Primera Guerra Mundial. Menos tóxicos que los agentes nerviosos - 1,000 miligramos por metro cúbico es la dosis letal para un ser humano normal - estos compuestos se basan principalmente en combinaciones de cloro y azufre. Su inhalación produce daños en el sistema respiratorio y otros órganos internos. En contacto con el cuerpo generan la formación extensa de ampollas cutáneas de difícil manejo y deterioro masivo del sistema ocular. Se estima que durante la guerra entre Irán e Irak (1979 - 1988) el gas mostaza fue responsable del 20% de los más de 5,000 muertos y 40,000 heridos iraníes producto del empleo de armas químicas por parte de Irak.
El tercer grupo de tóxicos bélicos lo conforman el cloruro cianógeno y el cianuro de hidrógeno. Por su inestabilidad y corta vida en el medio ambiente sólo se conoce que hayan sido utilizados por Irak, tanto en la guerra contra Irán, como en las luchas intestinas que sostuvo en 1980 contra la población kurda al norte del país. En dosis de 300 miligramos por metro cúbico produce asfixia, convulsiones, parálisis del sistema nervioso y muerte de manera inmediata.
Estos 3 grupos de elementos altamente tóxicos, además de otros de menor potencia pero igualmente peligrosos para la salud en general, fueron almacenados, expuestos al medio ambiente tropical, detonados y abandonados aún activos en varios sitios de tierra y mar en la República de Panamá.
La presencia de miles de artefactos químicos no estallados en nuestro país - teniendo en cuenta el peligro de una explosión espontánea o el inminente envenenamiento por deterioro de algún envase hacia fuentes de agua para el consumo humano - no puede ser tratada como un incidente sin trascendencia y de poco impacto al medio ambiente nacional.
Es necesario que el Gobierno agilice los trámites para el debido saneamiento de los sitios contaminados en suelo istmeño. No podemos aceptar una tolerancia supuestamente dirigida a favorecer las relaciones internacionales con las naciones culpables de la dañina contaminación que nos ocupa, especialmente ahora cuando se esperan nuevos y aberrantes actos terroristas empleando dispositivos de naturaleza similar a los que hoy me he permitido señalar.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América