Contra el olvido
"LAS MIL Y UNA MUERTES" es la más reciente novela del escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, e impacta por su combinación de voces y documentos, pues establece un diálogo entre el pasado y el presente, entre las costas Caribe y Pacífico, entre culturas, entre imagen y texto, entre la Nicaragua de ayer y la de hoy, entre la historia y la ficción, entre Latinoamérica y Europa, entre el canal soñado y el construido.
El libro narra la historia (siglo XIX y del XX) del fotógrafo nica Castellón, hijo de dos océanos, su madre de la costa Caribe, una princesa de la dinastía de los Reyes Miskitos; su padre del Pacífico, un político que ayudó a liberar a Napoleón III a fugarse de la cárcel pero cuando Napoleón quiere corresponderle el favor, Castellón padre ya había muerto por la peste del cólera en Nicaragua en el fragor de la guerra civil. El hijo es quien va a París en 1860 cuando el imperio de Napoleón se está deshaciendo. Llega a estudiar medicina becado por el emperador pero se convierte en fotógrafo, viviendo la primera parte de su vida en una Nicaragua que se empinaba para ser reconocida y en la Europa del fracaso de las propuestas revolucionarias francesas y las guerras mundiales. Castellón está presente en lo que acontece en Europa desde la caída del segundo imperio en 1870 hasta la invasión de Hitler a Polonia. Muere definitivamente en unos campos de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
No sorprende al que lo ha leído antes, el manejo y filigrana del lenguaje de Ramírez, la certera adjetivación, el pincel literario en los detalles y descripciones, ratificando y subrayando el manejo magistral de la estructura de la novela. Ejemplo, Sergio a la par de Castellón es un personaje muy importante de su propia obra, y sus experiencias y testimonios son claves en la trama. Son, pues, dos nicas de dos épocas diferentes que sin conocerse tejen la novela. Tal como el autor reconoce:
"La novela está contada a dos voces, la voz mía, como un personaje que empieza a buscar a Castellón por Europa y que se topa con él por accidente.. lo que yo cuento es mi búsqueda de Castellón y él, por otro lado, va narrando su propia vida. Sin que una parte de la novela se comunique con otra, las dos corrientes se encontrarán hasta el final. Yo voy contando en primera persona mi búsqueda de Castellón y Castellón va tratando huir de mí, esa es la estructura de la novela..
En esa búsqueda el caos o el azar juega su papel, colocando situaciones en el camino de los personajes son los históricos o los reales, en un terreno donde realidad y ficción se entrelazan y se abrazan. Dos figuras poderosas están presentes en la trama apadrinan y contextualizan la obra incluso con textos literales. El "divino" Rubén Darío y el "maldito" José María Vargas Vila. En mi infancia los descubrí a ambos casi al mismo tiempo, si por un lado estaba el verso dariano de azules y nenúfares, de alfombras iridiscentes del nicaragüense, por el otro lado, la prosa socavadora que explotó ese viernes santo cuando me leí María Magdalena del colombiano. Es el Darío presente en todas las bibliotecas y el Vargas clandestino, pasado de mano en mano.
En el fondo el eje de la novela es la búsqueda de la identidad nacional (y en ella las identidades) a través de los personajes y de Nicaragua de esas épocas. El sueño, la quimera, era lograr que Nicaragua fuera reconocida como país. Cuando nacía pobre y maltrecha de una independencia sin grandes epopeyas. Es el pretexto para contar la historia de su país, la debilidad del Estado nicaragüense pos independencia, las desigualdades sociales y políticas, las diversas identidades regionales en construcción, los enfrentamientos liberal-conservadores, en el centro está la aspiración de la construcción de una obra de impacto universal, el canal interoceánico. Dividir el istmo para unir los dos grandes océanos del mundo. Convertir al pequeño país en paso, puente del mundo, en la nueva Constantinopla del Pacífico.
El Canal existente en Panamá e inexistente en Nicaragua es un elemento fundamental profundamente insertado en la médula de nuestras historias, el pasado y el futuro, y que expresa cada día, el yin y el yang de nuestra realidad. Realidad de logros y derrotas, de voluntades y sueños desechos, de vida y de muerte. El epitafio de Xavier Villaurrutia que sirve de título al libro reza así "Duerme aquí, silencioso e ignorado, el que en vida vivió mil y una muertes..".
No sólo se muere una vez, sino varias veces cuando reina el olvido o la indiferencia. Tal es el caso de los asesinados del 20 de diciembre. ¿Cuántos son? ¿Sus nombres? ¿Dónde están? El país les debe un reconocimiento a las víctimas de la peor matanza de nuestra historia. Es importante construir un sitio memorial donde estén los nombres y apellidos de los muertos y desaparecidos en la invasión, como también los que sucumbieron en otras intervenciones y los que fallecieron producto de represiones y dictaduras.
(raulleis@hotmail.com)
El libro narra la historia (siglo XIX y del XX) del fotógrafo nica Castellón, hijo de dos océanos, su madre de la costa Caribe, una princesa de la dinastía de los Reyes Miskitos; su padre del Pacífico, un político que ayudó a liberar a Napoleón III a fugarse de la cárcel pero cuando Napoleón quiere corresponderle el favor, Castellón padre ya había muerto por la peste del cólera en Nicaragua en el fragor de la guerra civil. El hijo es quien va a París en 1860 cuando el imperio de Napoleón se está deshaciendo. Llega a estudiar medicina becado por el emperador pero se convierte en fotógrafo, viviendo la primera parte de su vida en una Nicaragua que se empinaba para ser reconocida y en la Europa del fracaso de las propuestas revolucionarias francesas y las guerras mundiales. Castellón está presente en lo que acontece en Europa desde la caída del segundo imperio en 1870 hasta la invasión de Hitler a Polonia. Muere definitivamente en unos campos de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
No sorprende al que lo ha leído antes, el manejo y filigrana del lenguaje de Ramírez, la certera adjetivación, el pincel literario en los detalles y descripciones, ratificando y subrayando el manejo magistral de la estructura de la novela. Ejemplo, Sergio a la par de Castellón es un personaje muy importante de su propia obra, y sus experiencias y testimonios son claves en la trama. Son, pues, dos nicas de dos épocas diferentes que sin conocerse tejen la novela. Tal como el autor reconoce:
"La novela está contada a dos voces, la voz mía, como un personaje que empieza a buscar a Castellón por Europa y que se topa con él por accidente.. lo que yo cuento es mi búsqueda de Castellón y él, por otro lado, va narrando su propia vida. Sin que una parte de la novela se comunique con otra, las dos corrientes se encontrarán hasta el final. Yo voy contando en primera persona mi búsqueda de Castellón y Castellón va tratando huir de mí, esa es la estructura de la novela..
En esa búsqueda el caos o el azar juega su papel, colocando situaciones en el camino de los personajes son los históricos o los reales, en un terreno donde realidad y ficción se entrelazan y se abrazan. Dos figuras poderosas están presentes en la trama apadrinan y contextualizan la obra incluso con textos literales. El "divino" Rubén Darío y el "maldito" José María Vargas Vila. En mi infancia los descubrí a ambos casi al mismo tiempo, si por un lado estaba el verso dariano de azules y nenúfares, de alfombras iridiscentes del nicaragüense, por el otro lado, la prosa socavadora que explotó ese viernes santo cuando me leí María Magdalena del colombiano. Es el Darío presente en todas las bibliotecas y el Vargas clandestino, pasado de mano en mano.
En el fondo el eje de la novela es la búsqueda de la identidad nacional (y en ella las identidades) a través de los personajes y de Nicaragua de esas épocas. El sueño, la quimera, era lograr que Nicaragua fuera reconocida como país. Cuando nacía pobre y maltrecha de una independencia sin grandes epopeyas. Es el pretexto para contar la historia de su país, la debilidad del Estado nicaragüense pos independencia, las desigualdades sociales y políticas, las diversas identidades regionales en construcción, los enfrentamientos liberal-conservadores, en el centro está la aspiración de la construcción de una obra de impacto universal, el canal interoceánico. Dividir el istmo para unir los dos grandes océanos del mundo. Convertir al pequeño país en paso, puente del mundo, en la nueva Constantinopla del Pacífico.
El Canal existente en Panamá e inexistente en Nicaragua es un elemento fundamental profundamente insertado en la médula de nuestras historias, el pasado y el futuro, y que expresa cada día, el yin y el yang de nuestra realidad. Realidad de logros y derrotas, de voluntades y sueños desechos, de vida y de muerte. El epitafio de Xavier Villaurrutia que sirve de título al libro reza así "Duerme aquí, silencioso e ignorado, el que en vida vivió mil y una muertes..".
No sólo se muere una vez, sino varias veces cuando reina el olvido o la indiferencia. Tal es el caso de los asesinados del 20 de diciembre. ¿Cuántos son? ¿Sus nombres? ¿Dónde están? El país les debe un reconocimiento a las víctimas de la peor matanza de nuestra historia. Es importante construir un sitio memorial donde estén los nombres y apellidos de los muertos y desaparecidos en la invasión, como también los que sucumbieron en otras intervenciones y los que fallecieron producto de represiones y dictaduras.
(raulleis@hotmail.com)