Contra el pueblo
Desde que se iniciaron las gestiones de las IFI"s para presionar al gobierno panameño con el objeto de que comenzara una cadena nacional de privatizaciones, nosotros nos opusimos a que éstas incidieran sobre las instituciones que manejaban las comunicaciones, energía eléctrica y el agua. Es decir. INTEL, IRHE e IDAAN.
Las razones que esgrimíamos y que son valederas hoy, eran que se trataban de empresas de servicios y utilidad pública, que por su naturaleza están llamadas a cumplir una vital y necesaria función social.
No se puede concebir, ni hoy ni en el futuro, que empresas comerciales que tienen como objeto y fin el ánimo de lucro, involucren sus actividades en operaciones que no signifiquen ganancias. Es pedirle peras al olmo.
Con ocasión de la administración Endara nos opusimos, hasta donde fue posible, a que se privatizaran estas empresas. El Partido Liberal tenía a su cargo el Instituto Nacional de Telecomunicaciones (INTEL) que era presionado por todos lados para que se efectuara este despojo, pese a que en su último año daba una ganancia de 134 millones de balboas y con los recursos a nuestro alcance no se logró esta privatización.
Creo que Mireya Moscoso destacó en su campaña política que no permitiría la privatización del IDAAN y añadió la de la Caja de Seguro Social, ya que a nosotros jamás se nos ocurrió que alguien con un poco de sentido común e inteligencia pensara en este exabrupto. Me ratificaba en estas convicciones cuando, en unas de mis permanencias en Inglaterra explota un caso (Mawuell) que dejó sin pensiones a miles de pensionados, porque las empresas que prestaban este servicio, por malos y fraudulentos manejos comerciales, se declararon en quiebra. Para muestra un botón. Estando la seguridad social en manos del Estado, éste nunca quiebra.
El problema que se suscita ahora nos lleva, a lo que era predecible desde sus inicios: la marcada tendencia a aumentar las tarifas que van directamente en contra de los magros recursos del pueblo panameño. Y esto va a continuar, no sólo en las comunicaciones, sino en la energía eléctrica y en el agua.
Los "vivos" no se cansan de buscar los subterfugios para burlar al Estado y producir concesiones que no son otra cosa que privatizaciones indirectas. Segmentar actividades de estas agencias del Estado para entregarlas al interés privado, es sencillamente iniciar procesos de privatización.
Pareciera que hay intento de hacerlo con el del agua nacional, inventando empresas de "producción" del vital líquido y por otra parte dar concesiones de servicios de la seguridad social, poniéndola igualmente en manos de la empresa privada.
Somos convencidos de que la empresa privada es el principal motor de la consolidación y el impulso de un país capitalista. Pero que no meta sus manos en estos servicios de utilidad pública y de interés social, porque esa incursión será siempre en contra de los intereses del pueblo.
Las razones que esgrimíamos y que son valederas hoy, eran que se trataban de empresas de servicios y utilidad pública, que por su naturaleza están llamadas a cumplir una vital y necesaria función social.
No se puede concebir, ni hoy ni en el futuro, que empresas comerciales que tienen como objeto y fin el ánimo de lucro, involucren sus actividades en operaciones que no signifiquen ganancias. Es pedirle peras al olmo.
Con ocasión de la administración Endara nos opusimos, hasta donde fue posible, a que se privatizaran estas empresas. El Partido Liberal tenía a su cargo el Instituto Nacional de Telecomunicaciones (INTEL) que era presionado por todos lados para que se efectuara este despojo, pese a que en su último año daba una ganancia de 134 millones de balboas y con los recursos a nuestro alcance no se logró esta privatización.
Creo que Mireya Moscoso destacó en su campaña política que no permitiría la privatización del IDAAN y añadió la de la Caja de Seguro Social, ya que a nosotros jamás se nos ocurrió que alguien con un poco de sentido común e inteligencia pensara en este exabrupto. Me ratificaba en estas convicciones cuando, en unas de mis permanencias en Inglaterra explota un caso (Mawuell) que dejó sin pensiones a miles de pensionados, porque las empresas que prestaban este servicio, por malos y fraudulentos manejos comerciales, se declararon en quiebra. Para muestra un botón. Estando la seguridad social en manos del Estado, éste nunca quiebra.
El problema que se suscita ahora nos lleva, a lo que era predecible desde sus inicios: la marcada tendencia a aumentar las tarifas que van directamente en contra de los magros recursos del pueblo panameño. Y esto va a continuar, no sólo en las comunicaciones, sino en la energía eléctrica y en el agua.
Los "vivos" no se cansan de buscar los subterfugios para burlar al Estado y producir concesiones que no son otra cosa que privatizaciones indirectas. Segmentar actividades de estas agencias del Estado para entregarlas al interés privado, es sencillamente iniciar procesos de privatización.
Pareciera que hay intento de hacerlo con el del agua nacional, inventando empresas de "producción" del vital líquido y por otra parte dar concesiones de servicios de la seguridad social, poniéndola igualmente en manos de la empresa privada.
Somos convencidos de que la empresa privada es el principal motor de la consolidación y el impulso de un país capitalista. Pero que no meta sus manos en estos servicios de utilidad pública y de interés social, porque esa incursión será siempre en contra de los intereses del pueblo.