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Contra inversiones


En vez de captar nuevas inversiones de empresas privadas internacionales, el gobierno de Juan Carlos Varela se ha especializado en crear condiciones hostiles para que empresas extranjeras instaladas abandonen el país o posterguen inversiones a la espera de mejores tiempos. Campos de Pesé cesa de continuar produciendo el biocombustible, apoyado en otros países, porque el actual gobierno modificó a su arbitrio los términos contractuales originales.

Centenares de trabajadores han quedado desocupados. Otras empresas están siguiendo el mismo camino en el campo de energía eólica, construcción, servicios marítimos, servicios aeroportuarios, como una empresa colombiana a la que la nueva administración de Tocumen le ha cancelado el contrato. El pecado original de la fuga de inversiones y la creación de desempleo es el odio recalcitrante que siente Varela por Ricardo Martinelli, no obstante que el panameñismo cogobernó con Cambio Democrático durante la mitad del régimen, desempeñando ministerios, cargos diplomáticos y posiciones burocráticas con eufórica complacencia.

Recientemente se reunieron en Panamá los representantes legales del Gobierno y de la empresa Selex de Italia para ventilar aspectos sobre los contratos de radares. Las insinuaciones de sobreprecios fueron rechazadas por la empresa, según se sabe, limitándose a los asuntos técnicos sobre alcance de los radares. Suspender o anular los contratos, como pretendió el Gobierno, hubiera expuesto a Panamá, primero, a la realización de un posible arbitraje internacional, o a la demanda del banco extranjero que financió las compras.

Días atrás, arribó una misión comercial de Houston, interesada en incentivar la dinámica económica con la ciudad portuaria que es la puerta grande de entrada de productos panameños al mercado norteamericano. Asimismo están paralizadas hasta donde se conoce las gestiones para el ingreso de Panamá al conjunto de países del Pacífico como Colombia, Chile, México y Perú, líderes del crecimiento económico regional.

El panorama comercial se ensombrece cada día más por la situación de la Zona Libre de Colón, por un lado estancada por los impuestos aduaneros de Colombia a las reexportaciones de textiles y calzado; por otro lado, por las deudas impagas de Venezuela y la pérdida de este mercado por la crisis económica que está soportando, con cuotas sociales de desempleo en una ciudad urgida de empleo como Colón.

El anuncio oficial de la República Popular China de exportar desde su territorio bajo el régimen de zona libre puede desembocar en que ese país y otras naciones asiáticas como Japón, Corea del Sur y Singapur exporten desde allá, menguando las opciones de la Zona Libre de Colón, en circunstancias en que el canal debe incrementar el transporte marítimo de mercancía mediante el tercer juego de esclusas.

El Gobierno no debía darse el lujo de ahuyentar inversiones por motivos políticos irrelevantes. El Gobierno se agacha a ver los arbustos, sin apreciar correctamente la dimensión del bosque de la atracción de capitales. Mientras México, Colombia, Perú, Chile, estuvieron presentes en la reunión de Beijing sobre países del Pacífico, la pregunta es qué hizo el Gobierno panameño en esta importante cita. Panamá no tiene relaciones diplomáticas con China. Se perdió la oportunidad en el gobierno de Martín Torrijos. Pero con una diplomacia de amiguetes, poco se obtendrá.

101 años de Panamá América

 
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