Contra la corrupción de las armas
Al negocio armamentístico se le abre una grieta. La Oficina de Grandes Fraudes de Reino Unido está dispuesta a llevar a los tribunales a la segunda compañía armamentística del mundo por supuestos sobornos con los que consiguió nuevos contratos en Tanzania, Sudáfrica, República Checa y Rumania. De aprobar un proceso contra la firma acusada, BAE Systems, la Fiscalía General del Estado británico abriría una nueva etapa para los proveedores que se llevan enormes desembolsos de partidas militares en los presupuestos de los gobiernos.
La inversión militar movió casi 1,500 billones (miles de millones) de dólares en 2008, un 4% más que el año anterior, según los últimos datos publicados en el informe anual del Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés).
La posible corrupción de BAE Systems abre la caja de Pandora con casos sorprendentes. Por ejemplo, la compañía británica vendió a uno de los países más pobres del mundo, Tanzania, un sistema de control aéreo militar. El Banco Mundial y Reino Unido bloquearon la misma operación una década antes. Finalmente se consiguió el contrato, aunque se ocultó que el producto estaba desfazado y que el país africano no tenía aviones militares. La inusual acusación que recae sobre BAE Systems rompe con una tradición que mantienen las autoridades políticas, incluso las occidentales.
Con la crisis económica mundial, los gobiernos han recortado los gastos de sus presupuestos en defensa.
Armas, dinero, seguridad, defensa, guerra y gobiernos, son factores que se combinan de manera que, muchas veces, se den casos de soborno y corrupción. El negocio que mueven los fabricantes de equipamientos militares es jugoso para aquellos parásitos que critican las partidas que los civiles aportan para la protección de sus derechos básicos. Los gobernantes deben empeñarse en investigar los casos de contratos militares sospechosos. Lo exige la democracia. De lo contrario, se vulnera una tarea esencial de cualquier Estado de derecho: la búsqueda de la paz.