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Contrastes


Los contrastes son algo normal. Contraste entre la luz y la oscuridad; entre la sequía y la humedad. Entre la riqueza y la pobreza. Entre lo que hablamos y lo que hacemos. Contrastes entre lo que prometemos a los demás y el olvido y falta de cumpliendo a lo pactado, contraste en el trato que le damos a unas personas y el que le dispensamos a otras. El contraste nos llama la atención.
El sábado 4 de agosto pasado, fiesta del Santo Cura de Ars, como lo habíamos escrito aquí, los padres jesuitas presentaron al último de los panameños ordenado al sacerdocio por el Ilustrísimo Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, a la comunidad creyente panameña y se recordó de esta manera un aniversario más del deceso del jesuita panameño muy llorado y admirado Néstor Darío Jaén Fernández, y el contraste consistió entre el recuerdo multitudinario de las exequias del año pasado y la sobriedad de este año.
Pero donde el contraste se me hizo más evidente fue el domingo cuando asistimos a Vista Hermosa de Pacora, sector de la parroquia de la 24 de Diciembre, en el oriente de la ciudad de Panamá, donde la ciudad crece de una manera visiblemente rápida con sus barriadas nuevas, supermercados inmensos, y un movimiento del tráfico vehicular sumamente activo.
Asistimos, digo, a un acto de igual manera recordatorio del mencionado sacerdote en la realización de uno de los proyectos de Jesús en los pobres, en la entrega de títulos de propiedad de los terrenos donde viven, a un número de 20, de los cuales 18 que ya habían pagado los recibieron, otros no por retraso de la Notaría.
En total, se están gestionando 190 títulos. El evento se desarrolló con todos los matices que normalmente concurren en nuestros eventos al aire libre con la participación de los moradores del lugar. La historia detrás de estas entregas es mucho más complicada de describir.
Los escasos metros cuadradados adjudicados legalmente a estos moradores contrastan con todo el movimiento inmobiliario a nivel nacional, cuyos abusos avarientos están siendo denunciados por los medios. Mientras un grupo de pobres panameños celebra la consecución de sus títulos, a través de muchas y engorrosas diligencias, otros han caído en compras fraudulentas a pocos centavos para luego vender esas hectáreas a centenares de dólares el metro, incluso dando el mal ejemplo a los indígenas que quieren hacer lo mismo con sus terrenos quedando los locales esquinados en grupos hacinados mientras los inversionistas construyen bellezas aprovechándose de los atractivos tropicales de nuestro entorno territorial.
Otro contraste llamativo que apreció la comunidad fue el cambio de actitud que tuvo el depuesto director de un colegio en donde estaba prosperando la rebeldía a cumplir las ordenes del Ministerio de Educación. Primero fue acusado de haberles dicho a los estudiantes que no obedecieran a lo acordado y luego los dimes y diretes, la suspensión, la reacción violenta de sus colegas y el contraste llegó cuando el mismo sujeto públicamente pidió perdón por su acciones e invitó a los profesores y estudiantes a no perder el año lectivo.
Contraste mayúsculo es el que oigo que se debate en la Concertación Nacional respecto al uso que se piensa dar a los inauditos ingresos del Canal en el futuro, a los del Fondo Fiduciario, y a los otros ingresos que han surgido con motivo de la reforma tributaria. No doy cifras, porque no las tengo. Pero , el contraste al menos surge entre el peligro de la avaricia de los que van a decidir, los políticos, la Asamblea y demás supuestamente responsables de tomar las decisiones que no deben estar inspiradas en la falta de transparencia que nos está acabando , y las tremendas carestías que a diario se ventilan en los medios de comunicación de comunidades o que les falta el agua, o que se inundan, o que les falta el fluido eléctrico, de comunicaciones telefónicas, vías de comunicación, puentes y carreteras, salud y escuelas en buen estado.
Los contrastes van a seguir existiendo, pero al menos hay que hacer algo para, de todos modos, evitarlos.

101 años de Panamá América

 
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