Convenio militar entre Venezuela y Bolivia, jugada peligrosa
El convenio militar suscrito entre Caracas y La Paz supone la construcción de 20 bases militares en la frontera boliviana con sus países limítrofes, además de poner en marcha una serie de acciones y programas de cooperación castrense. Si bien pudiera ser cierto que este hecho no represente una amenaza militar a corto plazo, sí atiza el fuego de la inestabilidad fronteriza regional y suscita enormes sospechas internacionales, debido al creciente armamentismo observado en algunos países de América Latina.
Más allá de que se trate de bases, armamentos o alianzas militares entre dos países latinoamericanos, el reciente convenio firmado entre Hugo Chávez y Evo Morales se aleja sustancialmente de todos los acuerdos que, en materia de integración, cooperación, armonía diplomática y paz regional, se han suscrito innumerables veces en la región.
Otro dato que preocupa es el desconocimiento de los objetivos a largo plazo de la militarización fronteriza boliviana bajo el manto venezolano. Un hecho que ha producido reacciones inmediatas entre algunos de sus vecinos, como es el caso de Chile, país con el que mantiene un histórico litigio por los reclamos de los bolivianos por una salida al mar.
El convenio podría resultar también incompatible con la política exterior chilena para apoyar a Venezuela en las aspiraciones de integrar el Consejo de Seguridad de la ONU. Diversas voces en Chile han calificado la alianza militar entre Chávez y Morales como "inaceptable y peligrosa".
En general, cualquier intento -venga de quien venga- de revivir el militarismo en América Latina produce rechazo. Por tal motivo, la "vocación intervencionista" del mandatario venezolano en los problemas internos de muchos países, recuerda hoy el descarado intervencionismo de los militares latinoamericanos, especialmente durante la década de los sesenta, que ensombreció por décadas la vida democrática en nuestros países. Esta alianza militar no ha hecho más que introducir inestabilidad en la región y distorsionar los acuerdos de paz en América Latina.