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Convergencia pacifista


El pasado domingo 30 de septiembre concluyó la reunión anual del Fondo Monetario Internacional ( FMI) y del Banco Mundial (BM), celebrada en la ciudad de Washington, Estados Unidos. Wolfhenson, director del Banco Mundial planteó “la necesidad de que desde las naciones desarrolladas se escuchen con más atención las voces de los pobres que piden un mundo más equitativo. Exigen un sistema mundial basado en la equidad, el respeto a los derechos humanos y a la justicia social”. Y añadió: “Este debe ser nuestro reclamo, ya que los esfuerzos por lograr un mundo más equitativo conducirán a alcanzar una paz duradera, algo que el poder militar nunca podrá por sí mismo, y el mundo está comenzando a escuchar” Aseguró que si se mantiene la actual distribución del ingreso en el mundo en la que el 15% de la población del planeta controla el 80% del ingreso mundial, no lograremos un desarrollo sostenible. Wolfhenson llamó a la construcción de un nuevo multilateralismo, en el que las decisiones mundiales sean tomadas con la participación de los grupos de la sociedad civil y no como hasta ahora, que se ha entendido por multilateralismo únicamente las relaciones entre los gobiernos.
Que estas declaraciones se hayan dado en ese foro económico-financiero, cuyo auditorio estuvo conformado esencialmente por la Junta de Gobernadores del organismo, compuesto por los 184 miembros, que dirigen, en sus respectivos países, a los bancos centrales, dice mucho de los tiempos que vive el mundo y convergen en otro plano, con otros foros. Así tenemos que en la manifestación, que tuvo a diario prácticamente cercados a los banqueros, Kate Loewe, representante de la “Movilización por la justicia global”, señaló: “Queremos más mundo y menos banco, ya que estas instituciones (BM y FMI) tienen un impacto de desintegración de la democracia, la devastación de las comunidades y el medio ambiente en los países en que operan”.
Ralph Nader, excandidato presidencial del partido verde, se ganó la más grande ovación al declarar: “Tenemos que subordinar el poder de las empresas al poder soberano del pueblo; ellos dicen privatizar, nosotros decimos democratizar”.
El clamor por la paz es universal; en Londres, entre 250 mil y 400 mil personas, según la fuente, repudiaron los planes del presidente George W. Bush al declarar un “No rotundo a la guerra y no queremos sangre por petróleo”. “Con esta manifestación estamos enviando un mensaje a todo el mundo de que Tony Blair no representa al pueblo británico, declaró entre los manifestantes el diputado laborista Jeremy Corbyn”. El cineasta inglés Ken Loads destacó que “no podemos participar en esta guerra, no podemos imaginar matar a 100 mil iraquíes sólo para defender los intereses petroleros de EU, y su dominio en la región”.
En tanto en Roma se reunieron más de 100 mil manifestantes para repudiar el intento a los proyectos de intervención armada en Irak. También en Europa, además de las manifestaciones multitudinarias en Alemania, en España, etc., se firmó un documento por más de 200 representantes de la comunidad artística e intelectual del mundo, entre ellos el Nobel de Literatura José Saramago; en este texto se advierte que el intento del presidente Bush de atacar Irak “no es más que una nueva y desmedida agresión imperialista, cuyo objeto es consolidar a cualquier precio la hegemonía estadounidense, fortaleciendo a Israel y debilitando a los países árabes e islámicos que pudieran representar una amenaza para el Sionismo. El imperialismo pretende sustituir la libre circulación de las ideas, por un pensamiento único, administrado desde el poder, con objeto de enmascarar la profunda injusticia de sus fines y la implacable brutalidad de sus medios”.
El grupo de signantes se suma a la convocatoria de la organización estadounidense: No en Nuestro Nombre, que se opone también a la amenaza de Washington a Bagdad y que, en días pasados, publicaran un manifiesto en el New York Times, el cual fue firmado por más de 4 mil artistas e intelectuales norteamericanos.
Añade el documento europeo, nosotros también nos negamos a que los gobiernos de la Unión Europea apoyen en nuestro nombre la sangrienta cruzada del imperialismo estadounidense; la guerra no es inevitable, como nos quieren hacer creer sus promotores y beneficiarios; la guerra es el fracaso de la política y la razón, la derrota de todos los pueblos que se ven envueltos en ella; sólo beneficia a las grandes multinacionales, a sus políticos a sueldo y a los organismos a su servicio”. Entre otros, firman el documento los cineastas Juan Antonio Bardem y Montxo Armendáriz; las actrices Pilar Bardem y Bertha Riaza; el catedrático José Luis Sampedro; el filósofo Javier Sádaba; los escritores Juan Madrid y Javier Maqua y el ex embajador en el Vaticano, Gonzalo Puente Ojea.
El documento se presentó en forma oficial ayer, en Madrid, y coincidió con el desarrollo de una jornada de resistencia contra la guerra y la represión en Estados Unidos, la cual culmina hoy. Se constata la convergencia de aquellos que piensan, de aquellos que observan que de la encrucijada que nos presenta el mundo de hoy, se saldrá empleando la razón y anteponiendo el interés de los más y no el egoísmo de los menos.
(elebrija@cwp.net.pa)

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