Conversando contigo mujer panameña
Te saludo como siempre, con la esperanza agarrada de la mano para unirla a la tuya en la diaria faena de vivir y hasta sobrevivir con dignidad en medio de vicisitudes y algunas alegrías. Hoy te converso acerca del destino de este país en relación con nosotras las mujeres porque nos llegó el momento de pensar seriamente en ello. Veamos...
En la historia de nuestro Panamá se nos presenta hoy la oportunidad de que una de nosotras pueda ocupar el solio presidencial. Si ahondamos, lo más próximo que la mujer panameña ha estado de él ha sido siempre cuando se ha desempeñado como "primera dama", al lado de los esposos presidentes aupándolos en sus delicadas funciones y ejerciendo otras tantas de naturaleza humanitario-educativas. ¿Te has puesto a meditar sobre la consecuente relevancia que para nuestro género (mujer) tiene el ser presidenta? Es una situación que verdaderamente requiere de mucho análisis de parte tuya y mía, porque debemos pensar en la Patria que queremos para nuestros hijos cuando vayamos a votar el próximo 2 de mayo. La opción que te presento es la de Mireya Moscoso; una mujer de origen humilde con aspiraciones personales y familiares, pero también como el Dr. Arnulfo Arias, con sincera actitud para mejorar la calidad de vida de sus coterráneos. Se trata de una mujer con educación suficiente para captar las necesidades y visualizar las soluciones viables dentro del contexto nacional. Es una mujer cristiana de fe probada, pero con defectos y virtudes como tú y como yo; una mujer que está abierta al diálogo y también a dejarse asesorar por expertos en los diferentes sectores del ámbito social. Por supuesto que, como la mayoría de nosotras viene de abajo, pero ha logrado granjearse el respeto y hasta la admiración de un número considerable de damas panameñas de estratos sociales elevados. No tiene el título de "Doctora" pero tiene un corazón bastante noble como para que muchos niños, jóvenes y hasta adultos la consideren su amiga. Aunque todavía para algunos no está "preparada", te aseguro como he conversado con tantos amigos- que sí es cierto que la Sra. Mireya no está preparada para robarle al fisco lo que pertenece a todos; no está preparada para empeñar al país en deudas innecesarias, ni para privatizar sin la debida consulta y responsabilidad nuestros recursos; ella no está preparada para ser genuflexa cuando de la dignidad de la Patria se trate. Para éstas y muchas cosas más Mireya Moscoso no está preparada porque es temerosa de Dios, y desde niña, le enseñaron que el temor de Dios es el principios de la sabiduría.
Todo tiene su momento y su lugar; nada es casual, y en este caso particular percibimos que el destino nos abre las puertas a nosotras en Panamá, como se las abrió en su momento a otras mujeres en las personas de Violeta Chamorro en Nicaragua; de Corazón Aquino, en Filipinas, o de Margareth Tatcher, en Inglaterra. Frente a ese concepto machista que ha prevalecido en el mundo y en América Latina particularmente, no sólo a nivel de las diversas profesiones que durante años fueron catalogadas para hombres, sino en lo referente a las figuras que administran desde el grado superior los destinos de un país, no cabe duda que en Panamá, tú, yo y todas, tendremos que erigirnos en nuestro género con la figura de Mireya Moscoso, a sabiendas de la responsabilidad que conlleva el aceptar este nuevo reto, seguras que sabrá realizarse en este delicado rol, si no igual que nuestros hombres, sí mejor que varios o tal vez muchos. Y hablando del hombre panameño, bien vale la pena que se una a nosotras, ofreciéndonos la oportunidad del desempeño no sólo a nivel de los mandos bajos, medios o altos, sino el de la máxima magistratura del país que es de todos y todas; al fin que fueron cobijados también en el santo vientre de una mujer.
Panameña: en tus manos y en las mías está la decisión de hacer nuestra la oportunidad que Dios y la vida nos presentan el próximo 2 de mayo; conversa con los tuyos y logremos por primera vez en la historia de nuestra república que una de nosotras sea Presidenta. Esmérate en superar cualquier criterio político baladí que te pueda privar de enaltecer nuestro género. Ahora que el Canal será revertido a sus verdaderos dueños; ahora que nos encontramos en la encrucijada de un nuevo milenio con avances tecnológicos de un mundo que nos embelesa con sus fantásticos efectos, no podemos renunciar a este logro. Recuerda que somos mayoría.
En la historia de nuestro Panamá se nos presenta hoy la oportunidad de que una de nosotras pueda ocupar el solio presidencial. Si ahondamos, lo más próximo que la mujer panameña ha estado de él ha sido siempre cuando se ha desempeñado como "primera dama", al lado de los esposos presidentes aupándolos en sus delicadas funciones y ejerciendo otras tantas de naturaleza humanitario-educativas. ¿Te has puesto a meditar sobre la consecuente relevancia que para nuestro género (mujer) tiene el ser presidenta? Es una situación que verdaderamente requiere de mucho análisis de parte tuya y mía, porque debemos pensar en la Patria que queremos para nuestros hijos cuando vayamos a votar el próximo 2 de mayo. La opción que te presento es la de Mireya Moscoso; una mujer de origen humilde con aspiraciones personales y familiares, pero también como el Dr. Arnulfo Arias, con sincera actitud para mejorar la calidad de vida de sus coterráneos. Se trata de una mujer con educación suficiente para captar las necesidades y visualizar las soluciones viables dentro del contexto nacional. Es una mujer cristiana de fe probada, pero con defectos y virtudes como tú y como yo; una mujer que está abierta al diálogo y también a dejarse asesorar por expertos en los diferentes sectores del ámbito social. Por supuesto que, como la mayoría de nosotras viene de abajo, pero ha logrado granjearse el respeto y hasta la admiración de un número considerable de damas panameñas de estratos sociales elevados. No tiene el título de "Doctora" pero tiene un corazón bastante noble como para que muchos niños, jóvenes y hasta adultos la consideren su amiga. Aunque todavía para algunos no está "preparada", te aseguro como he conversado con tantos amigos- que sí es cierto que la Sra. Mireya no está preparada para robarle al fisco lo que pertenece a todos; no está preparada para empeñar al país en deudas innecesarias, ni para privatizar sin la debida consulta y responsabilidad nuestros recursos; ella no está preparada para ser genuflexa cuando de la dignidad de la Patria se trate. Para éstas y muchas cosas más Mireya Moscoso no está preparada porque es temerosa de Dios, y desde niña, le enseñaron que el temor de Dios es el principios de la sabiduría.
Todo tiene su momento y su lugar; nada es casual, y en este caso particular percibimos que el destino nos abre las puertas a nosotras en Panamá, como se las abrió en su momento a otras mujeres en las personas de Violeta Chamorro en Nicaragua; de Corazón Aquino, en Filipinas, o de Margareth Tatcher, en Inglaterra. Frente a ese concepto machista que ha prevalecido en el mundo y en América Latina particularmente, no sólo a nivel de las diversas profesiones que durante años fueron catalogadas para hombres, sino en lo referente a las figuras que administran desde el grado superior los destinos de un país, no cabe duda que en Panamá, tú, yo y todas, tendremos que erigirnos en nuestro género con la figura de Mireya Moscoso, a sabiendas de la responsabilidad que conlleva el aceptar este nuevo reto, seguras que sabrá realizarse en este delicado rol, si no igual que nuestros hombres, sí mejor que varios o tal vez muchos. Y hablando del hombre panameño, bien vale la pena que se una a nosotras, ofreciéndonos la oportunidad del desempeño no sólo a nivel de los mandos bajos, medios o altos, sino el de la máxima magistratura del país que es de todos y todas; al fin que fueron cobijados también en el santo vientre de una mujer.
Panameña: en tus manos y en las mías está la decisión de hacer nuestra la oportunidad que Dios y la vida nos presentan el próximo 2 de mayo; conversa con los tuyos y logremos por primera vez en la historia de nuestra república que una de nosotras sea Presidenta. Esmérate en superar cualquier criterio político baladí que te pueda privar de enaltecer nuestro género. Ahora que el Canal será revertido a sus verdaderos dueños; ahora que nos encontramos en la encrucijada de un nuevo milenio con avances tecnológicos de un mundo que nos embelesa con sus fantásticos efectos, no podemos renunciar a este logro. Recuerda que somos mayoría.