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Cooperativismo ante la crisis panameña


Recientemente he publicado un libro titulado "Cooperativismo" y en él señalo que las cooperativas, de una u otra forma, han contribuido significativamente al mejoramiento de las familias, la salud, las comunidades, la estabilidad de las naciones y la edificación de una economía nacional en beneficio de la colectividad humana.
Además indico que con el proceso de globalización y modernización que vive América Latina y la cautelosa política aplicada por el sector privado tradicional, tanto internacional como nacional, surge la interrogante respecto a qué ente organizado llenará el vacío en cuanto a la producción de nuevas iniciativas de inversión productivas y la ampliación de servicios básicos requeridos por las grandes mayorías de nuestros países, así como la generación de nuevas fuentes de trabajo, claro está que ese ente es la cooperativa.
En este sentido, he observado que el gobierno de la presidenta Mireya Moscoso, conjuntamente con el Fondo de Inversión Social (FIS), asesorado por el gabinete social, se han dado a la tarea de crear Granjas en diferentes comunidades pobres para paliar dicha pobreza. Considero que la idea es muy buena, pero aconsejo a las autoridades que es muy importante que las Granjas se deban convertir en Cooperativas, las cuales deben ser asesorados por el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo (IPACOOP).
Ante la crisis económica que vive Panamá y la limitada capacidad del gobierno de turno para ofrecer soluciones integrales a las necesidades básicas de las grandes mayorías, así como la desconfianza del sector privado nacional e internacional para ejecutar inversiones importantes en el país, la alternativa solidaria debe ser una acción que ofrezca una salida efectiva y constructiva de la crisis, esta alternativa es la entidad cooperativista, la cual ubica en los actores sociales la responsabilidad directa del desarrollo económico y social del país.
En Panamá, la gran mayoría de panameños deberán actuar como elementos dinámicos para organizar y encontrar soluciones prácticas a sus necesidades básicas, luchando con inteligencia y demostrando capacidad de trabajo para actuar solidariamente logrando producir los bienes y dotándose de los servicios básicos requeridos para tener una vida digna y feliz.
Señora Presidenta; usted cuenta con el Instituto Panameño Autónomo Cooperativo (IPACOOP) creado por Ley, el cual tiene a cargo privativamente la formulación, dirección, planificación y ejecución de la política cooperativista del Estado. A mi juicio se le debe de dotar de un presupuesto adecuado para convertir todas las granjas que usted desea establecer en cooperativas, ya que la cooperativa representa el modelo empresarial apto para permitirles a las personas una efectiva participación en el proceso de desarrollo y para el logro de la democracia económica que urge implementar en Panamá.
Cabe destacar que si el IPACOOP implementara un programa de préstamos a las comunidades más pobres para fomentar cooperativas de distintos tipos representaría en su esencia una acción de fomento empresarial. A través de la cooperativa, miles de panameños participarán empresarialmente con su aporte de capital social en la dirección y control de ella y como usuarios beneficiarios de la misma.
Es muy importante señalar que la empresa cooperativista bien planificada y administrada, tiene la potencialidad de generar fuentes de trabajo en momento en que el Estado y otros segmentos del sector privado no tienen la capacidad y/o volumen de hacerlo, ya que la cooperativa surge de la necesidad del pueblo, con el aporte de capital social, todo ello bajo su dirección y control.
El éxito de la empresa cooperativa se fundamenta en una amplia y efectiva acción solidaria entre sus asociados. La cooperativa señora Presidenta, fomenta un espíritu de autodeterminación en la gente y desestima las actividades paternalistas del Estado en la sociedad.

101 años de Panamá América

 
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