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Correctivos en el sector salud


Se ha establecido constitucionalmente que el ente rector y conductor del sector salud en nuestro país es el Ministerio de Salud. Por eso, realmente me provoca reacción de rechazo cuando vemos cómo se pretende y, en efecto, se fragmenta y reduce la responsabilidad y la autoridad de esta entidad sobre múltiples e importantes factores de riesgo que afectan al bienestar y la salud de la persona.

Pienso que la participación normativa y estratégica de ese ministerio sobre temas tan trascendentes para la vida humana relacionados al estilo de vida y al medio ambiente como el trabajo, la producción, distribución y consumo de los alimentos, las drogas, los insumos médico quirúrgicos, la educación sexual y sanitaria, y la salud laboral, por mencionar algunas áreas, no pueden ni deben declinarse hacia otras entidades, autoridades, ONGs, patronatos o ministerios.

Al individuo de la calle lo único que le interesa realmente es que los conductores del sector salud produzcan resultados concretos, que hagan posible disminuir la insatisfacción de esta enorme deuda sanitaria acumulada en términos de recetas, exámenes de laboratorio y radiología, cirugías, consultas con especialistas y técnicos, alimentos y artículos contaminados, cañerías llenas de desechos avícolas, muertes por condiciones laborales insalubres, antídotos no disponibles, vectores en crecimiento, clínicas y laboratorios brujos, y quién sabe cuántas cosas más que irán apareciendo por la falta de la comprensión cabal y sistematización de los deberes y la ausencia de un Plan Nacional de Salud con normas y estándares claros, una red de servicios definida, y con óptima capacidad instalada de acuerdo a la responsabilidad de sus espacio-población, y a niveles de prevención y de complejidad.

No creemos en paquetes básicos de salud, ni en contratar como proveedores a organizaciones externas con o sin fines de lucro para brindar servicios de salud, que antes ofrecíamos de manera integral desde cada una de nuestras Regiones de Salud. Entiendo que se hace impostergable en Salud el rescate del orgullo, la mística y la vocación de servicio de nuestros predecesores, pero tal tarea deberá empezar desde los niveles de alta jerarquía y rango, respetando al funcionario institucional y dando el ejemplo con su compromiso, transparencia y rendición de cuentas.

El deber estatal es de velar por la salud de todos sus ciudadanos. Pero debemos aclarar que el individuo que posee recursos propios deberá sufragar sus gastos, pero aquel que no tiene ni para comer, cobijarse o alumbrarse, el Estado tiene la obligación indeclinable de proveerle servicios de salud gratuitos y de manera completa, aunque no pertenezca a sindicato, club social, gremio, logia o partido político. Ojalá y el tema de la salud sea un tema de debate y compromiso entre los candidatos presidenciales de mayo del 2009.

101 años de Panamá América

 
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