Corrupción de la anticorrupción
Se dice que en Panamá es el país en que la realidad supera a la fantasía; y es una lástima que casi siempre sea para lo malo. Ahora la corrupción invade nada menos que a la Fiscalía Primera Anticorrupción, creada supuestamente para combatir el mal que ahora la ataca.
En efecto, el apresamiento del secretario de esa dependencia, Cirilo Carrasco, en el preciso momento en que sobornaba a una pobre mujer con 500 balboas, a cambio de una medida cautelar para su hijo, no puede ser más dramático, salvo por los detalles e implicaciones del complejo operativo y seguimiento que dio con su captura. Como cruda y cruel ironía, Carrasco había incurrido en el mismo delito que debía erradicar.
Fue un baño más de agua fría para un gobierno que había ascendido al poder tras el mensaje de "cero corrupción". Más bien quiso decir, "cerro de corrupción", reza con ironía el ingenio popular.
El funcionario salió esposado, rumbo a la cárcel. Horas después fue destituido.
La típica forma de depuración que la ciudadanía anhela se haga en todo el aparato judicial. Fue la culminación de un plan escrupulosamente concebido, en total secreto.
Ni siquiera los superiores de Carrasco supieron de sus detalles, hasta que fue ejecutado. La sorpresa fue tremenda.
La procuradora general de la Nación, Ana Matilde Gómez, estuvo a cargo. En su realización, paradójicamente, no usó al personal bajo su mando, ni siquiera al de la Policía Técnica Judicial (PTJ), sino al de la Policía Nacional.
¿Por qué? La respuesta es obvia, no confía en aquéllos.
La Dirección de Información e Investigación Policial (DIIP) tuvo que apartarse un tanto de sus tareas usuales de combatir la criminalidad en las calles y barrios, incluyendo al delito organizado. El hecho ilustra lo difícil que va a ser combatir la corrupción en nuestro país y el alto grado de penetración que tiene ese flagelo en todos los estratos sociales e instituciones.
Pero al mismo tiempo, como detalle positivo, demuestra también que es posible vencerla, si se cuenta con la determinación, ingenio, coraje y respaldo suficiente. Todos debiéramos aplaudir, una vez más, a la procuradora Gómez.