Corrupción en el Legislativo
Los legisladores usan el enorme presupuesto asignado al organismo para adjudicarse suculentos contratos de servicios, obras y proveeduría, usando como testaferros a parientes y amigos, llegando al extremo de recibir pagos por bienes y trabajos no prestados.
Como si eso fuera poco, contratan una legión de asesores, fuera de la planilla que a cada uno corresponde personalmente, la mayoría de los cuales sólo se reporta a cobrar quincenalmente sus jugosos honorarios, sin hacer nada; cosa que aprovechan para atender su propios despachos, ajenos a la función para la que fueron contratados y por la que se les paga.
A lo anterior se agregan suntuosos privilegios, entre pasaportes diplomáticos, exoneraciones, teléfonos móviles, choferes y vehículos, a los que se suma una legislación que les facilita su reelección con fondos cuestionables.
Todo lo expuesto, en apretado resumen, ocurre hoy en Colombia, donde se ha destapado un colosal escándalo al hacerse público los detalles de contrataciones ilícitas que muestran la podredumbre del Legislativo de ese país.
El presidente colombiano, Andrés Pastrana, se ha visto precisado a promover una reforma integral del Congreso, con miras a acabar de una vez por todas con el condenable estado de cosas.
Para ello, ha previsto la ejecución de un referéndum nacional que pondrá al Legislativo de cabeza. El mismo incluirá la corrupción, el sistema político, el funcionamiento y el régimen de los congresistas.
El ministro del Interior, Néstor Martínez espera presentar ésta o la próxima semana el proyecto al propio Congreso. La senadora independiente, Ingrid Bethancourt, ha sugerido inhabilitar a todos los 267 legisladores, en ese proceso, incluyéndose. Y su colega. Miguel Pinedo, presidente del Senado, ha urgido por la aprobación inmediata del proyecto, de lo contrario, por la revocatoria del mandato.
"El Congreso se suicidó en primavera", exclamó lapidariamente el expresidente liberal Carlos Lemos, al instar a una reforma exhaustiva del Congreso; mientras fue el dirigente sindical Julio Gómez, ha sugerido ponerlos presos porque "han fraguado todo tipo de leyes y vagabunderías". El presidente Pastrana por su parte, habla de someter al Congreso a una "alta cirugía", para erradicar el "cáncer de la corrupción".
¿Qué habían hecho si hubieran tenido además las discrecionales partidas circuitales, el porcentaje fijo del presupuesto nacional y el multimillonario manejo de dineros sin control previo de acá? "Si vez las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo". Les sugerimos que empiecen a reformarse a sí mismos, antes que el país se los exija de mala manera.
Como si eso fuera poco, contratan una legión de asesores, fuera de la planilla que a cada uno corresponde personalmente, la mayoría de los cuales sólo se reporta a cobrar quincenalmente sus jugosos honorarios, sin hacer nada; cosa que aprovechan para atender su propios despachos, ajenos a la función para la que fueron contratados y por la que se les paga.
A lo anterior se agregan suntuosos privilegios, entre pasaportes diplomáticos, exoneraciones, teléfonos móviles, choferes y vehículos, a los que se suma una legislación que les facilita su reelección con fondos cuestionables.
Todo lo expuesto, en apretado resumen, ocurre hoy en Colombia, donde se ha destapado un colosal escándalo al hacerse público los detalles de contrataciones ilícitas que muestran la podredumbre del Legislativo de ese país.
El presidente colombiano, Andrés Pastrana, se ha visto precisado a promover una reforma integral del Congreso, con miras a acabar de una vez por todas con el condenable estado de cosas.
Para ello, ha previsto la ejecución de un referéndum nacional que pondrá al Legislativo de cabeza. El mismo incluirá la corrupción, el sistema político, el funcionamiento y el régimen de los congresistas.
El ministro del Interior, Néstor Martínez espera presentar ésta o la próxima semana el proyecto al propio Congreso. La senadora independiente, Ingrid Bethancourt, ha sugerido inhabilitar a todos los 267 legisladores, en ese proceso, incluyéndose. Y su colega. Miguel Pinedo, presidente del Senado, ha urgido por la aprobación inmediata del proyecto, de lo contrario, por la revocatoria del mandato.
"El Congreso se suicidó en primavera", exclamó lapidariamente el expresidente liberal Carlos Lemos, al instar a una reforma exhaustiva del Congreso; mientras fue el dirigente sindical Julio Gómez, ha sugerido ponerlos presos porque "han fraguado todo tipo de leyes y vagabunderías". El presidente Pastrana por su parte, habla de someter al Congreso a una "alta cirugía", para erradicar el "cáncer de la corrupción".
¿Qué habían hecho si hubieran tenido además las discrecionales partidas circuitales, el porcentaje fijo del presupuesto nacional y el multimillonario manejo de dineros sin control previo de acá? "Si vez las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo". Les sugerimos que empiecen a reformarse a sí mismos, antes que el país se los exija de mala manera.