Corrupción en la administración pública
Si volvemos la mirada hacia atrás, en una especie de análisis retrospectivo, observaremos que los gobiernos de turno, en estos últimos 40 años, han convertido a la administración pública en un medio de corrupción. Desde los tiempos de la dictadura militar como en la actualidad, hemos observado que ésta ha sido un medio de enriquecimiento para los gobernantes de turno.
Una vez que los gobernantes asumen el poder se olvidan del pueblo y utilizan los recursos del Estado panameño para hacer fortuna y proteger sus intereses personales y políticos, olvidándose de las necesidades básicas de la población y afectando el desarrollo económico y social del país.
Como si se tratara de los juegos de antaño, que nuestros abuelos acostumbran a ver, los panameños nos hemos acostumbrados a ver cómo la corrupción recorre todos los estamentos administrativos, desde los niveles más altos hasta los más bajos en la jerarquía gubernamental.
Desde los tiempos de los militares, los gobernantes de turno han venido saqueando las arcas del Estado, como ocurrió con el escandaloso peculado de millones de dólares a la Caja de Seguro Social, pagando el pueblo un alto precio por el aumento de las cuotas y la edad de jubilación, ya que la entidad estaba a punto del colapso.
Durante la intervención militar norteamericana a nuestro país, varias instituciones del Estado fueron saqueadas por el general Noriega y sus más servirles aludadores, entre ellas, la Lotería y el Banco Nacional, cuyo gerente se llevó consigo para México un estimado de diez millones de dólares, aún irrecuperables por nuestras autoridades. A este señor, a igual que otros antisociales públicos, lo han premiado dándole casa por cárcel; y muchos otros caminan por nuestras calles muertos de risa, ante la mirada impávida de los panameños.
Ahora, un caso reciente de corrupción es el DMG-MURCIA.