Corrupción, mala educación
Ya no basta con ver los resultados en la educación superior, del fracaso de los niveles básicos de enseñanza, con la carencia de cultura y ciencia en el país propiciada por mediocres y obsoletos planes que fabrican, mano de obra cuasi-inconsciente para la "industria de servicio", un centro de llamadas u otro empleo para capacidades limitadas, con metas profesionales limitadas y salarios limitados, sino que ahora debemos lidiar con un Ministerio con tentáculos corruptos y funcionarios criminales que gastan nuestro dinero para hacerle anexo a sus casas; cuando ese dinero está presupuestado para el bienestar del estudiantado y mejorar infraestructuras en los colegios y el mobiliario o para la adquisición de nuevas tecnologías.
La Convención Interamericana de la Corrupción promueve la lucha contra la corrupción por cuanto que "socava la legitimidad de las instituciones públicas, atenta contra la sociedad, el orden moral y la justicia, así como contra el desarrollo integral de los pueblos". Ello plasma el problema actual del FECE, por cuanto atenta contra la credibilidad de la institución, corroe las bases de la sociedad (la educación), da un mal ejemplo de moral y es una injusticia contra quienes pagan su seguro educativo y es un obstáculo al desarrollo del país.
Debe darse más fiscalización de los fondos públicos. El Código Penal sanciona con 2 a 10 años y hasta 250 días-multa, al servidor público que se apropie de dinero, cuya custodia le sean confiados en razón de su cargo (Peculado, Art. 322). Esperemos que los encargados de delegar justicia condenen a los responsables sin amedrentarse por las influencias que éstos tengan, pues han causado daño material y moral irreparable a toda la población.