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Corrupción pública y privada: plan de integridad


La corrupción no sólo azota al sector público (policía, ente regulador, CLICAC, ACP, ARI, aduanas, tránsito, IDAAN, migración), sino también al sector privado con un 65% de percepción de corrupción, posiblemente, producto de escándalos e irregularidades conocidos públicamente. (Según la última encuesta de Dichter & Neira, La Prensa, 17 de febrero de 2003). Claro está que las corrupciones de ambas esferas son complementarias y son parte de un sistema expandible a todos los sectores y niveles de la sociedad.
La corrupción privada "legal" se recrudece en tiempos de globalización donde reina el mercado y se convierte en un pozo del que beben representantes de gobierno, funcionarios y empresarios. La corrupción privada compromete a empresas transnacionales y nacionales, a bancos de prestigio mundial y a paraísos fiscales, a través de comisiones, porcentajes y regalos. Y ni hablar de la corrupción privada ilegal centrada en el poder económico del narcotráfico, del que se benefician por igual productores, distribuidores, plantaciones y los laboratorios. El comercio de las armas y las redes mafiosas transnacionales dominan el mercado del vicio.
En el caso de la corrupción pública, ésta se entiende como un abuso autoritario del poder, expresado en las conocidas palabras de Lord Acton, según las cuales, el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Claro se refiere a un poder ligado al ejercicio autoritario y excluyente, y no a un poder mirado como servicio a la sociedad.
La corrupción significa "la acción y efecto de corromper; es decir, alterar, abusar, engañar, pervertir o pudrir. La corrupción política es el uso de los roles políticos y de los puestos públicos con propósitos ilegales o no éticos, para obtener alguna ventaja personal, comúnmente económica. Implica un desvío de los patrones de conducta esperados por los ciudadanos, por parte de quienes ejercen la autoridad u ocupan un puesto público, a efecto de conseguir algo privado no aceptado dentro del ejercicio de ese cargo...
La corrupción política se caracteriza porque se subordinan deliberadamente los intereses públicos o comunes a los personales; porque se realiza de manera oculta, salvo que quien la cometa disfrute de gran poder o protección; porque existen obligaciones y beneficios mutuos generalmente pecuniarios; porque se presenta en una relación recíproca en donde uno desea una decisión y otro puede influirla; porque se pretende camuflar con alguna justificación legal; y porque quien la comete, actúa de manera dual y contradictoria: oficial y corruptamente". (Diccionario Electoral 2002, INEP).
Ahora bien, que tengamos cada vez más presente que la preocupación por la corrupción no es suficiente, si al mismo tiempo no construimos la manera de combatirla. Algunos de frentes de combate están debilitados. Ejemplo, la no puesta en práctica de las recomendaciones de la Comisión Anticorrupción, la lenta investigación del Ministerio Público sobre las denuncias de corrupción en el CEMIS, y la ratificación de los dos magistrados; la ejecución que obstaculiza la Ley de Transparencia; el vacío del "zar" anticorrupción.
Identificamos el problema, pero no encontramos la solución. Es decir, la ciudadanía es dudosa de la viabilidad de las soluciones impulsadas por los órganos del Estado, en los cuales ya no cree. ¿Cómo se recupera la fe perdida? Esa es la pregunta que deberían estar haciéndose las elites políticas y buscando la respuesta no con subterfugios, sino con propuestas incluyentes, y con capacidad de demostrarle al país que es posible cambiar la forma y la esencia del hacer político. ¿Quiénes y cómo se le pone el cascabel al gato? ¿Quiénes y cómo ponerle el cascabel a la corrupción? ¿Cómo preñar la política de nuevos vástagos con el rostro señalado de valores y solidaridad social?
¿Qué hacer? Pasos importante en esta dirección están dando varias entidades nacionales, religiones, fundaciones, asociaciones e incluso, la campaña reciente de los medios de comunicación. Entre ellos, quiero destacar la labor de la Mesa de Trabajo sobre Etica e Integridad del Foro Panamá 2020 que construye los lineamientos básicos de un Plan Nacional de Integridad, y que recientemente realizó un taller teniendo como invitado al ex ministro boliviano Ramiro Cavero, artífice de la lucha anticorrupción en su país. Esta mesa de trabajo, al igual que las otras dos sobre nueva Constitución y Visionómetro, se proponen finalizar sus trabajos el 31 de marzo y entregar al país importantes aportes en la lucha anticorrupción en forma de una respuesta sistemática que abarcaría toda la sociedad panameña. ¡Adelante!
(raulleisr@hotmail.com)

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