Corrupción y detenciones
“Entran limpios y salen millonarios”, fue uno de los lemas de campaña del actual presidente de la República, y que durante los primeros meses de su mandato pareció cumplirse al pie de la letra, por lo menos con el arresto de dos altos funcionarios del anterior gobierno. Cerca del noveno mes de su administración, sin embargo, existe la percepción de que el lema sólo era eso, un llamativo eslogan para captar votos, pero no un compromiso y menos una política de gobierno. O los hoy opositores del PRD han logrado detener el lema oficial con aquello de que “este gobierno ejecuta un terrorismo judicial”, o las autoridades carecen de argumentos contundentes para llevar ante los tribunales a esos que supuestamente “entraron limpios y salieron millonarios”. Claro que siempre existe la posibilidad de que los señalados sean inocentes y sólo hayan servido de chivos expiatorios para los que ayer anhelaban llegar al poder. En cuyo caso sería lamentable que las campañas electorales, en lugar de escenario de ofertas serias y esperanzadoras, se hayan convertido en una plataforma de mentiras para captar incautos, manchar reputaciones y construir supuestas honrosas hojas de vida. En cualquiera de los casos, sólo el electorado sería la víctima inmediata, y el país, el engañado a largo plazo. Y poco honorable sería admitir que “siempre ha sido así”.