Cosas veredes Sancho...
Con este dicho, harto conocido, quiero relatar algunas bellezas que diariamente nos aquejan a ciencia y paciencia de los asociados. De todos es sabido que en Panamá hay un canal, y por supuesto, todos saben que los norteamericanos estuvieron en Panamá hasta el 31 de diciembre del 1999. Sin embargo, es conveniente recordar que tanto en las instalaciones del Canal de Panamá, como en las bases militares de los norteamericanos, trabajaban panameños que actualmente están jubilados y que viven bajo la creencia que sus años de esfuerzos denodados les permitirían un descanso libre de preocupaciones importantes, ya que cuentan con una jubilación del Gobierno Federal de los Estados Unidos de Norteamérica y de un seguro de hospitalización que le permite atenderse libremente en los hospitales nacionales con el médico que mejor le agrade y le tenga confianza.
¡Grave error! de estos esforzados trabajadores que dejaron en las esclusas y en las bases militares su juventud y su salud. No tienen ni la menor idea de lo que se les avecina. Tienen la rara suerte de tener unos representantes (transitorios por cierto), que bajo la falacia de que si se atienden en un solo hospital todos, sus costos por atención médica van a bajar y por lo tanto, su póliza de atención les durará para siempre, los han matriculado sin consultarles en un solo hospital privado muy bueno por cierto, en un acto que haría palidecer de envidia a mi amigo Buneau Varilla, y a los redactores del tratado del Canal de Panamá.
Para que te enteres, este acto de licitación "privado", fue realizado con la convocatoria de sólo dos hospitales privados de los ocho que hay en la ciudad de Panamá, no importa que los restantes hubiesen prestado sus servicios por décadas a los jubilados del canal y de las bases militares de los Estados Unidos, ni tomaron en cuenta que estos trabajadores han establecido por años una estrecha relación con el hospital en donde se sienten en confianza, particularmente ahora, que están muy necesitados de atención en cuanto a servicios médico hospitalarios se refiere. No les ha importado a estos caballeros que estas instituciones panameñas, han estado invirtiendo anualmente fuertes sumas de dinero en tecnología de punta para brindar mejores y más variados servicios. A pesar que se les solicitó cortesía de sala para presentar una propuesta de precios por servicios médicos hospitalarios, ni siquiera se dignaron abrir el sobre de la propuesta presentada por una red de hospitales que se organizó con cuatro distinguidas instituciones hospitalarias para dar servicios económicos de alta calidad técnica y con facilidades de acceso en toda la ciudad, y no en un solo punto de la misma.
La mentada licitación se llevó a cabo sin el conocimiento de todos los miembros de la Asociación de Jubilados, en una flamante oficina recién estrenada en el Centro Comercial San Fernando, en donde sólo participó uno de los hospitales designados; acto seguido, antes de que se enfriasen los papeles fue adjudicada al único agraciado participante.
Me cuentan que no es el primer ejemplo de contratación privada que estrenan estos ciudadanos, ya que hace menos de dos meses ensayaron con la licitación (también privada) de prestación de servicios de hemodiálisis a este mismo grupo de jubilados afectados por problemas renales, la cual luego de solicitar y evaluar los precios, fue otorgada (sorpréndete y adivina a quién) al mismo hospital al que le asignó la segunda licitación, conjuntamente con una empresa muy seria de servicios de hemodiálisis. Para rematar y para que sepas todo lo acontecido, este grupo fue el que cotizó el precio más alto, y se adjudicó la licitación con un precio similar al cotizado por el competidor (ganador).
Ya verás, jubilado del Canal y las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, cómo te entretendrás con los diarios sinsabores de una atención en una institución que no conoces y en donde no te conocen, se acabaron aquellas atenciones rápidas y esmeradas, ya no hay tiempo por esos aburridos y eficientes servicios quirúrgicos. Hay que concentrar los pacientes para que reunidos, en las salas de espera, puedan recordar viejos tiempos, mientras las largas colas de jubilados reclaman servicios tal y como lo hacen sus congéneres en las salas de espera del Seguro Social. Allí deberás pagar un copago para consultas y para hospitalizarte, deberás entregar B/. 75.00 de tu ya depauperada jubilación para tener derecho a una cama en donde colocar tu doliente humanidad y así ser atendido. Todos tus planes de previsión, en cuanto a rutas para llegar rápido a tu centro de atención médica, en el caso de que te aquejara un mal cardiaco, un cólico renal o hepático, o un dolor de barriga silvestre con picazón, se han convertido en basura, sin embargo puedes estar tranquilo, también sufrirán lo mismo aquellos que te han metido en semejante predicamento.
En su orden de competencia, las autoridades de Salud del país, de la CLICAC, la Superintendencia de Seguros, el Defensor del Pueblo, el Chapulín colorado o algún paladín de los sufrientes, deberán abrir los ojos, ya que estos cambios, vulneran principios básicos de las libertades ciudadanas, en vista de que los mismos no han sido anunciados en los folletos que anualmente se reparten a cada miembro por parte la Oficina de Administración del Personal de USA, que aporta el 75% de la prima de este cautivo grupo de personas.
Para recontraclavar, la prima de seguro que financia los gastos médicos, fue aumentada en casi un 50%, pues era insuficiente para financiar los servicios de salud y éste ha sido el punto de apoyo y la razón "pro quanque", para orquestar todo las bellezas e innovaciones en el campo administrativo que nos ha tocado ver en los últimos tiempos. Entonces, quiuvo Sancho, que os parece el negocio... ¡joder!
¡Grave error! de estos esforzados trabajadores que dejaron en las esclusas y en las bases militares su juventud y su salud. No tienen ni la menor idea de lo que se les avecina. Tienen la rara suerte de tener unos representantes (transitorios por cierto), que bajo la falacia de que si se atienden en un solo hospital todos, sus costos por atención médica van a bajar y por lo tanto, su póliza de atención les durará para siempre, los han matriculado sin consultarles en un solo hospital privado muy bueno por cierto, en un acto que haría palidecer de envidia a mi amigo Buneau Varilla, y a los redactores del tratado del Canal de Panamá.
Para que te enteres, este acto de licitación "privado", fue realizado con la convocatoria de sólo dos hospitales privados de los ocho que hay en la ciudad de Panamá, no importa que los restantes hubiesen prestado sus servicios por décadas a los jubilados del canal y de las bases militares de los Estados Unidos, ni tomaron en cuenta que estos trabajadores han establecido por años una estrecha relación con el hospital en donde se sienten en confianza, particularmente ahora, que están muy necesitados de atención en cuanto a servicios médico hospitalarios se refiere. No les ha importado a estos caballeros que estas instituciones panameñas, han estado invirtiendo anualmente fuertes sumas de dinero en tecnología de punta para brindar mejores y más variados servicios. A pesar que se les solicitó cortesía de sala para presentar una propuesta de precios por servicios médicos hospitalarios, ni siquiera se dignaron abrir el sobre de la propuesta presentada por una red de hospitales que se organizó con cuatro distinguidas instituciones hospitalarias para dar servicios económicos de alta calidad técnica y con facilidades de acceso en toda la ciudad, y no en un solo punto de la misma.
La mentada licitación se llevó a cabo sin el conocimiento de todos los miembros de la Asociación de Jubilados, en una flamante oficina recién estrenada en el Centro Comercial San Fernando, en donde sólo participó uno de los hospitales designados; acto seguido, antes de que se enfriasen los papeles fue adjudicada al único agraciado participante.
Me cuentan que no es el primer ejemplo de contratación privada que estrenan estos ciudadanos, ya que hace menos de dos meses ensayaron con la licitación (también privada) de prestación de servicios de hemodiálisis a este mismo grupo de jubilados afectados por problemas renales, la cual luego de solicitar y evaluar los precios, fue otorgada (sorpréndete y adivina a quién) al mismo hospital al que le asignó la segunda licitación, conjuntamente con una empresa muy seria de servicios de hemodiálisis. Para rematar y para que sepas todo lo acontecido, este grupo fue el que cotizó el precio más alto, y se adjudicó la licitación con un precio similar al cotizado por el competidor (ganador).
Ya verás, jubilado del Canal y las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, cómo te entretendrás con los diarios sinsabores de una atención en una institución que no conoces y en donde no te conocen, se acabaron aquellas atenciones rápidas y esmeradas, ya no hay tiempo por esos aburridos y eficientes servicios quirúrgicos. Hay que concentrar los pacientes para que reunidos, en las salas de espera, puedan recordar viejos tiempos, mientras las largas colas de jubilados reclaman servicios tal y como lo hacen sus congéneres en las salas de espera del Seguro Social. Allí deberás pagar un copago para consultas y para hospitalizarte, deberás entregar B/. 75.00 de tu ya depauperada jubilación para tener derecho a una cama en donde colocar tu doliente humanidad y así ser atendido. Todos tus planes de previsión, en cuanto a rutas para llegar rápido a tu centro de atención médica, en el caso de que te aquejara un mal cardiaco, un cólico renal o hepático, o un dolor de barriga silvestre con picazón, se han convertido en basura, sin embargo puedes estar tranquilo, también sufrirán lo mismo aquellos que te han metido en semejante predicamento.
En su orden de competencia, las autoridades de Salud del país, de la CLICAC, la Superintendencia de Seguros, el Defensor del Pueblo, el Chapulín colorado o algún paladín de los sufrientes, deberán abrir los ojos, ya que estos cambios, vulneran principios básicos de las libertades ciudadanas, en vista de que los mismos no han sido anunciados en los folletos que anualmente se reparten a cada miembro por parte la Oficina de Administración del Personal de USA, que aporta el 75% de la prima de este cautivo grupo de personas.
Para recontraclavar, la prima de seguro que financia los gastos médicos, fue aumentada en casi un 50%, pues era insuficiente para financiar los servicios de salud y éste ha sido el punto de apoyo y la razón "pro quanque", para orquestar todo las bellezas e innovaciones en el campo administrativo que nos ha tocado ver en los últimos tiempos. Entonces, quiuvo Sancho, que os parece el negocio... ¡joder!