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Costa Rica compra empleos


San José, Costa Rica (AIPE)- El gobierno de Costa Rica está sumamente complacido porque la Organización Mundial del Comercio (OMC) aprobó, en Qatar, una extensión por 7 años a partir del 2002 de los privilegios otorgados a las empresas de las zonas francas. Junto con sus homólogos de otros países pobres, el gobierno luchó por conseguir esa extensión con el argumento de que se beneficia al "país", particularmente a través del empleo que generan dichas empresas. Esa posición gubernamental es absurda e inmoral. Veamos por qué.
Regímenes empresariales. En Costa Rica existen cuatro grupos de empresas: las de zonas francas, las cuales, entre otros privilegios, no pagan impuesto sobre la renta y gozan de exoneración de aranceles a las materias primas y bienes de capital. Las que firmaron contratos de exportación (CE), que además de ser eximidas del pago de todo tipo de impuestos y aranceles, reciben un jugoso subsidio a través del Certificado de Abono Tributario (CAT). Las protegidas a través de aranceles y otras medidas gubernamentales. Y las Unidades Productoras de Bienestar (UPB), constituidas por cada uno de los hogares costarricenses. Estas últimas, encabezadas por costureras, vendedores ambulantes, cocineras, zapateros, periodistas, futbolistas, etc., combinan bienes adquiridos en el mercado -arroz, frijoles, carne, huevos, cocina, refrigeradora- con su propio tiempo, más otros insumos, para producir bienes básicos como salud, vivienda, educación, esparcimiento que son componentes esenciales del bienestar de cada miembro de la familia, de la UPB. Toda intervención gubernamental que encarezca esos insumos o que reduzca los ingresos de las UPB, disminuirá su producción de bienestar. Y esto es exactamente lo que hacen el proteccionismo, los CAT y los monopolios estatales. Se estima que en Costa Rica sólo el proteccionismo despoja a esas unidades familiares del 40 por ciento de sus ingresos.
El gobierno justifica esos regímenes con los siguientes argumentos: las zonas francas atraen inversión extranjera y, de esa manera, crean empleo; los CE junto con sus CAT sirven para compensar distorsiones internas y, así, generar empleo; el proteccionismo sirve para compensar distorsiones externas y, de este modo, generar empleo. ¿Y cómo justifica la ruina de las UPB, las familias, que son las empresas más importantes de cualquier sociedad y a las que los gobernantes juran proteger y servir? Sabrá Dios.
Lo absurdo. El gobierno subsidia y protege a ciertas empresas con el fin de crear empleo; sin embargo, prohíbe la operación en Costa Rica de las empresas que desean, sin subsidios, generar riquezas y crear empleo a través de servicios como la telefonía, los seguros, la importación y distribución de hidrocarburos, o la fabricación de licores. Otras empresas con intenciones similares son ahuyentadas por políticas gubernamentales como la tramitología, los permisos, las excesivas regulaciones, además de la falta de infraestructura, de reglas claras y de una diáfana protección a la propiedad. Al fin de cuentas, el gobierno disuade el empleo productivo y paga por crear otros empleos, usualmente improductivos. Se trata de una política irracional. Por otra parte, al fomentar el empleo de esa manera, Perico Panzón, cabeza de una UPB, consigue trabajo, aunque mal remunerado. Con su salario debe comprar alimentos y otros insumos encarecidos por el proteccionismo o utilizar parte de sus ingresos para pagar el subsidio (CAT) de la empresa que lo emplea. Esto es equivalente a pagar a la empresa para que lo emplee. Un absurdo, pues debería ser al revés.
Lo inmoral. Quitar recursos a las UPB (empobrecer a las familias) con el fin de enriquecer a otras empresas -las de políticos y algunas transnacionales- es a todas luces inmoral e inhumano. Resulta doblemente inmoral demandar a gritos que los países desarrollados dejen de subsidiar a sus productores, mientras se cometen las barbaridades aquí enunciadas. Además, se lamentan hipócritamente de la pobreza de las UPB.
Lo sensato. La alternativa a la tesitura gubernamental no es quedarse sin empleo. Hay algo mejor. Con eliminar las distorsiones internas (abrir los mercados monopolizados por los políticos, eliminar las regulaciones innecesarias y la tramitología, reducir y eliminar impuestos, quitar los aranceles) y aprovechar los subsidios externos, se generan más empleos productivos, se elevan los salarios y se reducen los costos de los insumos de las UPB. Esto es lo sensato.
(c)*Director del Instituto para la Libertad y el Análisis de Políticas Públicas. www.aipenet.com

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