Crceles hoteles, represión del pueblo; y ventas chuecas
DESPUÉS DE TRES infaustos años en el poder (lo preocupante es que todavía le quedan 23 meses de más para desgobernarnos), el maquillaje de la multimillonaria propaganda oficial del "culto martincista", ya no logra tapar la incompetencia de "la patria nueva" ni disipar los olores a podredumbre.
¿Cómo fue posible que el director del sistema penitenciario y su jefa, la ministra Golcher, ignoraran que, mientras los detenidos, hijos de la cocinera, son hacinados en celdas asquerosas, en condiciones infrahumanas y se los alimenta con mendrugos, "otros presos" estén en celdas arregladas a su gusto, semejando hoteles de cinco estrellas? Pues por una razón elemental: hay más podredumbre en "la patria nueva" de la que somos capaces de imaginar.
Pero no espere usted que la señora Golcher, que con este último escándalo y sus cúrsiles explicaciones, ha reafirmado que ella vive en otro planeta, renuncie o acepte su responsabilidad. Ese no es el estilo de "la patria nueva". Su reacción, como es lo usual en el ámbito de incompetencia escapista en que vive sumido el gobierno de turno, ha sido echarle a otros la culpa; dizque tomar "medidas drásticas" que, como también es habitual en el desgobierno reinante, no pasan de una amonestación, de una "suspensión" sin privación de sueldo y de "otra investigación hasta las últimas consecuencias", que todos sabemos como terminan.
En Panamá, se escucha por cualquier esquina, porque cada día es más verdad, que solamente a los pobres "les cae el peso de la Ley" y se los manda a pudrirse física y moralmente en las cárceles. A sus familiares, que deben sufrir vejaciones y registros indecorosos, no se les permite a derechas ni verlos y los alimentos que pueden llevarles son escarbados, revueltos y hasta comisados, dizque "para evitar" la introducción de sustancias y objetos peligrosos. Pero, por otro lado, hay quienes comen a la carta e introducen lo que les venga en ganas y, se comenta, que hasta les acomodan espacios para su esparcimiento privado, incluidas las relaciones sexuales.
Esas aberraciones no comenzaron hace una semana o tres días atrás. Y si la ministra de Gobierno "acaba de descubrir el agua tibia" sólo caben dos explicaciones. O no tiene idea de lo que pasa en el ministerio que regenta o lo sabía y se hizo de la vista gorda. En cualquiera de los dos casos, debe renunciar o ser separada del cargo. Cuesta creer que mientras, desde hace muchísimo tiempo, en todo el país se sabe que las cárceles son centros de corrupción y de negociados turbios, la jefa de la cartera de la que dependen los centros penitenciarios viviera en el limbo.
Si por un lado hay lenidad y corrupción en las cárceles, "que ahora acaban de descubrir las cabezas del gobierno" y por la que, desde ya pronostico que no despedirán a nadie, pues todo se disipará por los vericuetos de otra investigación oficial; por otro, nuestras autoridades son implacables al reprimir y apalear, con saña e, inmisericordemente, a los sobrevivientes y a los familiares de las personas envenenadas con medicamentos que les fueron entregados por la Caja de Seguro Social (CSS) y el Ministerio de Salud, por el solo hecho de, con justa razón, protestar porque ya están cansados de que se les siga dando largas y engañándoles con comisiones y reuniones que terminan en nada.
A los sobrevivientes y a los familiares de las personas muertas, envenenadas por las medicinas que les suministraron la CSS y el Ministerio de Salud, les repito mi consejo: No sigan creyendo en los cuentos del gobierno de turno; procedan a presentar sus demandas para exigir la reparación de los daños y perjuicios que han sufrido. El derecho a ser indemnizados por el Estado lo tienen, independientemente y sin estar condicionados a los resultados de las investigaciones que puedan realizarse para identificar a los culpables de esa tragedia. El principio de la "Responsabilidad Objetiva" impone al Estado la obligación de indemnizarles, por el solo hecho de haber sido el distribuidor de los medicamentos que causaron los envenenamientos y las muertes. Ese derecho, insisto, nada tiene que ver con las investigaciones para aclarar a quien finalmente se le achacan las responsabilidades penales que, dicho sea de paso, tampoco puede creerme que fue una trama montada por tres personas cuyas características y modo de vida apunta más a que fueron utilizados como pantalla.
Porque para eso son "los padres de la patria", la mayoría de la Asamblea Nacional de los Diputados, sin importarle las justificadas protestas y los parámetros ambientales que protegen las áreas reservadas de las que forman parte, procedió a vender, dizque en pública subasta, en la que hubo un solo postor, 15 y tantas hectáreas, que segregó de los terrenos públicos que recibieron como donación, supuestamente para construir en ellos su nueva sede.
Objetivamente, ¿porqué hay que enriquecer los "padrastros de la patria" con 15 millones de balboas si son la institución más costosa, inútil y desprestigiada del Estado panameño? ¿Si ya nos cuestan de 80 a 100 millones todos los años, porqué debemos permitir que sigan sangrando la finanzas públicas, para construirse nuevas y lujosas sedes? Nuestra flamante asamblea, comparativamente, tiene más miembros que todos los parlamentos de la región. Por tanto, debiéramos reducirla y no permitir que sigan creando más espacios para, como se ha demostrado que ocurre actualmente, saturarlos de botellas y garrafones.
Y finalizo con otra pregunta, dirigida a los beneméritos procuradores y al contralor: ¿Tiene derecho la Asamblea a cambiar el destino y vender las tierras que le fueron donadas para un fin específico?
Nadineth González: "Los camiones no pasan, el que viene ayudarnos con las cunetas sucias es el alcalde, pero la cuenta de la tasa de aseo viene siempre y bien cara".
Eliecer Muñoz: "La basura es culpa de los moradores porque no esperan el camión recolector y dejan sus cartuchos tirados en cualquier esquina".
Gabriel González: "Los palos caídos son los que estancan las cunetas y por eso se desbordan, a parte el camión de basura demora hasta una semana en pasar".
Ileana Delgado: "La comunidad no apoya, ellos tiran sus bolsas de basura y cuando cortan los árboles tiran las ramas, entonces llueve y va tapando la cuneta".
¿Cómo fue posible que el director del sistema penitenciario y su jefa, la ministra Golcher, ignoraran que, mientras los detenidos, hijos de la cocinera, son hacinados en celdas asquerosas, en condiciones infrahumanas y se los alimenta con mendrugos, "otros presos" estén en celdas arregladas a su gusto, semejando hoteles de cinco estrellas? Pues por una razón elemental: hay más podredumbre en "la patria nueva" de la que somos capaces de imaginar.
Pero no espere usted que la señora Golcher, que con este último escándalo y sus cúrsiles explicaciones, ha reafirmado que ella vive en otro planeta, renuncie o acepte su responsabilidad. Ese no es el estilo de "la patria nueva". Su reacción, como es lo usual en el ámbito de incompetencia escapista en que vive sumido el gobierno de turno, ha sido echarle a otros la culpa; dizque tomar "medidas drásticas" que, como también es habitual en el desgobierno reinante, no pasan de una amonestación, de una "suspensión" sin privación de sueldo y de "otra investigación hasta las últimas consecuencias", que todos sabemos como terminan.
En Panamá, se escucha por cualquier esquina, porque cada día es más verdad, que solamente a los pobres "les cae el peso de la Ley" y se los manda a pudrirse física y moralmente en las cárceles. A sus familiares, que deben sufrir vejaciones y registros indecorosos, no se les permite a derechas ni verlos y los alimentos que pueden llevarles son escarbados, revueltos y hasta comisados, dizque "para evitar" la introducción de sustancias y objetos peligrosos. Pero, por otro lado, hay quienes comen a la carta e introducen lo que les venga en ganas y, se comenta, que hasta les acomodan espacios para su esparcimiento privado, incluidas las relaciones sexuales.
Esas aberraciones no comenzaron hace una semana o tres días atrás. Y si la ministra de Gobierno "acaba de descubrir el agua tibia" sólo caben dos explicaciones. O no tiene idea de lo que pasa en el ministerio que regenta o lo sabía y se hizo de la vista gorda. En cualquiera de los dos casos, debe renunciar o ser separada del cargo. Cuesta creer que mientras, desde hace muchísimo tiempo, en todo el país se sabe que las cárceles son centros de corrupción y de negociados turbios, la jefa de la cartera de la que dependen los centros penitenciarios viviera en el limbo.
Si por un lado hay lenidad y corrupción en las cárceles, "que ahora acaban de descubrir las cabezas del gobierno" y por la que, desde ya pronostico que no despedirán a nadie, pues todo se disipará por los vericuetos de otra investigación oficial; por otro, nuestras autoridades son implacables al reprimir y apalear, con saña e, inmisericordemente, a los sobrevivientes y a los familiares de las personas envenenadas con medicamentos que les fueron entregados por la Caja de Seguro Social (CSS) y el Ministerio de Salud, por el solo hecho de, con justa razón, protestar porque ya están cansados de que se les siga dando largas y engañándoles con comisiones y reuniones que terminan en nada.
A los sobrevivientes y a los familiares de las personas muertas, envenenadas por las medicinas que les suministraron la CSS y el Ministerio de Salud, les repito mi consejo: No sigan creyendo en los cuentos del gobierno de turno; procedan a presentar sus demandas para exigir la reparación de los daños y perjuicios que han sufrido. El derecho a ser indemnizados por el Estado lo tienen, independientemente y sin estar condicionados a los resultados de las investigaciones que puedan realizarse para identificar a los culpables de esa tragedia. El principio de la "Responsabilidad Objetiva" impone al Estado la obligación de indemnizarles, por el solo hecho de haber sido el distribuidor de los medicamentos que causaron los envenenamientos y las muertes. Ese derecho, insisto, nada tiene que ver con las investigaciones para aclarar a quien finalmente se le achacan las responsabilidades penales que, dicho sea de paso, tampoco puede creerme que fue una trama montada por tres personas cuyas características y modo de vida apunta más a que fueron utilizados como pantalla.
Porque para eso son "los padres de la patria", la mayoría de la Asamblea Nacional de los Diputados, sin importarle las justificadas protestas y los parámetros ambientales que protegen las áreas reservadas de las que forman parte, procedió a vender, dizque en pública subasta, en la que hubo un solo postor, 15 y tantas hectáreas, que segregó de los terrenos públicos que recibieron como donación, supuestamente para construir en ellos su nueva sede.
Objetivamente, ¿porqué hay que enriquecer los "padrastros de la patria" con 15 millones de balboas si son la institución más costosa, inútil y desprestigiada del Estado panameño? ¿Si ya nos cuestan de 80 a 100 millones todos los años, porqué debemos permitir que sigan sangrando la finanzas públicas, para construirse nuevas y lujosas sedes? Nuestra flamante asamblea, comparativamente, tiene más miembros que todos los parlamentos de la región. Por tanto, debiéramos reducirla y no permitir que sigan creando más espacios para, como se ha demostrado que ocurre actualmente, saturarlos de botellas y garrafones.
Y finalizo con otra pregunta, dirigida a los beneméritos procuradores y al contralor: ¿Tiene derecho la Asamblea a cambiar el destino y vender las tierras que le fueron donadas para un fin específico?
Nadineth González: "Los camiones no pasan, el que viene ayudarnos con las cunetas sucias es el alcalde, pero la cuenta de la tasa de aseo viene siempre y bien cara".
Eliecer Muñoz: "La basura es culpa de los moradores porque no esperan el camión recolector y dejan sus cartuchos tirados en cualquier esquina".
Gabriel González: "Los palos caídos son los que estancan las cunetas y por eso se desbordan, a parte el camión de basura demora hasta una semana en pasar".
Ileana Delgado: "La comunidad no apoya, ellos tiran sus bolsas de basura y cuando cortan los árboles tiran las ramas, entonces llueve y va tapando la cuneta".