Creatividad económica
La economía nacional está pasando por uno de sus peores momentos, producto de los cambios traumáticos y efectos del nuevo orden comercial como es la globalización. Este orden sistemático de fusiones empresariales y adelantos tecnológicos, ha puesto en evidencia la capacidad del hombre de avanzar para conformar una sociedad moderna; sin embargo, también pone en peligro la capacidad laboral de los individuos, sobre todo de los hispanos.
Hace unos días leímos un artículo muy interesante del señor Alfonso Zamora, que informaba sobre una jugada comercial de la Reserva Federal de los Estados Unidos para contribuir a levantar la economía norteña, afectada en los últimos meses por la recesión mundial. Pero mi curiosidad sobre el artículo, radica en la capacidad de reacción de los funcionarios gubernamentales americanos en proponer sistemas que mejoren sus economías, ante la crisis comercial que afrontan este país considerado el más poderoso del mundo.
En Panamá, la cosa no parece tan fácil para dinamizar la economía; en mi opinión por dos cosas: por un lado, las actitudes (oficialismo y oposición) que no permiten manejar la desaceleración como problema de Estado y segundo, la poca creatividad de la empresa privada por buscar alternativas que produzcan mejores mercados (consumo) y fuentes de empleos.
La situación económica que enfrenta nuestro país, no escapa a las realidades de otras naciones, que por años han tenido que luchar contra otros elementos comerciales como son su propia moneda, población y políticas gubernamentales.
Sin embargo, los panameños hemos abiertos los ojos a esta recesión mundial solamente por factores internos a nuestra identidad nacional (salida de las bases militares) y las políticas neoliberales (privatización) que crearon una fuga de capitales.
Hago una aclaración: no soy banquero, soy un simple panameño preocupado por la falta de oportunidades, por el dime que te diré de los partidos políticos y por la excesiva carencia de brillantez de aquellos que pueden echar "pa" lante" este país, pero que esperan que el gobierno le ponga los billetes y no aportan ideas para seguir adelante. Es hora que los panameños miremos el futuro con optimismo, aunque los tiempos se vean o sean difíciles, porque es la única salida para luchar por aquellos que menos tienen.
Hace unos días leímos un artículo muy interesante del señor Alfonso Zamora, que informaba sobre una jugada comercial de la Reserva Federal de los Estados Unidos para contribuir a levantar la economía norteña, afectada en los últimos meses por la recesión mundial. Pero mi curiosidad sobre el artículo, radica en la capacidad de reacción de los funcionarios gubernamentales americanos en proponer sistemas que mejoren sus economías, ante la crisis comercial que afrontan este país considerado el más poderoso del mundo.
En Panamá, la cosa no parece tan fácil para dinamizar la economía; en mi opinión por dos cosas: por un lado, las actitudes (oficialismo y oposición) que no permiten manejar la desaceleración como problema de Estado y segundo, la poca creatividad de la empresa privada por buscar alternativas que produzcan mejores mercados (consumo) y fuentes de empleos.
La situación económica que enfrenta nuestro país, no escapa a las realidades de otras naciones, que por años han tenido que luchar contra otros elementos comerciales como son su propia moneda, población y políticas gubernamentales.
Sin embargo, los panameños hemos abiertos los ojos a esta recesión mundial solamente por factores internos a nuestra identidad nacional (salida de las bases militares) y las políticas neoliberales (privatización) que crearon una fuga de capitales.
Hago una aclaración: no soy banquero, soy un simple panameño preocupado por la falta de oportunidades, por el dime que te diré de los partidos políticos y por la excesiva carencia de brillantez de aquellos que pueden echar "pa" lante" este país, pero que esperan que el gobierno le ponga los billetes y no aportan ideas para seguir adelante. Es hora que los panameños miremos el futuro con optimismo, aunque los tiempos se vean o sean difíciles, porque es la única salida para luchar por aquellos que menos tienen.