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Credibilidad y confianza



A regañadientes, el gobierno ha aceptado iniciar un proceso multilateral de diálogo y debate al cabo del cual la nación contará con un Plan Nacional de Desarrollo. No sabemos exactamente en qué consistirá este plan, cuáles serán sus componentes o cuál será su utilidad, pero independientemente de los detalles y los aspectos más pragmáticos, es importante que la gestión de gobierno tenga una dirección clara y que cuente con el respaldo de la ciudadanía.
Aunque el Presidente haya sido reacio a la idea en un momento inicial, ha hecho muy bien en acogerla, pues es la mejor manera de devolverle a la gente la confianza que se ha ido perdiendo año tras año con el pobre desempeño de la burocracia y de los estamentos de seguridad.
El papel de Naciones Unidas debe ser solo el de un facilitador, pues es inapropiado que la convocatoria oficial sea de una entidad no nacional. Independientemente de los errores que haya podido cometer, el Ejecutivo es la única autoridad con la credibilidad suficiente para iniciar este diálogo entre Estado y sociedad. Esperamos que no se malgaste este espacio y no perdamos esta oportunidad para impartirle coherencia a las distintas estrategias de desarrollo de que son capaces los sectores productivos de este país. De Naciones Unidas se espera que haga un esfuerzo por aportar la máxima transparencia a este proceso y que se mantenga a una distancia prudente de los intereses más inmediatos del gobierno. De lo contrario, estaría contribuyendo al clima de desconfianza y falta de credibilidad que tanto daño le hace a nuestras mejores opciones de desarrollo. El Plan Nacional de Desarrollo debe ser concebido como un juego en el que todos ganamos. Hagamos el mejor uso posible de esta oportunidad.

101 años de Panamá América

 
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