Crisis
El contexto internacional, como es conocido, está marcado por la presencia de una profunda y devastadora crisis, que ha significado la completa contaminación del sistema financiero internacional, la caída de los niveles de producción y el concomitante incremento del desempleo a nivel global. Esta también se manifiesta en un rápido deterioro del comercio internacional, lo que se ejemplifica con la caída en cerca del 30% de las exportaciones de los países de la OECD cuando la comparación se hace con el punto máximo de este indicador. Un hecho similar aparece en el caso de China y Brasil, dos de los supuestos conductores del llamado desacoplamiento, con tasas de caída del 22.3% y 39.8%, respectivamente.
Se trata de una crisis que, además, se caracteriza por la probable prolongación de sus efectos negativos en el tiempo. Los economistas, más allá de descartar una recuperación acelerada (la forma V), discuten en torno a si la trayectoria de la economía tendrá una forma U, con una recuperación relativamente lenta; o si mostrará una apariencia de L, es decir, la forma de un largo período de estancamiento.
Es interesante al respecto destacar que, de acuerdo a un artículo publicado el 7 de abril en el New York Times, aún en el supuesto superoptimista de que la economía norteamericana se estabilizara hoy, se necesitarían tres años para que esta volviera al pleno uso de su capacidad productiva. A esto se debe añadir que la Reserva Federal decidió recientemente aplazar el punto de estabilización, que se esperaba para el segundo semestre de 2009, hasta el primer semestre del 2010.
Teniendo en cuenta todo esto resulta necesario destacar que los planes económicos de los principales candidatos oficiales a la presidencia muestran una notable carencia frente a los problemas derivados de la crisis. En el caso de la candidatura del partido de gobierno, esta situación llega al extremo de prácticamente desconocer los efectos de la misma, defendiendo la hipótesis de un desarrollo social basado en el llamado efecto de chorreo, (trickle down) sostenido en el supuesto de una economía en franco crecimiento. Para el candidato de la llamada “Alianza para el Cambio”, por su parte, el manejo de la crisis se basa en la errónea idea de que resulta fácil salir de la misma ampliando aceleradamente las exportaciones, lo que contrasta con las tendencias del mercado mundial.
Desde el punto de vista de los sectores populares hemos propuesto una vía alterna basada en medidas de equidad y la redistribución del ingreso, que permitan la ampliación del mercado local. La misma, igualmente, se fundamenta en el concepto de proteger el mercado interno para la agricultura y la industria, con el fin de avanzar en términos de la seguridad alimentaría. En este caso se trata de desarrollar la llamada cadena agroindustrial. Así mismo se trata de reconstruir y profundizar la cadena productiva que vincula la construcción con la producción industrial de insumos para la misma. Esto se complementaría con las posibilidades que ofrece una integración por complementación y solidaridad, que permita el desarrollo de un sector industrial y de servicios de tecnología avanzada, sostenido en los recursos nacionales y la formación de fuerza de trabajo calificada. En este caso la salud, la educación y la seguridad social aparecen como importantes gastos de inversión, que además logran un efecto contracíclico.