Crisis de valores
EL ARZOBISPO de Panamá, José Dimas Cedeño, dijo que la violencia estudiantil y el aumento de la criminalidad es consecuencia de la pérdida de valores. Al reflexionar sobre ello, debemos preguntarnos qué cuota de responsabilidad le corresponde al sistema educativo en la agudización de esta crisis, y cuáles podrían ser las posibles vías de solución.
En el artículo "Educación y crisis" (2-12-2006) expresé: "Una buena parte de la población que participa activamente en la vida comunal del Istmo, ha reconocido con mayor o menor grado de convicción, que la sociedad panameña está en crisis, ya que cuando se realiza una ligera presión en cualquier institución, brota el pus... Estimo que la causa principal de esta crisis es la situación en que se encuentra la educación en el Istmo".
La Conferencia Episcopal Panameña (CEP) tuvo la gentileza de invitarme a exponerle mis consideraciones sobre la educación. Durante tres horas, fueron receptivos a mis reflexiones sobre la crisis de la educación panameña, y lo que considero se debe hacer para solucionarla. El 1 de junio -una semana antes de comenzar a producirse los actos vandálicos-, inicié mi exposición a la CEP como hago el primer día de clase: explico que considero a la docencia como un sacerdocio, y cito la frase que hace casi dos siglos pronunció el filósofo y pedagogo cubano José de la Luz y Caballero: "Enseñar puede cualquiera; educar, tan solo quien sea un evangelio vivo", para hacer hincapié en que la educación es mucho más que enseñanza o instrucción, comprende la enseñanza y la formación en valores.
En el artículo "¿Estado policíaco?" (23-4-2007) expresé: "Desde hace mucho tiempo se demostró que el ser humano es un producto del medio, la conducta delictiva no aparece súbitamente en la vida de un adolescente. Por lo general, los menores infractores han padecido hechos de violencia familiar y/o escolar, se han decepcionado del sistema educativo y de las promesas electorales -¿no fue el voto juvenil el que le dio el triunfo a "Patria Nueva"?-, han sufrido carencia de espacios sociales de inclusión, orientación y prevención, y posiblemente lo peor: han comprobado que "el crimen sí paga", como me han dicho algunos de mis alumnos". Por lo tanto, no me sorprendió esa violencia, cuya causa fundamental es la crisis de valores en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
¿Es posible emprender la construcción de un mejor país, si no se conoce su historia? Esos alumnos y sus profesores, ¿conocen la historia de Panamá? Al igual que esos estudiantes, no sufrí la dictadura de Omar Torrijos Herrera, pero he leído las narraciones de los sobrevivientes. Por ejemplo, el catedrático Carlos Guevara Mann señala que a algunos de los actuales funcionarios del Gobierno, "les caben responsabilidades por los excesos de la dictadura militar, pero la falta de justicia democrática característica del Panamá contemporáneo no sólo no impide que ejerzan cargos públicos sino -además- previene que reciban las sanciones correspondientes a sus atropellos e ilegalidades".
Martí nos dice: "Sólo obedeciendo estrictamente a la justicia se honra a la patria". Entonces, ¿cómo es posible que existan calles, parques, barriadas, instalaciones sanitarias, etc., con el nombre del dictador Torrijos? ¿Cómo se puede formar en valores a las nuevas generaciones, si se enaltece la figura del victimario en vez de la de las víctimas?
En un "Estado de Derecho", el objetivo del procedimiento penal es proteger a la sociedad, mediante la sanción de los infractores de la ley. Por ello, una de las instituciones más cuestionadas es el Ministerio Público. Si las personas con los más altos cargos en el sistema de salud ignoraron los principales métodos de control de calidad, ¿no son responsables de las muertes ocasionadas? ¿No incurrieron el Ministro y el Director de la Caja de Seguro Social en un delito por omisión? Sin embargo, estoy en total desacuerdo con las seis detenciones realizadas en este caso, ya que no se ha respetado el debido proceso.
En "Censura y responsabilidad social" (28-2-2007), "Plan de estudios" (14-3-2007) y "Mercaderes de la Educación" (4-5-2007) denuncié que en la Universidad Interamericana, Universidad del Istmo y Universidad de Panamá ocurren una serie de hechos inconcebibles en una institución educativa, y que son caldo de cultivo para la violencia. A pesar de que le solicité al secretario general del Ministerio Público que investigue, ¿ha hecho algo el Ministerio Público o el MEDUCA?
Para poder "construir ciudadanía estudiantil" -utilizando una frase del sociólogo Raúl Leis-, es necesario desarrollar una cultura en derechos humanos, para lo cual es imprescindible que: la institución educativa sea un lugar donde la democracia sea una práctica y una manera de vivir; la libertad, un ejercicio posible; y la justicia, un ideal constantemente buscado y ejercido. Sin embargo, cuando el entonces Rector de la Universidad Interamericana recibió a una delegación de los estudiantes que protestaban por mi despido injustificado, se limitó a decirles que había sido una "decisión administrativa", que no tenía que contar con la aprobación de los alumnos; se negó a reconocer el derecho de los estudiantes a recibir una buena educación. Ahora, como todavía es presidente de APEDE, hace declaraciones donde pretende dar lecciones de ciudadanía a los estudiantes que participaron en los actos de vandalismo. La formación en valores exige predicar con el ejemplo, por lo que un doble discurso como éste, contribuye a la pérdida de valores de que nos habla el Arzobispo de Panamá.
El 17 de julio de 1986, se publicó en la primera plana de "La Estrella" una carta que la familia Torrijos envió al máximo jerarca de la narcodictadura: "Grande y buen amigo General Noriega: Usted no necesita que le digamos que estamos a su lado, porque eso usted ya lo sabe. Se lo hemos manifestado con palabras y con hechos desde hace mucho tiempo en forma individual". Entre los firmantes de esta misiva, se encontraba la actual Presidenta de la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional de Diputados; ¿puede tener interés por la formación en valores?
castroeducacion@yahoo.es
La nutricionista señaló que las sodas, pastillas, bebidas artificiales y otras golosinas son productos que contienen calorías vacías.
Comer sólo estos productos significa que sólo aportan calorías sin ningún otro nutriente adicional, como vitaminas, minerales y proteínas.
En el artículo "Educación y crisis" (2-12-2006) expresé: "Una buena parte de la población que participa activamente en la vida comunal del Istmo, ha reconocido con mayor o menor grado de convicción, que la sociedad panameña está en crisis, ya que cuando se realiza una ligera presión en cualquier institución, brota el pus... Estimo que la causa principal de esta crisis es la situación en que se encuentra la educación en el Istmo".
La Conferencia Episcopal Panameña (CEP) tuvo la gentileza de invitarme a exponerle mis consideraciones sobre la educación. Durante tres horas, fueron receptivos a mis reflexiones sobre la crisis de la educación panameña, y lo que considero se debe hacer para solucionarla. El 1 de junio -una semana antes de comenzar a producirse los actos vandálicos-, inicié mi exposición a la CEP como hago el primer día de clase: explico que considero a la docencia como un sacerdocio, y cito la frase que hace casi dos siglos pronunció el filósofo y pedagogo cubano José de la Luz y Caballero: "Enseñar puede cualquiera; educar, tan solo quien sea un evangelio vivo", para hacer hincapié en que la educación es mucho más que enseñanza o instrucción, comprende la enseñanza y la formación en valores.
En el artículo "¿Estado policíaco?" (23-4-2007) expresé: "Desde hace mucho tiempo se demostró que el ser humano es un producto del medio, la conducta delictiva no aparece súbitamente en la vida de un adolescente. Por lo general, los menores infractores han padecido hechos de violencia familiar y/o escolar, se han decepcionado del sistema educativo y de las promesas electorales -¿no fue el voto juvenil el que le dio el triunfo a "Patria Nueva"?-, han sufrido carencia de espacios sociales de inclusión, orientación y prevención, y posiblemente lo peor: han comprobado que "el crimen sí paga", como me han dicho algunos de mis alumnos". Por lo tanto, no me sorprendió esa violencia, cuya causa fundamental es la crisis de valores en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
¿Es posible emprender la construcción de un mejor país, si no se conoce su historia? Esos alumnos y sus profesores, ¿conocen la historia de Panamá? Al igual que esos estudiantes, no sufrí la dictadura de Omar Torrijos Herrera, pero he leído las narraciones de los sobrevivientes. Por ejemplo, el catedrático Carlos Guevara Mann señala que a algunos de los actuales funcionarios del Gobierno, "les caben responsabilidades por los excesos de la dictadura militar, pero la falta de justicia democrática característica del Panamá contemporáneo no sólo no impide que ejerzan cargos públicos sino -además- previene que reciban las sanciones correspondientes a sus atropellos e ilegalidades".
Martí nos dice: "Sólo obedeciendo estrictamente a la justicia se honra a la patria". Entonces, ¿cómo es posible que existan calles, parques, barriadas, instalaciones sanitarias, etc., con el nombre del dictador Torrijos? ¿Cómo se puede formar en valores a las nuevas generaciones, si se enaltece la figura del victimario en vez de la de las víctimas?
En un "Estado de Derecho", el objetivo del procedimiento penal es proteger a la sociedad, mediante la sanción de los infractores de la ley. Por ello, una de las instituciones más cuestionadas es el Ministerio Público. Si las personas con los más altos cargos en el sistema de salud ignoraron los principales métodos de control de calidad, ¿no son responsables de las muertes ocasionadas? ¿No incurrieron el Ministro y el Director de la Caja de Seguro Social en un delito por omisión? Sin embargo, estoy en total desacuerdo con las seis detenciones realizadas en este caso, ya que no se ha respetado el debido proceso.
En "Censura y responsabilidad social" (28-2-2007), "Plan de estudios" (14-3-2007) y "Mercaderes de la Educación" (4-5-2007) denuncié que en la Universidad Interamericana, Universidad del Istmo y Universidad de Panamá ocurren una serie de hechos inconcebibles en una institución educativa, y que son caldo de cultivo para la violencia. A pesar de que le solicité al secretario general del Ministerio Público que investigue, ¿ha hecho algo el Ministerio Público o el MEDUCA?
Para poder "construir ciudadanía estudiantil" -utilizando una frase del sociólogo Raúl Leis-, es necesario desarrollar una cultura en derechos humanos, para lo cual es imprescindible que: la institución educativa sea un lugar donde la democracia sea una práctica y una manera de vivir; la libertad, un ejercicio posible; y la justicia, un ideal constantemente buscado y ejercido. Sin embargo, cuando el entonces Rector de la Universidad Interamericana recibió a una delegación de los estudiantes que protestaban por mi despido injustificado, se limitó a decirles que había sido una "decisión administrativa", que no tenía que contar con la aprobación de los alumnos; se negó a reconocer el derecho de los estudiantes a recibir una buena educación. Ahora, como todavía es presidente de APEDE, hace declaraciones donde pretende dar lecciones de ciudadanía a los estudiantes que participaron en los actos de vandalismo. La formación en valores exige predicar con el ejemplo, por lo que un doble discurso como éste, contribuye a la pérdida de valores de que nos habla el Arzobispo de Panamá.
El 17 de julio de 1986, se publicó en la primera plana de "La Estrella" una carta que la familia Torrijos envió al máximo jerarca de la narcodictadura: "Grande y buen amigo General Noriega: Usted no necesita que le digamos que estamos a su lado, porque eso usted ya lo sabe. Se lo hemos manifestado con palabras y con hechos desde hace mucho tiempo en forma individual". Entre los firmantes de esta misiva, se encontraba la actual Presidenta de la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional de Diputados; ¿puede tener interés por la formación en valores?
castroeducacion@yahoo.es
La nutricionista señaló que las sodas, pastillas, bebidas artificiales y otras golosinas son productos que contienen calorías vacías.
Comer sólo estos productos significa que sólo aportan calorías sin ningún otro nutriente adicional, como vitaminas, minerales y proteínas.