Crisis del sector agropecuario (II)
En la primera parte de nuestras consideraciones sobre la crisis del sector agropecuario (Lunes 5 de mayo de 2003, sección Opinión, El Panamá América), señalábamos la imperante necesidad de realizar cambios estructurales del "Estado" como medida número uno en la búsqueda de la atención adecuada que requiere el sector y los productores como tales. Hoy tenemos formando parte del Ejecutivo, un ministerio un tanto desfasado de la realidad agropecuaria del país y mundial; así como una serie de entidades separadas cada una con ideas y fines diferentes, a veces coincidentes.
El sector agropecuario implica manejo de conceptos técnicos y científicos en materia de producción, y debe tenerse implícito que se hace para obtener dividendos de lo invertido por medio de la metodología y procesos realizados. Por lo tanto, la producción agropecuaria tiene y debe mirarse en forma empresarial, función ésta donde hemos venido fallando, precisamente, por el tipo de orientación que el "Estado" le ha dado por mandato de nuestra Carta Magna, entremezclando algunos objetivos de producción con problemas sociales del subdesarrollo rural.
No podemos seguir pensando en confundir producción agropecuaria y desarrollo rural o ruralidad; si bien es cierto es deber del Estado elevar y mejorar las condiciones de nuestra población rural denominada por algunos campesinos por el hecho de vivir en el campo, la vía empleada para atender estos deberes estatales, debe constar con propósitos muy humanos y bien definidos por el hecho de crear una transformación a mediano y largo plazo; eso sí buscando, ante todo, el mejoramiento integral del hombre del campo, introduciéndolo con buen pie a la economía nacional, aprovechando aspectos culturales y ecológicos, con una visión desarrollista de mercado en atención a las ventajas comparativas del entorno donde se encuentre.
Por ello considero que este trabajo, muy necesario en nuestro país, debe ser llevado en forma científica por verdaderos expertos en desarrollo rural y no sólo debe contar con el componente agropecuario, también otros, como el de salud, educación y ecológico-ambiental, para que los resultados sean ponderados positivamente.
Otorgarle esta misión al ministerio de Agricultura, como debe llamarse al actual MIDA, es tirar el dinero que se emplee en estos menesteres al vacío, debido a la falta de mística no existente dentro de ese organismo que divaga desde hace muchos años y no aterriza porque se le exige una función un tanto diferente al concepto de "producción" propiamente dicho. En el pasado hemos visto que, por esa función tan ambigua del MIDA, ha sido ejecutor de programas como Operación Sonrisa y, a veces, la base de entrega de alimentos y juguetes del Despacho de la Primera Dama, y cosas por el estilo, perdiendo su función primordial, causa hoy el reclamo de miles de productores que no tienen claro el horizonte para su futuro ni el de sus familias.
El ministerio de Agricultura debe encuadrarse en dos grandes tareas a saber: 1. Ser custodio del patrimonio sanitario, tanto animal como vegetal del país.
2. Fomentar, orientar, transferir y organizar la producción agropecuaria nacional.
Las demás funciones, como la administración de tierras nacionales (Reforma Agraria), debe pasar al manejo provincial (descentralización) y evitar la gran cantidad de conflictos que se tiene.
Las demás dependencias burocráticas del sector: llámese, IMA, IDIAP, ISA, deben cesar y sus funciones "actuales" incorporarse a los principios de: Fomento, Orientación, Transferencia y Organización del sector, en un solo organismo.
Tendríamos un ministerio mucho más ágil, más dinámico y productivo; ahorrándonos todo ese malestar que hoy agobia a miles de hombres y mujeres que no tienen la respuesta a tiempo como se requiere, dado el elevado costo burocrático que no produce nada sino incertidumbre. Tal como me decía un productor, de ayer, de hoy y de siempre, que él estaba más cansado de estar luchando por años en conseguir del Estado un verdadero organismo que brinde seguridad y comprensión al productor que al candente sol y lluvia que fatigan cuando acarician, todos los días, su cuerpo curtiéndolo y fortaleciéndolo para soportar calladamente las dichas y desdichas de ser productor, coincidiendo muy atinadamente con el pensamiento de un antiguo paisano, quien antes de morir mandó a hacer su bóveda a Italia y de Epitafio le puso: "Agricultor y mártir". De ahí que el productor nacional no debe ser martirizado aún más con medidas, acciones y demoras en la ejecución de algunos programas y normas legales, flagelando cada vez más su espíritu productor.
Esperamos, de un diálogo instaurado entre productores y el Ejecutivo, que florezca con toda fuerza y vigor la adecuación del sector para poder cumplir con la misión de producir y producir bien en beneficio del país y así salir de estas discrepancias de nunca acabar. Organicémonos para producir con principios claros, sin demagogia pero sí con altos índices de equidad y patriotismo.
El PRD plantea, en términos generales, la obligatoriedad de alcanzar el 30% de postulaciones femeninas en todas las listas electorales, pero hasta allí. Si en las elecciones primarias no sale ninguna mujer en una lista electoral determinada y sólo se vota por hombres, pues, mala suerte para las féminas. El sentido es dar la oportunidad de competir a lo interno "en igualdad de condiciones", al menos al 30%, tal como lo estipula la Ley de Cuotas. Los resultados los veremos el próximo mes de agosto, que se verifican las elecciones primarias de este partido en nuestro país.
El Partido Arnulfista va más allá. Se establece la obligatoriedad de designar al menos, un 30% de mujeres en todas las listas electorales para todos los puestos de elección popular: legisladoras, alcaldesas, representantes de corregimientos. La responsabilidad de esta designación la tiene en última instancia, el Directorio Nacional del Partido, la máxima instancia de decisión política en tiempos de receso de la Convención Nacional. Por supuesto, los estatutos son claros: "previa recomendación del comité Ejecutivo de Corregimiento, que a la vez, recomienda al Directorio Distrital, que a la vez, recomienda al Directorio Provincial."
Las mujeres arnulfistas tendrán que ser recomendadas por todas esas instancias, si quieren que sus nombres lleguen al Directorio Nacional. Y el Directorio Nacional, cuando lleguen las listas del Directorio Provincial sin los nombres de las mujeres con aspiraciones electorales y con posibilidades reales de competir y tal vez, de ganar, deberá recordar la reforma a los Estatutos recién aprobados del Partido y saltar por encima de las "recomendaciones" con tintes machistas, para hacer valer la Ley.
Actualmente, el Directorio Nacional del Partido Arnulfista cuenta con el 30% de representación femenina. Veremos en los próximos meses, qué tal, en lo real, las mujeres defienden la ley de cuotas y su reglamentación.
*Presidenta de la Comisión de la Mujer, Derechos de la Niñez, la Juventud y la Familia, de la Asamblea Legislativa de Panamá.
El sector agropecuario implica manejo de conceptos técnicos y científicos en materia de producción, y debe tenerse implícito que se hace para obtener dividendos de lo invertido por medio de la metodología y procesos realizados. Por lo tanto, la producción agropecuaria tiene y debe mirarse en forma empresarial, función ésta donde hemos venido fallando, precisamente, por el tipo de orientación que el "Estado" le ha dado por mandato de nuestra Carta Magna, entremezclando algunos objetivos de producción con problemas sociales del subdesarrollo rural.
No podemos seguir pensando en confundir producción agropecuaria y desarrollo rural o ruralidad; si bien es cierto es deber del Estado elevar y mejorar las condiciones de nuestra población rural denominada por algunos campesinos por el hecho de vivir en el campo, la vía empleada para atender estos deberes estatales, debe constar con propósitos muy humanos y bien definidos por el hecho de crear una transformación a mediano y largo plazo; eso sí buscando, ante todo, el mejoramiento integral del hombre del campo, introduciéndolo con buen pie a la economía nacional, aprovechando aspectos culturales y ecológicos, con una visión desarrollista de mercado en atención a las ventajas comparativas del entorno donde se encuentre.
Por ello considero que este trabajo, muy necesario en nuestro país, debe ser llevado en forma científica por verdaderos expertos en desarrollo rural y no sólo debe contar con el componente agropecuario, también otros, como el de salud, educación y ecológico-ambiental, para que los resultados sean ponderados positivamente.
Otorgarle esta misión al ministerio de Agricultura, como debe llamarse al actual MIDA, es tirar el dinero que se emplee en estos menesteres al vacío, debido a la falta de mística no existente dentro de ese organismo que divaga desde hace muchos años y no aterriza porque se le exige una función un tanto diferente al concepto de "producción" propiamente dicho. En el pasado hemos visto que, por esa función tan ambigua del MIDA, ha sido ejecutor de programas como Operación Sonrisa y, a veces, la base de entrega de alimentos y juguetes del Despacho de la Primera Dama, y cosas por el estilo, perdiendo su función primordial, causa hoy el reclamo de miles de productores que no tienen claro el horizonte para su futuro ni el de sus familias.
El ministerio de Agricultura debe encuadrarse en dos grandes tareas a saber: 1. Ser custodio del patrimonio sanitario, tanto animal como vegetal del país.
2. Fomentar, orientar, transferir y organizar la producción agropecuaria nacional.
Las demás funciones, como la administración de tierras nacionales (Reforma Agraria), debe pasar al manejo provincial (descentralización) y evitar la gran cantidad de conflictos que se tiene.
Las demás dependencias burocráticas del sector: llámese, IMA, IDIAP, ISA, deben cesar y sus funciones "actuales" incorporarse a los principios de: Fomento, Orientación, Transferencia y Organización del sector, en un solo organismo.
Tendríamos un ministerio mucho más ágil, más dinámico y productivo; ahorrándonos todo ese malestar que hoy agobia a miles de hombres y mujeres que no tienen la respuesta a tiempo como se requiere, dado el elevado costo burocrático que no produce nada sino incertidumbre. Tal como me decía un productor, de ayer, de hoy y de siempre, que él estaba más cansado de estar luchando por años en conseguir del Estado un verdadero organismo que brinde seguridad y comprensión al productor que al candente sol y lluvia que fatigan cuando acarician, todos los días, su cuerpo curtiéndolo y fortaleciéndolo para soportar calladamente las dichas y desdichas de ser productor, coincidiendo muy atinadamente con el pensamiento de un antiguo paisano, quien antes de morir mandó a hacer su bóveda a Italia y de Epitafio le puso: "Agricultor y mártir". De ahí que el productor nacional no debe ser martirizado aún más con medidas, acciones y demoras en la ejecución de algunos programas y normas legales, flagelando cada vez más su espíritu productor.
Esperamos, de un diálogo instaurado entre productores y el Ejecutivo, que florezca con toda fuerza y vigor la adecuación del sector para poder cumplir con la misión de producir y producir bien en beneficio del país y así salir de estas discrepancias de nunca acabar. Organicémonos para producir con principios claros, sin demagogia pero sí con altos índices de equidad y patriotismo.
El PRD plantea, en términos generales, la obligatoriedad de alcanzar el 30% de postulaciones femeninas en todas las listas electorales, pero hasta allí. Si en las elecciones primarias no sale ninguna mujer en una lista electoral determinada y sólo se vota por hombres, pues, mala suerte para las féminas. El sentido es dar la oportunidad de competir a lo interno "en igualdad de condiciones", al menos al 30%, tal como lo estipula la Ley de Cuotas. Los resultados los veremos el próximo mes de agosto, que se verifican las elecciones primarias de este partido en nuestro país.
El Partido Arnulfista va más allá. Se establece la obligatoriedad de designar al menos, un 30% de mujeres en todas las listas electorales para todos los puestos de elección popular: legisladoras, alcaldesas, representantes de corregimientos. La responsabilidad de esta designación la tiene en última instancia, el Directorio Nacional del Partido, la máxima instancia de decisión política en tiempos de receso de la Convención Nacional. Por supuesto, los estatutos son claros: "previa recomendación del comité Ejecutivo de Corregimiento, que a la vez, recomienda al Directorio Distrital, que a la vez, recomienda al Directorio Provincial."
Las mujeres arnulfistas tendrán que ser recomendadas por todas esas instancias, si quieren que sus nombres lleguen al Directorio Nacional. Y el Directorio Nacional, cuando lleguen las listas del Directorio Provincial sin los nombres de las mujeres con aspiraciones electorales y con posibilidades reales de competir y tal vez, de ganar, deberá recordar la reforma a los Estatutos recién aprobados del Partido y saltar por encima de las "recomendaciones" con tintes machistas, para hacer valer la Ley.
Actualmente, el Directorio Nacional del Partido Arnulfista cuenta con el 30% de representación femenina. Veremos en los próximos meses, qué tal, en lo real, las mujeres defienden la ley de cuotas y su reglamentación.
*Presidenta de la Comisión de la Mujer, Derechos de la Niñez, la Juventud y la Familia, de la Asamblea Legislativa de Panamá.