Crisis e incertidumbres
Si uno examina los datos de la reciente encuesta de Ditcher & Neira del diario La Prensa es posible llegar a algunas aproximaciones. La imagen de las esferas gubernamentales y políticas no mejora. Continúa un serio cuestionamiento al manejo oficial de la economía nacional y las finanzas públicas, aunque se aceptan positivamente las agendas internacionales y sociales. Tanto la delincuencia de cuello blanco y la delincuencia común mantienen la zozobra ciudadana, existiendo la percepción de poca efectividad para combatirlas y prevenirlas. El momento político es de acomodamientos y recomposiciones entre partidos y aspirantes con miras al proceso electoral, más que de propuestas frente ala crisis nacional, dando la impresión que no hay posiciones fijas ni muchas diferenciaciones políticas y doctrinarias, pues oposición, gobierno y tercera fuerza parecen ser -para algunos/as- espacios indistintos. La Iglesia mantiene su alta credibilidad, pero algo erosionada por el entorno del crimen de un religioso, en el marco de un contexto global y nacional de cuestionamientos. La percepción reflejada en la encuesta confirma, pues, la existencia de una crisis nacional expresada por la confluencia de tres vertientes: una crisis económica (brechas en el ingreso, centralismo, desaceleración, desempleo); una crisis política (pérdida de legitimidad y centralidad de la política) y una crisis de valores (desmovilización e indiferencia ciudadana, corrupción, descomposición social). Frente a todo esto cabe preguntarse ¿Qué somos? ¿Qué queremos ser? El momento invita a repensar el país y articular el proyecto nacional democrático, participativo, equitativo que delínea la Visión Nacional 2020.
La calificación negativa hacia la gestión de la Presidenta se mantiene (50% a 44%), aunque se ha reducido algo respecto a la encuesta anterior que la situaba en un 53%; el Gabinete en su conjunto sale peor parado (67%), al igual que los/las magistrados/as, jueces y fiscales (66%), más aún la imagen de los/las legisladores/as (81%) de la República.
La agenda social y la agenda internacional del gobierno siguen siendo más aceptadas que la agenda económica (77% de percepción negativa) y la agenda anticorrupción (75%). Esto se visualiza en la baja percepción del manejo de las finanzas públicas de parte del gobierno (72%), que presentan un mal ejemplo según el 74% que cree que el gobierno no debió ceder tierras adicionales de áreas revertidas a la empresa Panamá Ports.
La corrupción (delitos de cuello blanco) mantiene su importancia. Es la primera finalista del concurso de problemas del país, sólo aventajada por el desempleo que corre fuera de apuestas. Frente a esto, la agenda anticorrupción gubernamental sigue siendo percibida negativamente por las tres cuartas partes de los encuestados. Se diría que hay muchos temas de corrupción pendientes de resolver y que constantemente otros nuevos que se suman a la lista. A pesar que la delincuencia común tiene cifras bajas en el listado de problemas, las personas sienten que la seguridad de las calles ha empeorado (58%), al mismo tiempo que la administración de justicia empeora (46%) o se mantiene igual...de deficiente (41%).
El momento político es de acomodamientos, ajustes y recomposición para aspirantes y partidos. Así Alberto Vallarino es identificado como figura de gobierno, oposición y tercera fuerza al mismo tiempo, pero con diversas proporciones. En esta encuesta parece irle mejor como figura principal del espectro del gobierno (21%) que de la oposición (5%), y fuera de él (con excepción de la Presidenta, quien no es reelegible) ninguna otra figura del gobierno se perfila como presidenciable, pero un alto 17% dice no preferir a ninguno en este campo. En el seno de varios partidos están por definirse cosas, tal como el PRD en el cual Balbina Herrera y Hugo Torrijos aparecen casi empatados en su aspiración presidencial partidaria, y Torrijos descolla como la principal figura de la oposición, sin amenaza directa de otros posibles aspirantes. En el MOLIRENA la pugna por la dirección del partido parece favorecer al vicepresidente Vallarino más que a Rosas.
En la búsqueda de sus alineaciones, la percepción se reparte en la posible ubicación del Partido Popular (ex PDC) junto al PRD (30%), con el PA (19%), con una tercera fuerza(36%) y un 19% que no quiere opinar o no responde.
La Iglesia Católica panameña, que tradicionalmente era receptora de la más alta credibilidad del país, recibe el impacto tanto global como nacional de espinosos temas relacionados con el comportamiento moral y ético de algunos de sus pastores. La respuesta del Papa y de la institución en cuanto a rechazar la impunidad de los imputados es clara. Por ello, la percepción en la encuesta es altamente positiva para la Iglesia en un 72%, pero la apreciación difiere en torno al manejo del caso del asesinato de Monseñor Altafulla al ponderarse con 56%, y al otorgar los encuestados cantidades parecidas de aprobación y desaprobación al manejo de la defensa del asesino confeso del sacerdote. Esta situación puede deberse a la falta de precisión de las preguntas de la encuesta (¿Qué es manejo?), o a la existencia de dudas o sospechas en torno a aspectos que rodean el caso, incentivados por el contexto global y nacional ya mencionados.
(raulleisr@hotmail.com)
La calificación negativa hacia la gestión de la Presidenta se mantiene (50% a 44%), aunque se ha reducido algo respecto a la encuesta anterior que la situaba en un 53%; el Gabinete en su conjunto sale peor parado (67%), al igual que los/las magistrados/as, jueces y fiscales (66%), más aún la imagen de los/las legisladores/as (81%) de la República.
La agenda social y la agenda internacional del gobierno siguen siendo más aceptadas que la agenda económica (77% de percepción negativa) y la agenda anticorrupción (75%). Esto se visualiza en la baja percepción del manejo de las finanzas públicas de parte del gobierno (72%), que presentan un mal ejemplo según el 74% que cree que el gobierno no debió ceder tierras adicionales de áreas revertidas a la empresa Panamá Ports.
La corrupción (delitos de cuello blanco) mantiene su importancia. Es la primera finalista del concurso de problemas del país, sólo aventajada por el desempleo que corre fuera de apuestas. Frente a esto, la agenda anticorrupción gubernamental sigue siendo percibida negativamente por las tres cuartas partes de los encuestados. Se diría que hay muchos temas de corrupción pendientes de resolver y que constantemente otros nuevos que se suman a la lista. A pesar que la delincuencia común tiene cifras bajas en el listado de problemas, las personas sienten que la seguridad de las calles ha empeorado (58%), al mismo tiempo que la administración de justicia empeora (46%) o se mantiene igual...de deficiente (41%).
El momento político es de acomodamientos, ajustes y recomposición para aspirantes y partidos. Así Alberto Vallarino es identificado como figura de gobierno, oposición y tercera fuerza al mismo tiempo, pero con diversas proporciones. En esta encuesta parece irle mejor como figura principal del espectro del gobierno (21%) que de la oposición (5%), y fuera de él (con excepción de la Presidenta, quien no es reelegible) ninguna otra figura del gobierno se perfila como presidenciable, pero un alto 17% dice no preferir a ninguno en este campo. En el seno de varios partidos están por definirse cosas, tal como el PRD en el cual Balbina Herrera y Hugo Torrijos aparecen casi empatados en su aspiración presidencial partidaria, y Torrijos descolla como la principal figura de la oposición, sin amenaza directa de otros posibles aspirantes. En el MOLIRENA la pugna por la dirección del partido parece favorecer al vicepresidente Vallarino más que a Rosas.
En la búsqueda de sus alineaciones, la percepción se reparte en la posible ubicación del Partido Popular (ex PDC) junto al PRD (30%), con el PA (19%), con una tercera fuerza(36%) y un 19% que no quiere opinar o no responde.
La Iglesia Católica panameña, que tradicionalmente era receptora de la más alta credibilidad del país, recibe el impacto tanto global como nacional de espinosos temas relacionados con el comportamiento moral y ético de algunos de sus pastores. La respuesta del Papa y de la institución en cuanto a rechazar la impunidad de los imputados es clara. Por ello, la percepción en la encuesta es altamente positiva para la Iglesia en un 72%, pero la apreciación difiere en torno al manejo del caso del asesinato de Monseñor Altafulla al ponderarse con 56%, y al otorgar los encuestados cantidades parecidas de aprobación y desaprobación al manejo de la defensa del asesino confeso del sacerdote. Esta situación puede deberse a la falta de precisión de las preguntas de la encuesta (¿Qué es manejo?), o a la existencia de dudas o sospechas en torno a aspectos que rodean el caso, incentivados por el contexto global y nacional ya mencionados.
(raulleisr@hotmail.com)