Crisis en la caja del seguro social
La acumulación de evidencias sobre la conducción negligente de la Caja del Seguro Social ha adquirido una dimensión tan impresionante que algunos asegurados cuentan los días que quedan para septiembre, aunque la directora manifestó en la Asamblea Legislativa que su contrato vence en octubre. Sin incurrir en exageraciones, los impugnadores de la administración, que no son pocos, consideran que el nuevo gobierno debiera producir puntualmente la remoción reclamada en los cargos claves de la Caja.
No se trata, por supuesto, de ajustes de cuentas de tipo político sino de la justificada expresión del deseo de los asegurados de que la Caja se administre adecuadamente, optimizando sus servicios y bienes patrimoniales. En vísperas del cambio de gobierno, se están despidiendo a médicos de reconocida trayectoria profesional, en vana tentativa de distraer a los asegurados pendientes de explicaciones transparentes sobre la marcha del Seguro. Hasta el momento, por ejemplo, no se ha producido una explicación convincente del affaire de los terrenos de propiedad de los asegurados utilizados por la empresa constructora del Corredor Sur, sin siquiera haberse iniciado en la fecha en que debió hacerse, la negociación sobre su valor. La directora de la Caja se presentó sola, sin asesores, cuando concurrió a la comisión de salud de la Asamblea y no articuló una respuesta satisfactoria a las preguntas de los legisladores de la oposición. Sigue siendo un misterio por qué se permitió el uso de los terrenos, sin previo pago y sin compromiso contractual. El Seguro Social es sumamente inseguro en la defensa de los intereses de los asegurados.
Tampoco, no obstante el tiempo transcurrido, se conoce en forma pública el resultado de las investigaciones sobre las irregularidades en la compra de medicinas.
Resulta obvio que las nuevas autoridades que escoja la junta directiva no pueden seguir manejando la Caja como si fuera una empresa personal o familiar, con misterios y secretos. Transparencia, honestidad, eficiencia, sensibilidad humana, son indispensables para conjurar la crisis.
No se trata, por supuesto, de ajustes de cuentas de tipo político sino de la justificada expresión del deseo de los asegurados de que la Caja se administre adecuadamente, optimizando sus servicios y bienes patrimoniales. En vísperas del cambio de gobierno, se están despidiendo a médicos de reconocida trayectoria profesional, en vana tentativa de distraer a los asegurados pendientes de explicaciones transparentes sobre la marcha del Seguro. Hasta el momento, por ejemplo, no se ha producido una explicación convincente del affaire de los terrenos de propiedad de los asegurados utilizados por la empresa constructora del Corredor Sur, sin siquiera haberse iniciado en la fecha en que debió hacerse, la negociación sobre su valor. La directora de la Caja se presentó sola, sin asesores, cuando concurrió a la comisión de salud de la Asamblea y no articuló una respuesta satisfactoria a las preguntas de los legisladores de la oposición. Sigue siendo un misterio por qué se permitió el uso de los terrenos, sin previo pago y sin compromiso contractual. El Seguro Social es sumamente inseguro en la defensa de los intereses de los asegurados.
Tampoco, no obstante el tiempo transcurrido, se conoce en forma pública el resultado de las investigaciones sobre las irregularidades en la compra de medicinas.
Resulta obvio que las nuevas autoridades que escoja la junta directiva no pueden seguir manejando la Caja como si fuera una empresa personal o familiar, con misterios y secretos. Transparencia, honestidad, eficiencia, sensibilidad humana, son indispensables para conjurar la crisis.