Crisis en Panamá
La mayoría de las opiniones que han sido expresadas sobre la problemática económica del país resaltan como posibles causas, la salida de los norteamericanos del territorio nacional; la globalización, la baja recaudación fiscal con su consiguiente baja inversión en obras de infraestructura, etc. Pero hay coincidencia en indicar el alto índice de trabajadores en paro como los perjudicados directos. Por consiguiente, si este es el caso y realmente es el que nos está ahogando, ¿cómo es que entre las sugerencias para la reactivación económica, no se escuchen recomendaciones de cómo implementar la empleomanía y así aliviar a los más golpeados de la crisis, los trabajadores?.
Ahora bien, ¿hay desempleados e interés de ocupar un puesto de trabajo? ¿Y los que tienen un puesto de trabajo, se esfuerzan en mantenerlo siendo más eficaces y productivos? Resulta fácil comprobar lo dificultoso que es encontrar personal que esté interesado en trabajar, no simplemente emplearse. Aún en nuestro medio perdura la idea que el trabajador le hace un favor al empresario ocupando un puesto de trabajo. La realidad es que ambas partes se benefician.
Obtener hoy cualquier trabajador es casi imposible. Y hay crisis. En el interior, las jóvenes que podrían emplearse en casa de familia, no las encuentra. Prefieren vender rifas. Lo mismo sucede con un albañil, un carpintero o un plomero. Los que hay ganan lo que les venga en gana. Y lo mismo da que sea uno bueno o mediocre. Pero en el fondo del problema es que sí es cierto que hace falta puestos de trabajo, y por consiguiente, capacidad de consumo y pagos de seguro social e impuestos. Por ello, me atrevería sugerir que el gobierno detuviera todas aquellas obras que no sean de indispensable ejecución y, en cambio, aumente trabajadores para hacer labores como limpiar cuentas, arreglar barandas de caminos o pintar los edificios públicos en todo el país, y así invertir en mano de obra que redundaría en bienestar de los más necesitados, y pondría en circulación dinero que traería una cadena de beneficios, hasta que el país se recupere. Estos podrían ser contratos de tres meses renovables.
Los municipios podrían hacer algo similar, como recoger la basura -que tanto se necesita en algunas comunidades- utilizando más mano de obra y menos maquinaria. La empresa privada podría ofrecer trabajo temporal -con algún régimen laboral especial- en la medida de sus posibilidades, haciendo un esfuerzo, y así todos contribuiríamos a crear más trabajo y una masa con capacidad de consumo y cumplimiento de sus más urgentes necesidades, con todos los beneficios que esta medida implicaría.
Ahora bien, ¿hay desempleados e interés de ocupar un puesto de trabajo? ¿Y los que tienen un puesto de trabajo, se esfuerzan en mantenerlo siendo más eficaces y productivos? Resulta fácil comprobar lo dificultoso que es encontrar personal que esté interesado en trabajar, no simplemente emplearse. Aún en nuestro medio perdura la idea que el trabajador le hace un favor al empresario ocupando un puesto de trabajo. La realidad es que ambas partes se benefician.
Obtener hoy cualquier trabajador es casi imposible. Y hay crisis. En el interior, las jóvenes que podrían emplearse en casa de familia, no las encuentra. Prefieren vender rifas. Lo mismo sucede con un albañil, un carpintero o un plomero. Los que hay ganan lo que les venga en gana. Y lo mismo da que sea uno bueno o mediocre. Pero en el fondo del problema es que sí es cierto que hace falta puestos de trabajo, y por consiguiente, capacidad de consumo y pagos de seguro social e impuestos. Por ello, me atrevería sugerir que el gobierno detuviera todas aquellas obras que no sean de indispensable ejecución y, en cambio, aumente trabajadores para hacer labores como limpiar cuentas, arreglar barandas de caminos o pintar los edificios públicos en todo el país, y así invertir en mano de obra que redundaría en bienestar de los más necesitados, y pondría en circulación dinero que traería una cadena de beneficios, hasta que el país se recupere. Estos podrían ser contratos de tres meses renovables.
Los municipios podrían hacer algo similar, como recoger la basura -que tanto se necesita en algunas comunidades- utilizando más mano de obra y menos maquinaria. La empresa privada podría ofrecer trabajo temporal -con algún régimen laboral especial- en la medida de sus posibilidades, haciendo un esfuerzo, y así todos contribuiríamos a crear más trabajo y una masa con capacidad de consumo y cumplimiento de sus más urgentes necesidades, con todos los beneficios que esta medida implicaría.