Crisis energética
En temas energéticos, hablar de meses para resolver una crisis no es hablar de planificación, es solamente atacar la coyuntura desde un punto de vista político estrecho y demagógico.
Desde que el Gobierno anunciara la suspensión del alza de las tarifas en el costo de la energía eléctrica, se han levantado innumerables voces para demandar un solución a largo plazo para atender la creciente demanda de la población sobre un servicio que, para algunos, debe dejar de ser considerado una mera mercancía para transformarse en un asunto estratégico para el desarrollo nacional.
La planificación energética requiere pensar en medidas de largo plazo, que garanticen el abastecimiento a futuro de la sociedad panameña.
Los países que tienen políticas energéticas seguras tienen la mirada puesta en planes de al menos 20 años, un tiempo considerado "demasiado" para algunos de nuestros políticos y planificadores. El problema tiene muchas y complejas facetas, pero es obvio que 90 días para tratar el tema es salir únicamente a apagar el incendio de las movilizaciones en contra del alza de las tarifas eléctricas.
Estos tres meses no bastarán para la búsqueda de una salida confiable de la crisis actual que procure reducir progresivamente la dependencia del costo del combustible fósil, mucho menos abrir o retomar espacios para la intervención del estado en el manejo del recurso energético con miras a garantizar el acceso equitativo para toda la población. Mientras tanto, insistiremos que 90 días no bastarán para atender la crisis energética actual.
Desde que el Gobierno anunciara la suspensión del alza de las tarifas en el costo de la energía eléctrica, se han levantado innumerables voces para demandar un solución a largo plazo para atender la creciente demanda de la población sobre un servicio que, para algunos, debe dejar de ser considerado una mera mercancía para transformarse en un asunto estratégico para el desarrollo nacional.
La planificación energética requiere pensar en medidas de largo plazo, que garanticen el abastecimiento a futuro de la sociedad panameña.
Los países que tienen políticas energéticas seguras tienen la mirada puesta en planes de al menos 20 años, un tiempo considerado "demasiado" para algunos de nuestros políticos y planificadores. El problema tiene muchas y complejas facetas, pero es obvio que 90 días para tratar el tema es salir únicamente a apagar el incendio de las movilizaciones en contra del alza de las tarifas eléctricas.
Estos tres meses no bastarán para la búsqueda de una salida confiable de la crisis actual que procure reducir progresivamente la dependencia del costo del combustible fósil, mucho menos abrir o retomar espacios para la intervención del estado en el manejo del recurso energético con miras a garantizar el acceso equitativo para toda la población. Mientras tanto, insistiremos que 90 días no bastarán para atender la crisis energética actual.