default

Crisis hipotecaria y endeudamiento



Nadie lo ha advertido públicamente, pero la actual crisis hipotecaria norteamericana que arrastra al mundo y, en particular, a los grandes centros financieros, va virtualmente a cerrar los mercados internacionales de capital, a los cuales asiste de manera regular el gobierno panameño en busca de más deuda para costear sus presupuestos, que aún no aprende a manejar pese a sus exuberantes recursos propios, derivados del auge de los ingresos provenientes del Canal y los impuestos.
"No hay mal que por bien no venga", reza el refrán. Si nuestros gobernantes no son capaces de parar la espiral de endeudamiento público, bueno es que aprieten su cinturón ante la perspectiva de ver restringido y encarecido el acceso a préstamos como consecuencia de la crisis inmobiliaria e hipotecaria que afecta al mundo.
El país tiene hoy deuda de sobra, que supera los B/. 10,500 millones, lo cual agrava en forma inaceptable el costo del servicio que paga cada año en términos de intereses, para no hablar de los abonos a capital, que en términos prácticos, son inexistentes, pues el endeudamiento galopa en términos absolutos cada año, maquillado y oculto tras el crecimiento vigoroso del Producto Interno Bruto.
¿Cuánto durará la restricción del crédito? Pues lo que dure la crisis inmobiliaria de Estados Unidos. Los expertos hablan de al menos año y medio. Hay tantas casas nuevas sin vender y tantas otras que se perderán y tendrán que ser rematadas por el encarecimiento del crédito en perjuicio de propietarios que no pueden pagar, que no habrá solución a corto ni mediano plazo.
¿Cómo se está enfrentando la crisis? La falta de liquidez en los bancos prestamistas, que se han visto de pronto privados del retorno de sus préstamos, está siendo paliada por los bancos centrales de las naciones más ricas mediante el bombeo masivo de dinero, aún a sabiendas que con ello se lanza un salvavidas a muchos que especularon irresponsablemente con la burbuja inmobiliaria, sobre todo, con las hipotecas de segundo y tercer grado, de prestatarios sin capacidad de pago.
Ya en Chile, Argentina y otros países, se han empezado a encarecer los préstamos, elevando los intereses, para tratar de evitar una peligrosa combinación de inflación entremezclada con iliquidez. ¿Y nosotros? Estamos esperando al Ministro de Economía y Finanzas. Panamá, por bendecido que sea, no es una isla.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América