Crisis recesiva y sus pronósticos
Nos inundan noticias, especulaciones y conjeturas apocalípticas sobre el curso que tendrá la crisis inmobiliaria que atraviesa la economía estadounidense, una preocupación que trasciende a la frágil y dependiente economía de nuestro país. Incluso, se afirma que estos efectos podrían afectar también a las economías asiáticas y, sobre todo, a China, el segundo usuario del Canal de Panamá.
Para algunos, Estados Unidos está pasando por la peor recesión de la historia de su sector inmobiliario con la caída de las nuevas construcciones y ventas de viviendas nuevas en más de un 50%, que ha creado una crisis financiera profunda, sin precedentes, por los desequilibrios entre los precios de bienes raíces y las acciones.
Aunque la Reserva Federal pretende inyectarle liquidez para encontrar un punto de equilibrio reduciendo sus tasas de referencia, algunos escépticos sostienen que es una medida insuficiente y tardía, porque el problema ya no se trata de liquidez, sino de insolvencia ante la enorme disponibilidad de crédito que se puso en agentes sin garantías.
La pregunta obligada es: ¿Hasta qué punto el resto del mundo y países en desarrollo, como Panamá, podrían verse afectados por la crisis? Precisamente, ante la alta dependencia petrolera del país nos exponemos a la contracción del comercio internacional, caídas en los precios de las materias primas ante los efectos de la nueva devaluación del dólar.
Ante esa situación, será menester dinamizar los grandes proyectos de inversión, públicos y privados, que están en curso o están por comenzar, facilitando la optimización de los trámites para elevar la tasa de ocupación sin anclar las expectativas de crecimiento con los flujos de inversión y financiación.
En efecto, en el proyecto en ejecución de la ampliación del Canal panameño para aumentar su capacidad de transporte anual de carga de 300 a 600 millones de toneladas, cuyo costo es de 5,250 millones de dólares, los administradores tendrán que medir el impacto de la devaluación del dólar y compensar estos imponderables con ajustes en cargos y costos adicionales a los peajes, en consulta con la con los usuarios justificado en el comportamiento de la economía mundial, la crisis energética con las inusitadas alzas del petróleo, el acero, el cemento y las tendencias del comercio marítimo internacional.
Lo importante es que los inversionistas extranjeros mantengan la confianza de que Panamá seguirá por la senda de alto crecimiento; que se nos perciba como el país de mejor riesgo en la región, atrayendo inversión extranjera hacia sectores dinámicos como la construcción, la eficiencia de sus instalaciones marítimas y el comercio reportador de la Zona Libre, lo que permitirá mantener el auge de la economía.