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Críticas al libre mercado


Una frecuente crítica al mercado es que la producción de bienes responde a toda clase de demanda, no sólo la inteligente, sino también la trivial y la estúpida. Cuando los productores acuden al mercado de bienes y servicios, ellos responden a lo que el consumidor quiere comprar, sin tomar en cuenta si los consumidores seleccionan inteligentemente o no.
Ante las llamadas "fallas del mercado", a menudo se dice que el libre mercado fomenta la degradación humana, en lugar de la excelencia humana. Eso es parcialmente cierto, pero la gente libre no puede ser programada para actuar bien todo el tiempo. El problema surge cuando se asume que limitando la libertad se pueden evitar esos problemas y que así se avanzará hacia una sociedad perfecta. Esos que quieren remediar las fallas del mercado no son muy diferentes a todos los demás que en un mercado libre se comportan correctamente. Pero lo malo es que suelen estar en una posición de poder donde es mucho más fácil corromperse.
Nadie ha logrado demostrar que el gobierno es una institución superior y sabia, debido a lo cual debe dirigir nuestras vidas. Es cierto que el mercado ofrece cosas que no nos gustan, pero eso no quiere decir que se debe restringir. La gente hace cosas que no debiera hacer, pero esa misma gente no tiene la autoridad de imponernos lo malo, incluyendo sus ideas, a todos los demás.
También es verdad que una talla, un color o un modelo no sirve para todos y lo que es considerado como un buen producto o servicio por algunos puede ser rechazado por otros.
Es el libre mercado lo que ofrece tal diversidad, pero los gustos y valores de la gente no serán los mismos dada la hermosa individualidad del ser humano.
Todos los días ocurren cosas negativas en el libre mercado, pero esa son las excepciones. Lo verdaderamente horrible y negativo ocurre cuando alguien logra el poder de imponernos a todos los demás lo que él cree que es más conveniente y procede a utilizar la fuerza para lograrlo.
Esto es sólo las preliminares del plan de gobierno para poner en práctica una demostración de amor a la patria, acabando con el juega vivo que instituyeron los militares; con el paternalismo que implantó Omar y con el cambia de tolda como el Presidente del Tribunal Electoral en su discurso. Rey muerto, rey puesto.
Panamá necesita de sus hijos, sin intereses partidistas, con desprendimiento y demostrando que solamente así, saldremos adelante. Que viva Panamá y la democracia.

101 años de Panamá América

 
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