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Crónica de lo que pudo ser y no fue 


A manera de una crónica histórica ficticia, de un pasado que pudo ser, pero nunca fue, me permito estos pensamientos como una reflexión. Si los grupos radicales anti-desarrollo hubieran existido en 1905, es posible que en un periódico del recién emancipado Istmo de Panamá, hubiéramos leído este reportaje:

“Grupos radicales presentaron una carta abierta al presidente Manuel Amador Guerrero, exigiendo la suspensión inmediata de la construcción del canal a esclusas, cuyo costo será de $375,000.000. En la referida carta, algunas ONG´s argumentan que los ecosistemas del país sufrirán daños irreversibles por la obra colosal que recién inicia, y tildan de ‘irrisorios’ los beneficios que el proyecto traerá al país y al mundo.

Aducen que la alteración de la flora y fauna será una catástrofe de proporciones inimaginables y el represamiento del río Chagres, que creando el mayor lago artificial del mundo con una superficie de 425 km, modificará terriblemente la hidrología del Chagres que en 50 años se secará.

La creación de una isla de 5,364 hectáreas (Barro Colorado) cambiaría drásticamente el ecosistema de más de 120 especies de animales que migrarán  del bosque tropical húmedo. La entidad gubernamental que estudia los impactos ambientales analiza el proyecto, ya que el mismo no contempla la consulta ciudadana con moradores de 21 comunidades que desaparecerán bajo las aguas del futuro lago.

Algunos dirigentes obreros han reclamado que trabajadores de tez oscura, procedentes del Caribe que hablan un “guari guari” desconocido, están laborando sin permiso de trabajo y que los americanos quieren formar un “sindicato amarillista” trayendo miles de chinos a trabajar en las obras.

“¿Dónde se tirarán las 268,000,000 yardas que se excavarán?”, preguntan algunos. Los ingenieros han informado que se unirán las islas Naos, Perico y Flamenco, pero los detractores dicen que no necesitaremos islas unidas para formar una calzada turística, incluso manifestaron que el relleno ocasionará virajes en las corrientes de agua de la Bahía de Panamá y la temperatura bajará 10 grados en 100 años modificando el clima de la ciudad. “Hay que proteger a las futuras generaciones”, dice la carta.

Según datos, se generarán unas 56,000 plazas de trabajo, pero los opositores refutaron que en 2009 sólo quedará un grupo de 9,000 personas trabajando y el resto del país quedará sumido en la pobreza. “No es un proyecto sostenible”, afirman.

Este diario consultó al Ing. Jefe encargado John Wallace, quien rechazó los señalamientos hechos y reiteró: “Esta obra será la octava maravilla del mundo, su tecnología obedecerá a los más altos estándares, tendrá estrictos parámetros de seguridad y pondrá a Panamá en el mapa marítimo mundial”.

Epílogo: El proyecto del Canal de Panamá creó una franja de protección a la biodiversidad del área que es modelo de conservación a nivel mundial. De haber triunfado la agenda anti-desarrollo en nuestra historia republicana, hoy día hablaríamos del Canal de Nicaragua. Gracias a Dios y a la visión de grandes personajes, la historia fue distinta.

101 años de Panamá América

 
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