Vía crucis
La Caja de Seguro Social (CSS) continúa regateando los medicamentos y servicios médicos a miles de asegurados, jubilados y pensionados que aportan, religiosamente, sus cuotas para contribuir a su existencia y buen funcionamiento.
Son tantos los que nos informan que, con frecuencia, se acercan a las ventanillas de las policlínicas a reclamar medicamentos y no los encuentran, aún tratándose de medicinas de "uso prolongado"; lo que es un serio peligro para la vida de estas personas, ya que la mayoría no puede comprarlas en las farmacias. Mientras esto ocurre en todo el país, la institución efectúa una profusa campaña de publicidad en la que se informa de los adelantos y positivos cambios en beneficio de la salud del pueblo. Al igual que muchos, pienso que las reformas introducidas a la CSS no están logrando los resultados que llenen las aspiraciones de centenares de comunidades, sobre todo en el medio rural que esperan un servicio más óptimo, mejores hospitales, policlínicas y centros de salud que cumplan, a cabalidad, la importante labor de salvaguardar lo más preciado del país.
El Seguro Social tiene fallas médicas, carece de algunos medicamentos y de rayos X, le faltan reactivos de laboratorio; tiene hacinamiento en los hospitales, y hay demora en las citas; padece de lentitud burocrática. Hace falta la participación de los asegurados en la toma de decisiones. La muerte de panameños por envenenamiento con la sustancia dietilenglicol es una verdadera demostración de irresponsabilidad y de ineficiencia, lo que demanda que las autoridades lleven adelante una exhaustiva investigación para conocer la verdad de un hecho insólito que ha enlutecido a muchos hogares. Los culpables deben sentir el peso de la ley, no importa el cuello y corbata que presuman.
La salud del pueblo sigue resentida, porque los recursos con que cuenta la CSS para subsistir no son suficientes para atender una población de asegurados y beneficiarios que va en aumento, y la multiplicidad de servicios que requiere a fin de brindar calidad y cantidad. La institución necesita un estudio profundo para que de allí surjan leyes que, lejos de intereses políticos y personales, constituyan una salvaguarda para la economía de una agencia del Estado que, hoy día, apenas cumple a medias en la protección de la salud de la comunidad nacional.
La CSS comenzó a enfrentarse a los embates polítiqueros de administraciones de gobierno que ignoran su objetivo primordial y permitieron la utilización de sus fondos en préstamos camaroneros y de viviendas que, al final, dieron al traste con su economía. Allí comenzó la quiebra de una entidad que debe ser una esperanza de vida para las clases más humildes. La administración de Martín Torrijos, con el respaldo de buenos panameños, debe salvar esta institución.
Ahora bien, la cuestión no consiste en dejar simplemente de inyectarse heroína o de inhalar cocaína o dejar de beber alcohol o de fumar marihuana. La conducta que está en tinieblas no debe ser simplemente detenida, debe ser reemplazada. No te olvides de este concepto.
Tu conducta de drogadicción debe ser reemplazada. Los hábitos no deben ser solamente quebrantados, sino que deben ser sustituidos por hábitos buenos.
Cuando uno solamente para o deja el hábito de la drogadicción, todavía es un adicto que temporalmente no está practicando el hábito. Hay un cambio auténtico por medio de una reorganización de la vida: cuando tú en verdad has dado una vuelta total a tu forma de vivir. Es entonces cuando has sufrido o experimentado un cambio que perdura.
Ahora, lógicamente aprender esa forma nueva de vivir, reemplazar esos viejos caminos por unos caminos nuevos y santos, solamente se hace con el poder de Dios.
Abandona tus antiguos amigos y guaridas donde te metías. Debes desarrollar y fortalecer nuevos lazos de comunión cristiana, buscar gente buena con quien tú puedes convivir.
Eso es parte del cambio.
En ese nuevo estilo de vida debes ir cultivando una actitud mental positiva.
Quizás necesites un profesional en el campo de la psicología o un sacerdote para que te oriente por el camino espiritual. Practica un deporte, mantén el buen humor, trata de ilusionarte con nuevas metas, sueña con un futuro mejor.
Comprende que una vida arruinada y destruida por la borrachera, es una vida inútil.
En cambio, una vida nueva en el Espíritu, con diferentes hábitos y costumbres, llena de gozo y de sabia dirección motivada por el Espíritu Santo, va a darte satisfacciones increíbles. Vas a contribuir a que este mundo sea mejor y vas hacer que la realidad, en la cual tú estás inmerso, vaya cambiando.
Quiero decirte que sí hay solución a tu problema. En la vida todo tiene solución, si nos encontramos con el Señor.
Cuando uno se siente nuevo en el Espíritu, cuando uno comienza a experimentar la fuerza del poder de Dios en el corazón, cuando reconocemos que Dios es el primero en nuestra existencia, adquirimos un nuevo estilo de vida y trabajamos con más responsabilidad, estudiamos con más profundidad, amamos más a los semejantes, contemplamos la belleza de la naturaleza y el triunfo es seguro.
Comienza ahora mismo. Por la gracia de Dios, tú puedes despojarte de ese mal hábito de la drogadicción o del licor.
Habrá momentos de desaliento, pero si confías en Jesucristo, tendrás éxito.
Todavía estás a tiempo, tú puedes cambiar, puedes dejar el pasado con el poder y la fuerza de Dios, porque ¡con ÉL, tú eres INVENCIBLE!
Son tantos los que nos informan que, con frecuencia, se acercan a las ventanillas de las policlínicas a reclamar medicamentos y no los encuentran, aún tratándose de medicinas de "uso prolongado"; lo que es un serio peligro para la vida de estas personas, ya que la mayoría no puede comprarlas en las farmacias. Mientras esto ocurre en todo el país, la institución efectúa una profusa campaña de publicidad en la que se informa de los adelantos y positivos cambios en beneficio de la salud del pueblo. Al igual que muchos, pienso que las reformas introducidas a la CSS no están logrando los resultados que llenen las aspiraciones de centenares de comunidades, sobre todo en el medio rural que esperan un servicio más óptimo, mejores hospitales, policlínicas y centros de salud que cumplan, a cabalidad, la importante labor de salvaguardar lo más preciado del país.
El Seguro Social tiene fallas médicas, carece de algunos medicamentos y de rayos X, le faltan reactivos de laboratorio; tiene hacinamiento en los hospitales, y hay demora en las citas; padece de lentitud burocrática. Hace falta la participación de los asegurados en la toma de decisiones. La muerte de panameños por envenenamiento con la sustancia dietilenglicol es una verdadera demostración de irresponsabilidad y de ineficiencia, lo que demanda que las autoridades lleven adelante una exhaustiva investigación para conocer la verdad de un hecho insólito que ha enlutecido a muchos hogares. Los culpables deben sentir el peso de la ley, no importa el cuello y corbata que presuman.
La salud del pueblo sigue resentida, porque los recursos con que cuenta la CSS para subsistir no son suficientes para atender una población de asegurados y beneficiarios que va en aumento, y la multiplicidad de servicios que requiere a fin de brindar calidad y cantidad. La institución necesita un estudio profundo para que de allí surjan leyes que, lejos de intereses políticos y personales, constituyan una salvaguarda para la economía de una agencia del Estado que, hoy día, apenas cumple a medias en la protección de la salud de la comunidad nacional.
La CSS comenzó a enfrentarse a los embates polítiqueros de administraciones de gobierno que ignoran su objetivo primordial y permitieron la utilización de sus fondos en préstamos camaroneros y de viviendas que, al final, dieron al traste con su economía. Allí comenzó la quiebra de una entidad que debe ser una esperanza de vida para las clases más humildes. La administración de Martín Torrijos, con el respaldo de buenos panameños, debe salvar esta institución.
Ahora bien, la cuestión no consiste en dejar simplemente de inyectarse heroína o de inhalar cocaína o dejar de beber alcohol o de fumar marihuana. La conducta que está en tinieblas no debe ser simplemente detenida, debe ser reemplazada. No te olvides de este concepto.
Tu conducta de drogadicción debe ser reemplazada. Los hábitos no deben ser solamente quebrantados, sino que deben ser sustituidos por hábitos buenos.
Cuando uno solamente para o deja el hábito de la drogadicción, todavía es un adicto que temporalmente no está practicando el hábito. Hay un cambio auténtico por medio de una reorganización de la vida: cuando tú en verdad has dado una vuelta total a tu forma de vivir. Es entonces cuando has sufrido o experimentado un cambio que perdura.
Ahora, lógicamente aprender esa forma nueva de vivir, reemplazar esos viejos caminos por unos caminos nuevos y santos, solamente se hace con el poder de Dios.
Abandona tus antiguos amigos y guaridas donde te metías. Debes desarrollar y fortalecer nuevos lazos de comunión cristiana, buscar gente buena con quien tú puedes convivir.
Eso es parte del cambio.
En ese nuevo estilo de vida debes ir cultivando una actitud mental positiva.
Quizás necesites un profesional en el campo de la psicología o un sacerdote para que te oriente por el camino espiritual. Practica un deporte, mantén el buen humor, trata de ilusionarte con nuevas metas, sueña con un futuro mejor.
Comprende que una vida arruinada y destruida por la borrachera, es una vida inútil.
En cambio, una vida nueva en el Espíritu, con diferentes hábitos y costumbres, llena de gozo y de sabia dirección motivada por el Espíritu Santo, va a darte satisfacciones increíbles. Vas a contribuir a que este mundo sea mejor y vas hacer que la realidad, en la cual tú estás inmerso, vaya cambiando.
Quiero decirte que sí hay solución a tu problema. En la vida todo tiene solución, si nos encontramos con el Señor.
Cuando uno se siente nuevo en el Espíritu, cuando uno comienza a experimentar la fuerza del poder de Dios en el corazón, cuando reconocemos que Dios es el primero en nuestra existencia, adquirimos un nuevo estilo de vida y trabajamos con más responsabilidad, estudiamos con más profundidad, amamos más a los semejantes, contemplamos la belleza de la naturaleza y el triunfo es seguro.
Comienza ahora mismo. Por la gracia de Dios, tú puedes despojarte de ese mal hábito de la drogadicción o del licor.
Habrá momentos de desaliento, pero si confías en Jesucristo, tendrás éxito.
Todavía estás a tiempo, tú puedes cambiar, puedes dejar el pasado con el poder y la fuerza de Dios, porque ¡con ÉL, tú eres INVENCIBLE!