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Cruzar los dedos


Desde que el gobierno anunció que estaba próximo a presentar el proyecto mediante el cual se reformará la seguridad social, el país se encuentra en vilo. No hay grupo organizado que haya manifestado que conoce el proyecto, o las medidas que contiene. La negociación ha tenido lugar dentro del equipo de gobierno solamente.
Los temores sobre lo radical que puedan ser los cambios, fundados o infundados, son siempre eso, temores y no razones, y sin razones no se puede construir una solución duradera. El problema es que a falta de información fidedigna sobre el contenido de la propuesta gubernamental, algunos han quedado atrapados por sus aprehensiones y no demuestran capacidad de escuchar, dialogar y contraproponer, ni deseos de arribar a un verdadero entendimiento nacional.
En lugar de buscar las condiciones para un debate informado, racional, los sectores sindicalistas parecen estar afilándose las espuelas; el gobierno, como respuesta, ha adquirido más bombas lacrimógenas. Ambos parecen ignorar que todo acto de violencia siempre será la justificación para un nuevo acto de violencia. A los demás no nos queda más que cruzar los dedos y esperar que el Presidente haya tenido buen juicio, y nos presente un buen proyecto, que cause una buena impresión inicial en la clase obrera, en la empresarial, en los estudiantes, etc.
Es de suma importancia que en el inicio de la discusión todos mostremos lo mejor de nosotros mismos, de modo que el debate pueda avanzar por los carriles de la cordura, el desprendimiento y la responsabilidad social.
Ante la posibilidad de que la propuesta del gobierno no satisfaga las expectativas de las grandes mayorías, la sociedad debe redoblar el esfuerzo por hacer planteamientos consecuentes con la necesidad de salvar la situación financiera de la CSS sin entregarse a apasionamientos ni acciones desesperadas, que sólo harán más difícil la forja de una verdadera solución.

101 años de Panamá América

 
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