CSS: Comunicar la inversión compartida
ASEGURAR NUESTRO Seguro es una oportunidad para devolverle salud a una institución que ha dado mucho a la población, pero hoy se encuentra en estado crítico. No obstante, ¿por qué está en colapso la Seguridad Social? Existen dos razones.
Primero, en 1941, cuando se funda el Seguro, Panamá tenía 600 mil habitantes. Ahora rondamos los 3.1 millones. El control de la natalidad y el avance de las ciencias médicas traen un importante cambio demográfico: nos reproducimos menos y vivimos más. Por eso, en los años ´40 existían 58 cotizantes para cada jubilado y ahora sólo cinco.
Segundo, mensualmente, los que trabajamos, cotizamos a un fondo que no está a nuestro nombre, reservado para nuestro retiro futuro. Los aportes de quienes trabajamos, pagan a los que ya están jubilados.
Ante estas realidades, ¿qué opciones tenemos? Es inevitable aumentar el porcentaje de la cuota obrero-patronal, la edad de jubilación y la cantidad de cuotas necesarias para jubilarse. Infelizmente, cada sector propone que los cambios comiencen con el otro.
Para el equipo a cargo de diseñar las reformas, el reto es explicar con comunicación abundante, que las medidas son indispensables y se aplicarían escalonadamente.
Los ciudadanos hablan a la democracia, pero alegan que ésta no les escucha. Ganar una elección con el 47% de los votos, ordena al gobierno ejecutar sus promesas. Tener garantizada una mayoría en la Asamblea, no ordena al gobierno oír sin escuchar.
La comunicación del proceso de reformas al Seguro definirá la forma en que los panameños ejercemos, no solamente la democracia electoral, llena de fiesta cada cinco años, sino otra menos colorida y más tediosa: la democracia diaria y participativa. La radio, ubicua y espontánea, es el medio ideal para lograr ese tipo de comunicación. Ella (igual que los Consejos Consultivos Comunitarios que realiza el gobierno), es el canal más efectivo para oír la voz de los ciudadanos.
La promesa de "salvar el Seguro sin privatizarlo", fue muy inteligente de parte de Torrijos: la privatización es percibida por los asegurados como una reducción o encarecimiento del acceso que tienen a la atención médica. De ahí la urgencia de separar en la práctica -y en la mente de la gente- el tema médico del tema de las jubilaciones.
La promesa de Torrijos, también impone un reto semántico que los voceros tendrán que superar.
Convencer sobre la necesidad de que el Seguro contrate servicios de salud en hospitales privados no será fácil. Explicar que el costo paciente/cama en el Seguro es el más caro, puede ayudar. Convencer sobre la necesidad de fortalecer y fomentar las administradoras de fondos de pensiones, no será fácil. Explicar que éstas promueven el ahorro nacional y que no sustituyen, sino que complementan el "pilar solidario", puede ayudar.
El corazón del Seguro Social bombeaba saludable hace 64 años. Ahora se encuentra moribundo. Fortalecerlo, será una provechosa inversión compartida.
Comuniquémosla bien.
Primero, en 1941, cuando se funda el Seguro, Panamá tenía 600 mil habitantes. Ahora rondamos los 3.1 millones. El control de la natalidad y el avance de las ciencias médicas traen un importante cambio demográfico: nos reproducimos menos y vivimos más. Por eso, en los años ´40 existían 58 cotizantes para cada jubilado y ahora sólo cinco.
Segundo, mensualmente, los que trabajamos, cotizamos a un fondo que no está a nuestro nombre, reservado para nuestro retiro futuro. Los aportes de quienes trabajamos, pagan a los que ya están jubilados.
Ante estas realidades, ¿qué opciones tenemos? Es inevitable aumentar el porcentaje de la cuota obrero-patronal, la edad de jubilación y la cantidad de cuotas necesarias para jubilarse. Infelizmente, cada sector propone que los cambios comiencen con el otro.
Para el equipo a cargo de diseñar las reformas, el reto es explicar con comunicación abundante, que las medidas son indispensables y se aplicarían escalonadamente.
Los ciudadanos hablan a la democracia, pero alegan que ésta no les escucha. Ganar una elección con el 47% de los votos, ordena al gobierno ejecutar sus promesas. Tener garantizada una mayoría en la Asamblea, no ordena al gobierno oír sin escuchar.
La comunicación del proceso de reformas al Seguro definirá la forma en que los panameños ejercemos, no solamente la democracia electoral, llena de fiesta cada cinco años, sino otra menos colorida y más tediosa: la democracia diaria y participativa. La radio, ubicua y espontánea, es el medio ideal para lograr ese tipo de comunicación. Ella (igual que los Consejos Consultivos Comunitarios que realiza el gobierno), es el canal más efectivo para oír la voz de los ciudadanos.
La promesa de "salvar el Seguro sin privatizarlo", fue muy inteligente de parte de Torrijos: la privatización es percibida por los asegurados como una reducción o encarecimiento del acceso que tienen a la atención médica. De ahí la urgencia de separar en la práctica -y en la mente de la gente- el tema médico del tema de las jubilaciones.
La promesa de Torrijos, también impone un reto semántico que los voceros tendrán que superar.
Convencer sobre la necesidad de que el Seguro contrate servicios de salud en hospitales privados no será fácil. Explicar que el costo paciente/cama en el Seguro es el más caro, puede ayudar. Convencer sobre la necesidad de fortalecer y fomentar las administradoras de fondos de pensiones, no será fácil. Explicar que éstas promueven el ahorro nacional y que no sustituyen, sino que complementan el "pilar solidario", puede ayudar.
El corazón del Seguro Social bombeaba saludable hace 64 años. Ahora se encuentra moribundo. Fortalecerlo, será una provechosa inversión compartida.
Comuniquémosla bien.