CSS: El costo político que nadie quiere pagar
De la Ley 23 de 30 de marzo de 1941 que originalmente promulgó la creación de la Caja de Seguro Social (CSS), poco queda. Hasta 1991 ya había sufrido 95 modificaciones, mediante leyes y decretos. Sólo Dios sabe cuántos cambios más le han impuesto en estos 11 años. Con esto, no cabe la menor duda que la esencia y función principal para la que fue creada la CSS se desvaneció, trayendo consigo la penosa situación administrativa que le aqueja hoy día. Esta versión original de la ley establecía que el organismo brindaría atención médica sólo a los asegurados (no a los beneficiarios o dependientes).
Procedí a analizar el problema con más detenimiento y, al igual que otros ciudadanos, di con la razón que originó el embrollo por el que atraviesa la CSS. Para que lo vislumbre mejor, sólo hágase una simple pregunta: ¿En qué país del mundo un solo cotizante paga la atención médica de 4 ó 5 personas más? Esa es una carga impositiva que ni la potencia más grande del planeta puede aguantar.
La Constitución Política de 1972, que está vigente, establece en su artículo 105: "Es función del Estado velar por la salud de la población de la República". Hasta allí, todo está bien. Sin embargo, lo que en verdad ha ocasionado la ruina de la CSS es el artículo 111: "Los sectores gubernamentales de salud, incluyendo sus instituciones autónomas y seminautónomas, intégranse orgánica y funcionalmente. La ley reglamentará esta materia".
Por eso surgió el Sistema Integrado de Salud y los dirigentes de aquella época tuvieron la genial idea de endosarle a la CSS, en su mayoría, el trabajo que tenían que hacer y que la Constitución les exigía, en calidad de gobernantes del Estado.
Más claro no lo puedo exponer. Comprendí por qué la CSS está como está. La única solución viable es devolver la institución a sus legítimos dueños: los asegurados. Se tienen que olvidar de prestarle servicios médicos a los beneficiarios o dependientes, que no pagan ni un céntimo de cuota. De que suena frívolo, veleidoso y lascivo, suena. Pero es una verdad de acuño; como un secreto a voces que no se puede ocultar.
Lamentablemente, implementar esta solución y eliminar el problema de raíz, trae consigo un riesgo y un costo político que ni administradores, candidatos o presidentes va a asumir. El colapso de la CSS lo evitará un "administrador de verdad", que tenga los pantalones "bien puestos" para devolverle al gobierno central la responsabilidad social, constitucional, política y moral que durante largos años ha eludido, como lo es suministrar salud a los panameños.
Pueden decir lo que quieran, pero la "verdad es un virus" y la esencia de la CSS se centra en ser un organismo independiente, privado y totalmente alejado de manipulaciones políticas. Si los asegurados quieren incluir a sus familiares o dependientes, deben pagar entonces mayor cuota. Así de simple.
¿Qué panameño va a aceptar eso? Quizás muchos no, pero otros sí; aquellos que no quieren estar en una cama cuando estén hospitalizados; aquellos que quieren encontrar medicinas cuando vayan a las farmacias del Seguro; aquellos que no deseen pararse a las tres de la mañana para hacer una fila y tener que esperar seis meses para que les den una cita.
El anteproyecto que propone el Sr. Juan Jované insulta el intelecto humano. ¿Qué va a conseguir con eso: 28 millones de dólares? ¿Acaso ese dinero va a resolver el problema de la CSS "per secula seculorum"? Además, ¿en esos 28 millones está incluida la parte que el Estado tiene que aportar en concepto de cuota patronal?
Le solicito al Sr. Jované, como funcionario que es, que deje de faltarle el respeto a los miles de asegurados de este país, con sus ideas absurdas y se decida a "agarrar al toro por los cuernos". Por favor, tampoco pierda el tiempo tratando de encontrar a los 142 mil empleados que no cotizan. ¿No se ha puesto a pensar que ellos también tienen beneficiarios? No le cargue más problemas al Seguro. La institución no puede con lo que tiene, como para que usted venga a echarle más leña al fuego.
Si hace 100 años nos independizamos de Colombia, la CSS puede independizarse del Gobierno. Así, y sólo así, verá la luz al final del túnel, permitiendo que miles de panameños, como yo, tengamos la tranquilidad de que cuando llegue el momento de jubilarnos, habrá plata en las arcas de la institución.
El proceso de regresión y liberación de la carga impositiva actual puede tomar tiempo, pero con un buen plan estratégico se puede lograr. La solución es simple y factible. Sr. Jované: en vez de sugerir proyectos absurdos, centre su administración en librar a la CSS de las garras del gobierno central. Haga que éste asuma su responsabilidad constitucional. Y por lo que más quiera reconozca, de una buena vez, que "en la vida no hay nada imposible, sino hombres incapaces".
(jayamal@hotmail.com)
Rodrigo Farrugia: "Sinceramente a todos nos preocupa, como padres de familia, lo que está ocurriendo, aunque me parece que en algunas ocasiones por el nerviosismo que mantienen los padres, se agrandan las cosas más de lo que es. A veces si alguien vuelve a ver al niño porque es muy simpático, ya creen que se lo quieren llevar. Creo que hay que tener un poquito más de responsabilidad en lo que se va a decir o a actuar. No quiero decir que no haya que tener la precaución y el miedo. En este centro a nosotros no es que no nos preocupa, pero aquí hay una seguridad bastante amplia y en tres años nunca he encontrado a un niño solo y no entra cualquier persona".
Roberto Pérez: "Sí, pero esto nos demuestra que hay que ser mucho más precavido con lo que está pasando. A mí me encanta este COI porque es muy seguro. Tiene su seguridad y aquí no entra nadie, a menos que sea un padre. Pero sí nos preocupa bastante lo que está sucediendo ahora mismo. Pienso que ni la misma Policía sabe lo que está pasando. Creo que estos son casos aislados".
Germán Centella: "Bueno, eso depende del lugar donde tengamos a nuestros hijos. Por ejemplo, aquí yo lo dejo con mucha tranquilidad porque sé que aquí lo cuidan, pero existe mucha incertidumbre entre la población por todas las denuncias".
Alfredo Bernacony: "Sí. A cualquiera de nosotros que somos padres nos preocupa esto que está pasando"
Procedí a analizar el problema con más detenimiento y, al igual que otros ciudadanos, di con la razón que originó el embrollo por el que atraviesa la CSS. Para que lo vislumbre mejor, sólo hágase una simple pregunta: ¿En qué país del mundo un solo cotizante paga la atención médica de 4 ó 5 personas más? Esa es una carga impositiva que ni la potencia más grande del planeta puede aguantar.
La Constitución Política de 1972, que está vigente, establece en su artículo 105: "Es función del Estado velar por la salud de la población de la República". Hasta allí, todo está bien. Sin embargo, lo que en verdad ha ocasionado la ruina de la CSS es el artículo 111: "Los sectores gubernamentales de salud, incluyendo sus instituciones autónomas y seminautónomas, intégranse orgánica y funcionalmente. La ley reglamentará esta materia".
Por eso surgió el Sistema Integrado de Salud y los dirigentes de aquella época tuvieron la genial idea de endosarle a la CSS, en su mayoría, el trabajo que tenían que hacer y que la Constitución les exigía, en calidad de gobernantes del Estado.
Más claro no lo puedo exponer. Comprendí por qué la CSS está como está. La única solución viable es devolver la institución a sus legítimos dueños: los asegurados. Se tienen que olvidar de prestarle servicios médicos a los beneficiarios o dependientes, que no pagan ni un céntimo de cuota. De que suena frívolo, veleidoso y lascivo, suena. Pero es una verdad de acuño; como un secreto a voces que no se puede ocultar.
Lamentablemente, implementar esta solución y eliminar el problema de raíz, trae consigo un riesgo y un costo político que ni administradores, candidatos o presidentes va a asumir. El colapso de la CSS lo evitará un "administrador de verdad", que tenga los pantalones "bien puestos" para devolverle al gobierno central la responsabilidad social, constitucional, política y moral que durante largos años ha eludido, como lo es suministrar salud a los panameños.
Pueden decir lo que quieran, pero la "verdad es un virus" y la esencia de la CSS se centra en ser un organismo independiente, privado y totalmente alejado de manipulaciones políticas. Si los asegurados quieren incluir a sus familiares o dependientes, deben pagar entonces mayor cuota. Así de simple.
¿Qué panameño va a aceptar eso? Quizás muchos no, pero otros sí; aquellos que no quieren estar en una cama cuando estén hospitalizados; aquellos que quieren encontrar medicinas cuando vayan a las farmacias del Seguro; aquellos que no deseen pararse a las tres de la mañana para hacer una fila y tener que esperar seis meses para que les den una cita.
El anteproyecto que propone el Sr. Juan Jované insulta el intelecto humano. ¿Qué va a conseguir con eso: 28 millones de dólares? ¿Acaso ese dinero va a resolver el problema de la CSS "per secula seculorum"? Además, ¿en esos 28 millones está incluida la parte que el Estado tiene que aportar en concepto de cuota patronal?
Le solicito al Sr. Jované, como funcionario que es, que deje de faltarle el respeto a los miles de asegurados de este país, con sus ideas absurdas y se decida a "agarrar al toro por los cuernos". Por favor, tampoco pierda el tiempo tratando de encontrar a los 142 mil empleados que no cotizan. ¿No se ha puesto a pensar que ellos también tienen beneficiarios? No le cargue más problemas al Seguro. La institución no puede con lo que tiene, como para que usted venga a echarle más leña al fuego.
Si hace 100 años nos independizamos de Colombia, la CSS puede independizarse del Gobierno. Así, y sólo así, verá la luz al final del túnel, permitiendo que miles de panameños, como yo, tengamos la tranquilidad de que cuando llegue el momento de jubilarnos, habrá plata en las arcas de la institución.
El proceso de regresión y liberación de la carga impositiva actual puede tomar tiempo, pero con un buen plan estratégico se puede lograr. La solución es simple y factible. Sr. Jované: en vez de sugerir proyectos absurdos, centre su administración en librar a la CSS de las garras del gobierno central. Haga que éste asuma su responsabilidad constitucional. Y por lo que más quiera reconozca, de una buena vez, que "en la vida no hay nada imposible, sino hombres incapaces".
(jayamal@hotmail.com)
Rodrigo Farrugia: "Sinceramente a todos nos preocupa, como padres de familia, lo que está ocurriendo, aunque me parece que en algunas ocasiones por el nerviosismo que mantienen los padres, se agrandan las cosas más de lo que es. A veces si alguien vuelve a ver al niño porque es muy simpático, ya creen que se lo quieren llevar. Creo que hay que tener un poquito más de responsabilidad en lo que se va a decir o a actuar. No quiero decir que no haya que tener la precaución y el miedo. En este centro a nosotros no es que no nos preocupa, pero aquí hay una seguridad bastante amplia y en tres años nunca he encontrado a un niño solo y no entra cualquier persona".
Roberto Pérez: "Sí, pero esto nos demuestra que hay que ser mucho más precavido con lo que está pasando. A mí me encanta este COI porque es muy seguro. Tiene su seguridad y aquí no entra nadie, a menos que sea un padre. Pero sí nos preocupa bastante lo que está sucediendo ahora mismo. Pienso que ni la misma Policía sabe lo que está pasando. Creo que estos son casos aislados".
Germán Centella: "Bueno, eso depende del lugar donde tengamos a nuestros hijos. Por ejemplo, aquí yo lo dejo con mucha tranquilidad porque sé que aquí lo cuidan, pero existe mucha incertidumbre entre la población por todas las denuncias".
Alfredo Bernacony: "Sí. A cualquiera de nosotros que somos padres nos preocupa esto que está pasando"