¿Cuál Navidad?
Unos días antes de la Navidad, durante el tradicional rezo del Ángelus del pasado domingo, en la plaza de San Pedro en Roma, el papa Benedicto XVI hizo un llamado a los cristianos para que le encontraran un sentido mucho más religioso a estas fechas. Pero las críticas sobre la forma que adquieren las festividades religiosas no solo provienen del Vaticano. En todas partes se oyen numerosos cuestionamientos sobre la superficialidad y el grosero materialismo que impera durante estas fechas; una tendencia que tuvo su peor expresión pública en la extraña parafernalia -supuestamente navideña- instalada por el Alcalde Vallarino en la Cinta Costera.
Los cristianos panameños se están alejando del humilde pesebre de Belén y han convertido esta fechas en agotadoras comilonas, costosísimas celebraciones, compras de regalos y más regalos donde enjambres de consumidores se han convertido también en depredadores de energía, justo ahora que todos se quejan del costo de la canasta básica, del petróleo y el precio de la energía eléctrica.
Y donde la Navidad resulta realmente ajena al sentido religioso del que hablaba el papa Benedicto XVI es en los centros comerciales, convertidos hoy día en los verdaderos templos de los consumidores cristianos, los que han olvidado que el hijo de Dios nació para llevar amor donde había odio, alegría donde reinaba la tristeza y la verdad donde se ocultaba la falsedad. Esa Navidad y no la de los excesos materiales es la que hay que recuperar en Panamá.