¿Cuáles son las reformas saca plata?
PARA LA FECHA en que este artículo verá la luz pública, espero se haya despejado, por lo menos, el misterio de la propuesta oficial sobre las reformas tributarias, o "las reformas fiscales integrales" como alguno de sus voceros suelen denominarlas. Cuando se conozca su contenido sabremos si son una u otra cosa, aunque ese aspecto es para una discusión posterior.
Todavía no deja de sorprender que un equipo de gobierno que supuestamente estuvo preparándose para administrar el Estado, desde que el PRD perdió las elecciones de 1999; que, además, tuvo los cuatro meses de la transición para preparar las propuestas que anunció con bombos y platillos en la campaña electoral, y que ya ha ejercido el poder por otros cuatro meses, no hubiera sido capaz, antes, de poner sobre la mesa un texto claro y concreto.
En septiembre del año pasado escribí que al nuevo gobierno le convenía aprovechar sus primeros días, cuando todavía flotaba en el aire la fanfarria de su inauguración, para atacar, luego de aprobadas las reformas a la Constitución, otros problemas medulares, entre ellos, la reforma a la Ley Orgánica del Seguro Social, las superanunciadas reformas fiscales y la ampliación del Canal. Es conocido que prefirieron hacerse los sordos y los mudos frente a la creciente demanda de la ciudadanía por conocer qué es lo que se cocina en las esferas oficiales.
La conducta oficial mereció una primera reprobación en un sondeo popular al cumplirse los primeros tres meses de su gestión. Sin embargo, en el tiempo transcurrido desde entonces, a pesar del creciente descontento general, aumentado por el anuncio de la convocatoria de la Asamblea a sesiones extraordinarias, se ha mantenido el mutismo oficial y al país en ayunas.
¿Por qué el señor Torrijos y sus asesores decidieron ocultar sus cartas e ignorar las demandas de que se pospusieran las sesiones extraordinarias y permitir una adecuada divulgación y consulta de sus desconocidas propuestas?
Como todo período de incertidumbre y misterio sobre las intenciones del gobierno invita a las especulaciones, adelantaré las mías: 1) Porque, o no era verdad que tuvieran una propuesta concreta o porque decidieron que no les convenía divulgarla, antes de contratar los nuevos endeudamientos que por más de 1,000 millones de dólares han concretado en los primeros cuatro meses del gobierno; 2) Porque decidieron montar una estrategia "tres en uno", consistente en manejar como un paquete integral la reforma fiscal, los cambios a la seguridad social y la ampliación del Canal; y 3) Porque el rebaño aún estaba disperso y no todos los diputados oficialistas estaban dentro del juego.
El primero de los aspectos mencionados no requiere de mayor ampliación. Lo cierto es que no se divulgó ninguna propuesta, pero se contrajo más deuda pública con la justificación de que los ingresos fiscales calculados para el año 2004 eran insuficientes.
En cuanto al segundo, el hilo de conducción es menos transparente pero el propósito evidente. El gobierno ha optado por utilizar "sus soluciones" a la supuesta crisis fiscal para aumentar los impuestos, y las reformas que "salvaría de la quiebra" al Seguro Social como trampolines para lanzarse a la consecución de los financiamientos para la ampliación del Canal. Su hipótesis es que al procurarle mayores ingresos al Estado mediante la reforma tributaria y "fondear" la Caja con nuevos recursos, entonces tendría mano libre para utilizar el aval del mismo Estado para buscar los 10,000 millones que demandaría la ampliación del Canal.
El tercero ha quedado en evidencia con las más recientes conductas del gobierno. Sume usted la abrupta cancelación del Consejo de Gabinete de hace unos días, en el que se iban a aprobar la reforma fiscal, los rumores sobre desacuerdos entre los legisladores oficialistas y el reciente comunicado de la cúpula del PRD, expresándole su respaldo incondicional al señor Torrijos y saque su propia conclusión. Por mi parte, creo que todavía está por verse si el respaldo del CEN del PRD refleja también el pensamiento íntimo de los diputados oficialistas.
Sobre el contenido concreto de las propuestas gubernamentales comentaré en un próximo artículo. Por lo pronto, quiero señalar, primero, que el gobierno comete un error al desatender el pedido de que se pospongan las sesiones extraordinarias, para permitir una amplia consulta de la propuesta tributaria y de las reformas a la seguridad social y, segundo, que no debe desestimar el descontento que ya comienza a extenderse, tanto sobre la reforma tributaria como sobre las medidas para "supuestamente salvar al Seguro Social. Por todo lo que se ve y se escucha, en ambos casos, nuevamente se castigará a los más pobres. Y no creo que será fácil imponerlas, aun haciendo uso de la aplanadora legislativa con que cuenta el PRD.
Todavía no deja de sorprender que un equipo de gobierno que supuestamente estuvo preparándose para administrar el Estado, desde que el PRD perdió las elecciones de 1999; que, además, tuvo los cuatro meses de la transición para preparar las propuestas que anunció con bombos y platillos en la campaña electoral, y que ya ha ejercido el poder por otros cuatro meses, no hubiera sido capaz, antes, de poner sobre la mesa un texto claro y concreto.
En septiembre del año pasado escribí que al nuevo gobierno le convenía aprovechar sus primeros días, cuando todavía flotaba en el aire la fanfarria de su inauguración, para atacar, luego de aprobadas las reformas a la Constitución, otros problemas medulares, entre ellos, la reforma a la Ley Orgánica del Seguro Social, las superanunciadas reformas fiscales y la ampliación del Canal. Es conocido que prefirieron hacerse los sordos y los mudos frente a la creciente demanda de la ciudadanía por conocer qué es lo que se cocina en las esferas oficiales.
La conducta oficial mereció una primera reprobación en un sondeo popular al cumplirse los primeros tres meses de su gestión. Sin embargo, en el tiempo transcurrido desde entonces, a pesar del creciente descontento general, aumentado por el anuncio de la convocatoria de la Asamblea a sesiones extraordinarias, se ha mantenido el mutismo oficial y al país en ayunas.
¿Por qué el señor Torrijos y sus asesores decidieron ocultar sus cartas e ignorar las demandas de que se pospusieran las sesiones extraordinarias y permitir una adecuada divulgación y consulta de sus desconocidas propuestas?
Como todo período de incertidumbre y misterio sobre las intenciones del gobierno invita a las especulaciones, adelantaré las mías: 1) Porque, o no era verdad que tuvieran una propuesta concreta o porque decidieron que no les convenía divulgarla, antes de contratar los nuevos endeudamientos que por más de 1,000 millones de dólares han concretado en los primeros cuatro meses del gobierno; 2) Porque decidieron montar una estrategia "tres en uno", consistente en manejar como un paquete integral la reforma fiscal, los cambios a la seguridad social y la ampliación del Canal; y 3) Porque el rebaño aún estaba disperso y no todos los diputados oficialistas estaban dentro del juego.
El primero de los aspectos mencionados no requiere de mayor ampliación. Lo cierto es que no se divulgó ninguna propuesta, pero se contrajo más deuda pública con la justificación de que los ingresos fiscales calculados para el año 2004 eran insuficientes.
En cuanto al segundo, el hilo de conducción es menos transparente pero el propósito evidente. El gobierno ha optado por utilizar "sus soluciones" a la supuesta crisis fiscal para aumentar los impuestos, y las reformas que "salvaría de la quiebra" al Seguro Social como trampolines para lanzarse a la consecución de los financiamientos para la ampliación del Canal. Su hipótesis es que al procurarle mayores ingresos al Estado mediante la reforma tributaria y "fondear" la Caja con nuevos recursos, entonces tendría mano libre para utilizar el aval del mismo Estado para buscar los 10,000 millones que demandaría la ampliación del Canal.
El tercero ha quedado en evidencia con las más recientes conductas del gobierno. Sume usted la abrupta cancelación del Consejo de Gabinete de hace unos días, en el que se iban a aprobar la reforma fiscal, los rumores sobre desacuerdos entre los legisladores oficialistas y el reciente comunicado de la cúpula del PRD, expresándole su respaldo incondicional al señor Torrijos y saque su propia conclusión. Por mi parte, creo que todavía está por verse si el respaldo del CEN del PRD refleja también el pensamiento íntimo de los diputados oficialistas.
Sobre el contenido concreto de las propuestas gubernamentales comentaré en un próximo artículo. Por lo pronto, quiero señalar, primero, que el gobierno comete un error al desatender el pedido de que se pospongan las sesiones extraordinarias, para permitir una amplia consulta de la propuesta tributaria y de las reformas a la seguridad social y, segundo, que no debe desestimar el descontento que ya comienza a extenderse, tanto sobre la reforma tributaria como sobre las medidas para "supuestamente salvar al Seguro Social. Por todo lo que se ve y se escucha, en ambos casos, nuevamente se castigará a los más pobres. Y no creo que será fácil imponerlas, aun haciendo uso de la aplanadora legislativa con que cuenta el PRD.