Cuando la Caja parece no tener fondo
La Caja de Seguro Social ha manejado presupuestos en los cientos y hasta miles de millones de balboas por muchos años. Las cifras astronómicas que entraban y salían de la Caja hacían creer que los fondos eran infinitos y sus administradores, y los gobernantes que los colocaban, hicieron del Seguro Social la caja menuda de muchos gobiernos. El abuso de estos fondos produjo, a lo largo de los años, numerosos escándalos y otras tantas advertencias sobre el ominoso futuro de la institución si no se hacían oportunos correctivos. La danza de millones y la ligereza con la que se aumentaban beneficios y se disminuían los requisitos para recibir los mismos, produjo tanto abusos financieros como graves desajustes estructurales que comprometieron seriamente la viabilidad financiera de la institución.
La caja sin fondo, pero con muchos fondos, en la que degeneró la Caja de Seguro Social, invitó al desgreño administrativo, y la falta de transparencia con la que se ha acostumbrado a llevar la cosa pública, produjo una maraña burocrática que difícilmente le rendía cuentas a nadie y que cuando lo hacía era de manera poco confiable e ininteligible. Por demasiado tiempo se trató de salvar la Caja con los ojos vendados y con las manos atadas. Los señalamientos de desfalcos, malas inversiones, morosidades excesivas hicieron creer a la opinión pública que sólo se requería una administración honesta para salvar al Seguro. Esto realmente no era suficiente, pero sí parecía un buen comienzo.
Aún para aquellos que comprendían que no es lo mismo ser un economista teórico que un administrador eficiente, Juan Jované era percibido como un hombre honesto y de gran sensibilidad social, que seguramente comprendía la grave coyuntura que atravesaba nuestra entidad de seguridad social y que contribuiría a su adecentamiento, además de colaborar con el proceso de reestructuración financiera indispensable para su viabilidad a corto mediano y largo plazo. Incluso aquellos que conocían sus orientaciones ideológicas tenían la esperanza que los años y los fracasos de los modelos marxistas, lo hubieran moderado en su visión de la economía. Jované llegó a la Dirección de la CSS de la mano de muchos factores de poder tanto políticos como sociales, es lamentable que no supiera cómo soltarse de ellos.
El nuevo escándalo que envuelve a la Caja ya no es de dudosas inversiones en planes de viviendas, ni de evasión de cuotas, tampoco se refiere a la morosidad del gobierno o de los empresarios, ni a la falta de medicamentos para alguna dolencia específica. El nuevo escándalo del Seguro es doblemente destructivo. No sólo da indicios de una administración irresponsable frente a la gravedad de la crisis de la institución, sino que derrumba como a un ídolo de pies de barro, a una persona que aún sus detractores más virulentos presentaban como un hombre honesto.
Las cartas y memorandos con los que se solicitaban y se ordenaban los nombramientos, señalan un escandaloso patrimonialismo de parte del director del Seguro Social y de los poderosos políticos y sindicalistas que lo pusieron allí. El que haya tenido que transcurrir casi cinco años para que estas irregularidades se den a conocer tampoco deja bien parados a los antiguos aliados y hoy adversarios de Jované. Lo importante es que ni Juan Jované es lo que creíamos que era ni los problemas de la seguridad social se resolverán con administradores como él. Es hora de elevar realmente el tema a categoría de Estado y de sacar las manos de la Caja.
Más del 90 % de esos análisis se completan en menos de tres semanas. Es posible que los estudiantes que estudian o trabajan en determinados campos científicos tengan que esperar más tiempo, pero los análisis de seguridad para la transferencia de tecnología no son nuevos y eran parte del proceso de concesión de visas antes del 11 de septiembre.
El examen de los documentos del gobierno estadounidense para ver la información sobre estudiantes y visitantes que trabajan en campos estratégicamente sensibles implica una gran responsabilidad. El hecho de que una persona trabaje en uno de estos campos no significa que se le negará la visa, pero sí significa que deberá someter la solicitud con tiempo suficiente para que se haga la verificación requerida de los antecedentes.
Tanto los solicitantes como sus anfitriones en Estados Unidos deben tener en cuenta la necesidad de esta verificación adicional y hacer sus planes como corresponda.
Las políticas de visas tienen por objeto lograr el máximo de seguridad para Estados Unidos y, al mismo tiempo, alentar a los visitantes legítimos, incluso estudiantes, a que vengan al país. Estas dos metas de seguridad fronteriza y puertas abiertas en ninguna otra cosa tienen mayor significación que en nuestro deseo de atraer los mejores estudiantes del mundo a Estados Unidos. Esperamos que ellos y sus países se beneficien de los conocimientos y la educación excepcional que pueden ofrecer al mundo las universidades de Estados Unidos.
*Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Consulares.
La caja sin fondo, pero con muchos fondos, en la que degeneró la Caja de Seguro Social, invitó al desgreño administrativo, y la falta de transparencia con la que se ha acostumbrado a llevar la cosa pública, produjo una maraña burocrática que difícilmente le rendía cuentas a nadie y que cuando lo hacía era de manera poco confiable e ininteligible. Por demasiado tiempo se trató de salvar la Caja con los ojos vendados y con las manos atadas. Los señalamientos de desfalcos, malas inversiones, morosidades excesivas hicieron creer a la opinión pública que sólo se requería una administración honesta para salvar al Seguro. Esto realmente no era suficiente, pero sí parecía un buen comienzo.
Aún para aquellos que comprendían que no es lo mismo ser un economista teórico que un administrador eficiente, Juan Jované era percibido como un hombre honesto y de gran sensibilidad social, que seguramente comprendía la grave coyuntura que atravesaba nuestra entidad de seguridad social y que contribuiría a su adecentamiento, además de colaborar con el proceso de reestructuración financiera indispensable para su viabilidad a corto mediano y largo plazo. Incluso aquellos que conocían sus orientaciones ideológicas tenían la esperanza que los años y los fracasos de los modelos marxistas, lo hubieran moderado en su visión de la economía. Jované llegó a la Dirección de la CSS de la mano de muchos factores de poder tanto políticos como sociales, es lamentable que no supiera cómo soltarse de ellos.
El nuevo escándalo que envuelve a la Caja ya no es de dudosas inversiones en planes de viviendas, ni de evasión de cuotas, tampoco se refiere a la morosidad del gobierno o de los empresarios, ni a la falta de medicamentos para alguna dolencia específica. El nuevo escándalo del Seguro es doblemente destructivo. No sólo da indicios de una administración irresponsable frente a la gravedad de la crisis de la institución, sino que derrumba como a un ídolo de pies de barro, a una persona que aún sus detractores más virulentos presentaban como un hombre honesto.
Las cartas y memorandos con los que se solicitaban y se ordenaban los nombramientos, señalan un escandaloso patrimonialismo de parte del director del Seguro Social y de los poderosos políticos y sindicalistas que lo pusieron allí. El que haya tenido que transcurrir casi cinco años para que estas irregularidades se den a conocer tampoco deja bien parados a los antiguos aliados y hoy adversarios de Jované. Lo importante es que ni Juan Jované es lo que creíamos que era ni los problemas de la seguridad social se resolverán con administradores como él. Es hora de elevar realmente el tema a categoría de Estado y de sacar las manos de la Caja.
Más del 90 % de esos análisis se completan en menos de tres semanas. Es posible que los estudiantes que estudian o trabajan en determinados campos científicos tengan que esperar más tiempo, pero los análisis de seguridad para la transferencia de tecnología no son nuevos y eran parte del proceso de concesión de visas antes del 11 de septiembre.
El examen de los documentos del gobierno estadounidense para ver la información sobre estudiantes y visitantes que trabajan en campos estratégicamente sensibles implica una gran responsabilidad. El hecho de que una persona trabaje en uno de estos campos no significa que se le negará la visa, pero sí significa que deberá someter la solicitud con tiempo suficiente para que se haga la verificación requerida de los antecedentes.
Tanto los solicitantes como sus anfitriones en Estados Unidos deben tener en cuenta la necesidad de esta verificación adicional y hacer sus planes como corresponda.
Las políticas de visas tienen por objeto lograr el máximo de seguridad para Estados Unidos y, al mismo tiempo, alentar a los visitantes legítimos, incluso estudiantes, a que vengan al país. Estas dos metas de seguridad fronteriza y puertas abiertas en ninguna otra cosa tienen mayor significación que en nuestro deseo de atraer los mejores estudiantes del mundo a Estados Unidos. Esperamos que ellos y sus países se beneficien de los conocimientos y la educación excepcional que pueden ofrecer al mundo las universidades de Estados Unidos.
*Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Consulares.