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Cuando los medios callan, las democracias mueren


De la obra de ese gran luchador por la libertad de expresión, Rafael Pérez Jaramillo, "Expresión de Libertad", he querido extraer la cita que hace del ilustre panameño, fundador de El Panamá América, Don Harmodio Arias, cuando sentenció: "La sanción de la opinión pública en los países civilizados es eficacísima en la corrección de ciertas corruptelas y en la represión de determinados abusos. Para ello es preciso que el público los conozca. Y si al publicarse la relación de un hecho reprensible (...), se omiten elementos de carácter sustancial, el público no podrá formarse un concepto claro y completo del mal apuntado..."
Yo agrego al concepto del ilustre, lo que con tristeza observamos hoy, "Cuando los medios callan, las democracias mueren". Lo anterior es la razón por la que los que producen golpes de Estado, la primera medida que llevan a cabo es la de silenciar y controlar los medios de comunicación, porque están llamados a ser los guardianes de la libertad.
Pero, desafortunadamente, en todas las democracias del mundo, aún en las más grandes, los medios de comunicación son los instrumentos del poder político y del poder económico, para imponer sus intereses.
Por eso quiero en esta hora de trascendental importancia para nuestro país, en que se está jugando con el futuro de nuestra incipiente democracia, en la cual es necesaria una transformación del Estado panameño y se debaten temas tan importantes como los cambios constitucionales necesarios y la legislación necesaria para frenar el crecimiento desmesurado de los índices de violencia contra la integridad física de los ciudadanos, hacer un llamado a los medios para que los temas sean tratados por ellos con la objetividad y responsabilidad que el momento histórico exige. Que por un momento se dejen al lado los intereses políticos y económicos que en muchas ocasiones defienden, sin tener en cuenta lo que es mejor para todos los panameños.
De la seguridad jurídica que puedan garantizar las instituciones que tienen en sus manos la Administración de Justicia y de la protección de la vida, honra y bienes que puedan brindar las autoridades competentes a todos los nacionales y extranjeros en nuestro territorio, depende en gran medida el que como país lleguemos a lograr un desarrollo económico sostenible. Son muchas las ocasiones en que a los medios de comunicación llegan informaciones sobre conductas de funcionarios del sector público y del sector privado que comprometen la seguridad jurídica del país, y dichas informaciones o no son dadas a la opinión pública o se manipulan a favor de intereses políticos o económicos.
En el caso de la Administración de Justicia y de sus entes colaboradores, no les gusta que se ponga en conocimiento de los medios de comunicación, actuaciones de sus funcionarios, que prefieren denominar "errores inexcusables", cuando son en la realidad vulgares actos de corrupción. Actuaciones que prefieren queden guardadas en la frialdad de los expedientes legales y cuyas denuncias y exposición en los medios de comunicación son calificadas como violación a la ética. Prefieren que sus actos en detrimento de la seguridad jurídica de los panameños, no sean del conocimiento público, y así son muchos los delitos cometidos que quedan impunes.
La autocensura y el silencio cómplice que practiquen algunos medios en defensa de mezquinos intereses, pueden en un momento dado ser un arma de doble filo, así deben entenderlo.
Terminado el proceso electoral, creo es el deber de los que tienen la responsabilidad de manejar la información para todos los ciudadanos, conducirla con la mayor objetividad y responsabilidad posible, porque tienen el control del manejo de la denuncia ciudadana y son en gran parte los responsables de que los panameños tengamos el Panamá que queremos y no el Panamá que tenemos.
Todos tenemos el deber de dar lo mejor de cada uno, para el logro de la satisfacción de las principales necesidades de las grandes mayorías.

101 años de Panamá América

 
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