Cuando se quiere, se puede
Lo acaba de demostrar República Dominicana. Temas como la crisis en el transporte se resuelven con decisiones, no con dilaciones que llevan a sospechas fundadas.
Con un crecimiento anual menor que el de Panamá, y con una tasa de desempleo mayor que la nuestra, y seguramente con ingresos menores, los dominicanos inauguraron recientemente su metro en Santo Domingo, en el contexto de lo que el gobierno de Leonel Fernández ha llamado la modernización de ese país.
Pero además de todo lo que tiene y lo que no tiene, en comparación con Panamá, República Dominicana tampoco tuvo un bus incendiado con 18 muertos, ni los reiterados homicidios de conductores irresponsables. Pese a ello, la administración panameña ha invertido más de dos años en un debate estéril, sin respuesta alguna.
Todo parece indicar que mas tiempo toma armonizar y satisfacer los intereses de las partes involucradas en el sector transporte, que servirle a la ciudadanía, en momentos en que la anarquía imperante allí constituye un insulto cotidiano a los usuarios.