¿Cuánta confianza en sí mismo?
El tipo de experiencias que una persona ha acumulado determina su conducta, aprecio, y los puntos de vista que sostiene. Si su experiencia con la gente es satisfactoria y su personalidad respetada, llega a creer en el valor de la misma y a interesarse por los sentimientos de los demás. Las buenas relaciones entre nuestros semejantes no pueden lograrse con exigencias ni súplicas. Se establecen conviviendo y colaborando con los compañeros de trabajo, de un modo tal que ellos mismos se sientan inclinados a corresponder positivamente.
Un dirigente o jefe, debe demostrar confianza en la capacidad de los demás, y respeto por sus deseos y sentimientos; procurar que todos vivan y trabajen en armonía y lograr dirigirlos, individual y colectivamente, con suficiente habilidad para alcanzar los fines propuestos. Pero, ante todo, el dirigente o jefe debe tener confianza en sí mismo (autoestima). La psicología contiene muchas pruebas de que las actitudes de hacerse la víctima y el deseo de rebajar o herir a otros se producen cuando hay sentimientos de inferioridad.
Cuando la gente tiene seguridad en sí misma; en su capacidad para afrontar situaciones; en el valor de sus ideas y propósitos; en su valor como personas, no necesitan que se les diga constantemente que son importantes, estimables y dignas. No tienen que alentar sentimientos de superioridad para vencer la inferioridad que sienten, ni mostrarse a sí mismos como que son mejores que otros. Cuando una persona tiene confianza en sí misma y en su capacidad para afrontar situaciones no siente la necesidad de estar alerta constantemente. Puede, entonces, tratar a los otros como iguales, y estar convencida de que todos están trabajando por el bien del país, de la institución o de la empresa. No tiene que temer tampoco que otra persona ambicione su puesto o lo aventaje.
Por el contrario, una persona que no está segura de sí misma debe observar cómo se desenvuelven las cosas, para ver si podrá afrontar las situaciones indeseables cuando se presenten. Actuará como considere necesario hacerlo, a menudo hiriendo a otros para que no sobrevengan situaciones en las que pueda fracasar. Para evitar sentimientos de inseguridad, como dirigente o jefe, una persona debe saber cuáles son sus funciones y tener la preparación que capacita para desempeñarlas, así como las habilidades y destrezas inherentes al cargo. Si un dirigente o jefe vence el sentimiento de inferioridad, aumentan su suficiencia y aptitud para la función o el cargo que desempeña.
Un buen jefe debe preguntarse: ¿Estoy siempre con el seño fruncido? ¿Empleo algunos minutos en solazarme y bromear con el personal? ¿Tengo una idea general de la vida de mis subalternos? Estas interrogantes parecieran ser pequeñeces; pero si las respuestas no le satisfacen, probablemente tampoco satisfagan al personal.